ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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2. Competitividad sistémica. Factores determinantes.

La competitividad es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores interrelacionados, es por ello que se considera como sistémica. Calva (2007:346) la define como producto determinado por los factores institucionales y los efectos derivados de la instrumentación de políticas públicas.

Para concretar el concepto abstracto de la competitividad sistémica, se han utilizado diversos indicadores a nivel internacional, uno de lo más completos es el que se integra en un indicador global conformado con más de 300 criterios de evaluación, agrupados en cuatro megaindicadores de competitividad: “1) Desempeño macroeconómico que incluye el comportamiento del producto nacional, el empleo, el comercio internacional, la inversión, los precios, etc., 2) Infraestructura, que incluye infraestructura básica, es decir, carreteras, puertos, agua potable, y otros, infraestructura tecnológica y científica; servicios de salud y ambientales, 3)Eficiencia del gobierno, definida como el grado en que las instituciones y políticas públicas favorecen la competitividad, considerando variables como democracia, legalidad, política fiscal, regulación de mercados financieros y gastos en educación, y, 4) Eficiencia empresarial, definida como el grado en que las empresas logran innovaciones, rentabilidad y comportamiento responsable, considerando variables como prácticas gerenciales, manejo financiero y relaciones laborales.” (Calva, 2007g:337).

La aplicación del modelo neoliberal en nuestro país, ha originado una caída en la competitividad en el contexto mundial. Tomando en cuenta el indicador descrito anteriormente, en 2006; México se ubicaba en 44.9 puntos contra 100 puntos para Estados Unidos y 81.7 para Canadá como principales socios comerciales, lo cual se califica de una competitividad baja, sin embargo, en el año 2000; nuestro país ocupaba el lugar 33 en competitividad agregada de entre una lista de 47 países, para el año 2006 cayó a la posición 41 tomando en cuenta los mismos países, (Calva, 2007g).

Cabe hacer notar que al analizar el indicador integrado de competitividad internacional y sus megaindicadores que lo conforman, se puede señalar que los primeros tres (macroeconomía, infraestructura y gobierno), no dependen directamente de la voluntad individual del empresario, sino que su dependencia es de la función que realiza el Estado a través de sus instituciones y políticas públicas, e inclusive en el cuarto factor, existe influencia de factores institucionales relacionados con el Estado tales como el tipo de cambio y la política laboral, lo que lleva a la conclusión de que un Estado ineficiente arrastra a la ineficiencia a la estructura empresarial.

La ineficiencia del Estado controlado por la tecnocracia neoliberal en México ya se ha analizado y se han mostrado diversos indicadores que lo demuestran empíricamente y que en referencia a la experiencia mexicana del modelo aplicado con antelación al neoliberal hay diferencias sustantivas, al igual que en las estrategias aplicadas por países como Japón, Corea del Sur y China en Asia y Chile en América Latina que por el contrario han incrementado su eficiencia y por tanto su competitividad sistémica a nivel internacional.

Por tanto, es inaplazable la revisión del modelo de desarrollo mexicano proponiendo alternativas que se alejen del Consenso de Washington para que el Estado pueda volver a asumir el papel que le corresponde en el proceso de desarrollo y con ello volver al camino de la competitividad sistémica para la planta productiva. Calva (2007g), propone una nueva estrategia que tiene como propósito elevar la competitividad sistémica en la cual incluye los siguientes objetivos fundamentales: 1) incrementar la articulación interna de la planta productiva mexicana, reduciendo desigualdades en su desarrollo, 2) sanear las bases de funcionamiento de nuestro desarrollo para lograr el crecimiento económico sostenido, 3) inducir una elevada tasa de generación de empleos; y, 4) cerrar sistemáticamente la brecha tecnológica y de estructura productiva entre México y los países líderes, impulsando en particular, las industrias de avanzada tecnología.

Para alcanzar estos propósitos, la propuesta se complementa con los instrumentos de política económica que se congruentemente se deben utilizar, mismos que son definidos a partir de la experiencia internacional y de la propia experiencia de desarrollo de nuestro país, los cuales se sintetizan en: a) Políticas macroeconómicas favorables al desarrollo de la planta productiva mexicana, comenzando con una política cambiaria competitiva que evite la sobrevaluación de la moneda, una política crediticia de apoyo a la planta productiva con tasas de interés igualmente competitivas, una política de comercio exterior pragmática, por lo menos similar a la de los principales socios comerciales, b) Políticas de fomento general, en especial construcción de infraestructura, formación de recursos humanos, desarrollo de un sistema eficiente de investigación científico-técnica y desarrollo del sector energético, c) Instrumentos horizontales de fomento de la planta productiva como incentivos múltiples a la innovación tecnológica y a la transferencia de tecnología, apoyos crediticios a micros, pequeñas y medianas empresas, estudios de mercado y promoción externa de productos, cursos de capacitación y asesoría a través de la banca nacional de desarrollo y de las dependencias de comercio y fomento industrial, d) Formulación de una estrategia sectorizada de desarrollo, una política sectorial que inicie desde la definición de actividades prioritarias existentes o susceptibles de ser creadas, cuya promoción vertical pueda acarrear los mayores beneficios: 1) ramas de actividades que contribuyen más o pueden contribuir más a cerrar la brecha de divisas en balanza comercial, 2) las ramas de actividades que más contribuyen o pueden contribuir a la generación acelerada de empleos, en función de sus densidades de capital y de las elasticidades en la demanda interna y externa de sus productos, y, 3) las actividades de avanzada tecnología con mayores externalidades positivas ( o efectos multiplicadores) existentes o susceptibles de crearse, cuyo desarrollo puede ser incentivado equilibrando mediante apoyos públicos la brecha entre beneficios privados y los beneficios sociales de la inversión en esas áreas, e) Instrumentos sectoriales de política industrial, en función de del aterrizaje sectorial de los objetivos y las prioridades de estrategia general de industrialización, los instrumentos sectoriales de política industrial deben graduarse e integrarse en paquetes específicos, como trajes a la medida, contra compromisos de desempeño de los sectores beneficiados, según lo muestran las experiencias de desarrollo exitosas.

Las propuestas rompen necesariamente con el modelo neoliberal y de aplicarse incorporarían a México al grupo de países herejes al Consenso de Washington que son los que han demostrado mejor eficiencia en su desempeño económico con mejoramiento creciente del bienestar social, con base a la productividad y la competitividad.