DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

Compiladora: Irma Lorena Acosta Reveles

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VI.- NIÑOS TRABAJADORES EN ZACATECAS

En esta parte veremos las características que asume el trabajo infantil rural en Zacatecas, particularmente en tres comunidades del municipio de Calera, en Ramón López Velarde (Toribio), Río Frío y Francisco I. Madero, haciéndose un estudio de caso de esta última y tomando muestras representativas de las dos anteriores

El municipio de Calera está ubicado a 30 Km. de la capital, representa el 0.5% de la superficie del Estado y colinda al Norte con los municipios de General Enrique Estrada y Fresnillo; al Este con los municipios de Fresnillo, Pánuco y Morelos; al Sur con los municipios de Morelos, Zacatecas y Jerez; al Oeste con los municipios de Jerez, Fresnillo y General Enrique Estrada. Tiene un suelo plano y un clima templado. Representa un 78.65% de la superficie municipal en agricultura y los cultivos cíclicos principales son maíz, frijol, chile, cebolla, ajo y papa y en cultivos perennes durazno y vid. La población total del municipio para el año 2000 es de 31,897 (15 884 hombres y 16 013 mujeres) (INEGI, 2003).

A) LA COMUNIDAD DE RÍO FRIO

La comunidad de Río Frío, se encuentra ubicada a 12 Km. de distancia de la ciudad de Calera, Zacatecas. Registra 100 productores, en su mayoría fruticultores de durazno. Las actividades principales se dan en un 50% en el sector frutícola, 40% en agropecuario y un 10% en ganadero. Se cuenta con dos pozos de riego de los cuales son 11 los socios. Según datos de INEGI, esta comunidad tiene una población total para el año 2003 de 636 habitantes (299 hombres y 337 mujeres) (INEGI, 2003: 24), sin embargo, en la realidad actual tiene aproximadamente 200 habitantes debido a que la otra parte emigra constantemente a California (Hernández, 2004).

En esta comunidad se aplicaron 12 encuestas de 155 viviendas que reporta el INEGI (INEGI, 2003), sólo en 2 de ellas no se reporta trabajo infantil; los resultados que arrojaron son los siguientes:

El promedio de habitaciones por vivienda es de 4.4, teniendo viviendas desde 2 cuartos hasta 6. En todas ellas se toma en cuenta la cocina, sala, comedor y baño. Todas las viviendas encuestadas cuentan con energía eléctrica, agua potable y piso de cemento.

El promedio de miembros por familia es de 6.6, con una media de 2 hijos menores de 14 años. De estos menores que trabajan, 9 son hombres y 2 mujeres con una edad promedio de 11.3 años, siendo la edad mínima de 7 años de un niño que ayuda a su abuelo a cuidar vacas y la edad mayor la tiene una mujer que realiza actividades agrícolas.

La edad promedio en la que empezaron a trabajar estos infantes es de 7.5 años, pero en los casos concretos hay uno extraordinario, el del niño de 7 años al que desde los 3 años, se lo llevaban a cuidar vacas “para que fuera aprendiendo el oficio”, según dice su mamá.

A los que trabajan en la agricultura desde los 6 ó 7 años los mandaban a hacer trabajos “apropiados a su edad”, como desyerbar, acarrear y cuidar herramientas y llevar ramas de poda del durazno. De esta forma los niños van siendo sometidos a una especie de aprendizaje y formación para el trabajo.

Sobre el tipo de propiedad donde trabajan, 5 lo hacen en tierras familiares, 1 en ajenas y 5 en ambas. En tierras familiares, la totalidad manifestó que recibe una remuneración por su actividad de 56 pesos diarios en promedio, pero ya en los casos concretos, las cantidades van desde 10 a 100 pesos; en propiedad ajena reciben un pago de 118 pesos en promedio por su trabajo. El monto en casos concretos depende de la actividad efectuada y las horas trabajadas que van de 6 a 8 hrs. e incluso de la edad, por el trabajo que desplieguen. Tanto en propiedad familiar como ajena, los niños trabajan en los cultivos de frijol y maíz durante los meses de junio a octubre, en el chile de abril a noviembre y en durazno todo el año. Las actividades que realizan, según manifiestan, son: cortar durazno, acarrear cajas (botes de 4 hojas, con un peso de 25 Kg.) cortar frijol, maíz, “desmamonar”, preparar agua para fumigar y todo lo relacionado a ello, podar, acarrear ramas de poda, desyerbar, desgranar, moler pastura y pica de chile. Entre otras actividades está el de fungir de peón de albañil.

Pero, a decir de los niños las actividades que más realizan son el corte de durazno, frijol, maíz, poda, desmamonar y acarrear ramas. En el cultivo de chile participan muy pocas veces.

Las herramientas que más utilizan son los botes para acarrear el durazno, rozadera para cortar el maíz y tijeras para poda. En cuanto a los insumos, 6 niños dicen haber utilizado algún tipo de insecticida tales como el tamaron, sulfato de amonio y fertilizante líquido foliar, entre los que recordaron.

Ocho de los encuestados que trabajan dicen que cargan cosas pesadas en su trabajo, refiriéndose básicamente a los botes de 4 hojas, trasladan el durazno que pesa aproximadamente 25 kg., y que representa más de la mitad del peso promedio del niño.

De los 11 niños que trabajan, sólo 2 comen 2 veces al día, los demás lo hacen 3 veces y sus alimentos son frijol, maíz, sopas y papas principalmente; otro tipo de alimentos figuran en su dieta más esporádicamente como la carne generalmente cada semana, leche, etc. Además, se alimentan a veces de productos silvestres como conejos y ratas.

En cuanto a escolaridad, 10 asisten a la escuela ya sea a la primaria o telesecundaria y solamente 1 niño no va a la escuela pero terminó la primaria.

De las actividades que más les gusta realizar está la de cortar durazno, esto porque pueden comer mientras lo hacen, en tanto que lo que más les disgusta es cortar frijol, porque se cansan de la cintura y se levantan muy temprano. Es importante recalcar en este aspecto que, ninguno de los niños se queja de maltratos en el trabajo como regaños, humillaciones, violencia física o apresuramiento por parte del patrón, aunque sí son objeto de llamadas de atención de familiares.

De acuerdo a los resultados de la encuesta, se observa que el trabajo infantil en la comunidad de Río Frío, Calera no presenta los horrores de plantaciones agrícolas de tipo comercial. A decir de padres de los niños, a éstos se los llevan a trabajar para complementar el ingreso familiar en temporadas y no sólo por eso, sino porque cuando el durazno, el frijol o el maíz están listos para ser cortados es necesario recurrir a los niños para cubrir la demanda de trabajadores temporales dado que muchos de los adultos emigran.

Sin embargo, aunque no son objeto de violencia física estos niños, deben sacrificar algunos días de clases que pueden ser hasta de 8 inasistencias por mes, o se exponen a riesgos como perder dedos en la poda del durazno, daños a la salud por contacto con insecticidas y fertilizantes. En torno a este contacto un niño nos dice “el primer día duele la cabeza, pero el segundo ya no”. Además, el cargar cosas pesadas puede llegar a provocar algún problema de salud. Estos infantes no tienen ninguna protección legal y el cuidado de ellos corre a cargo de algún familiar que los acompaña.

Se pudo observar que esta comunidad cuenta con los servicios básicos de electricidad, agua, luz y drenaje, y hasta pavimentación en más de la mitad de sus calles y acceso a ella por carretera de asfalto. Además su cercanía con la ciudad de Calera hace posible que sus habitantes puedan ir diariamente, a desempeñarse en algún trabajo como el caso de ciertas mujeres que laboran en la fábrica de pantaletas La Estación.

B) LA COMUNIDAD DE RAMÓN LÓPEZ VELARDE (TORIBIO)

La comunidad de Ramón López Velarde se encuentra ubicada al norte de la cabecera municipal, a 16 Km. de distancia. Este poblado es uno de los principales de Calera, tanto en población como en producción de chile, frijol, cebolla, maíz, tomate, ajo, avena, cebada y papa. Cuenta con un bordo con capacidad suficiente para regar aproximadamente 200 has., con 100 ejidatarios, y además cuenta con 30 pozos profundos que riegan entre 1000 has.

La mayoría de la PEA vive de la agricultura, el 95%, y el 5% son comerciantes o conductores de vehículos públicos. Los ejidatarios tienen un promedio de edad entre 50 y 60 años, dejando en manos de los hijos o los nietos la responsabilidad del trabajo agrícola. No obstante, gran parte de los jóvenes emigran a los E.U. La derrama económica más fuerte se da cuando se planta cebolla o chile, que es en los meses de febrero a mayo, y cuando mejor les va a los productores es cuando cosechan y comercializan el chile que abarca del mes de noviembre a marzo.

Es un pueblo con 3,700 habitantes en que la drogadicción y el vandalismo empiezan a tener presencia en más de cuatro .

En esta comunidad se aplicaron 92 encuestas de 783 viviendas que reporta el INEGI (INEGI, 2003:41), dando los siguientes resultados.

En lo que se refiere a energía eléctrica y agua potable, el 48% de las viviendas no disponen de estos servicios, mientras que en drenaje un 53% de viviendas no cuentan con él. Sólo 72 viviendas cuentan con piso de cemento, esto representa el 78%, mientras que en 8 viviendas dijeron tener piso de tierra y 12 viviendas tienen piso combinado.

El promedio de habitantes por vivienda es de 5.5, y en ellas viven en promedio 2 menores de 14 años.

Los menores de esta edad que trabajan son 85, dado que en 42 de los 92 hogares encuestados no había menores trabajadores. El promedio de menores de 14 años que trabajan en las 42 viviendas, es de 1.8 niños, pues los hay desde 1 hasta 4 niños por familia, con una edad media de 11.7 años, habiendo casos de niños con edades de 8 años.

La edad a la cual la mayoría manifiesta que comenzó a trabajar es a los 9.4 años promedio, pero hay 3 casos que dicen haber comenzado desde los 7 años y 16 desde los 8 años, mientras que de 13 y 14 años comenzaron a trabajar 2 infantes respectivamente.

Por otro lado, el 10.8% de los menores trabaja únicamente en tierras de la familia, 56.5% lo hace sólo en propiedad ajena y el 32.6% en ambos espacios. Esto indica un alto grado de proletarización en la comunidad.

Los meses durante los cuales se trabaja en la agricultura van de abril a diciembre, con una jornada de entre 6 y 8 hrs. Sin embargo, hay casos en que salen de la casa a las 5 de la mañana y regresan a las 5 ó 6 de la tarde, debido a la distancia en que se encuentra la parcela, que podría estar ubicada en Chaparrosa, Villa de Cos, Morelos, Ojocaliente, Sierra Vieja o Fresnillo. En cuanto a las remuneraciones, éstas van de 20 a 50 pesos en parcelas familiares por jornada y de 100 a 120 pesos en propiedades ajenas. En este último caso el pago depende de la lejanía de la parcela, de la actividad o de que se pague por jornada o por tarea, esto es a destajo.

Las principales actividades que realizan son plantaciones y corte de cebolla, chile, ajo, desyerbes, cuidado de almácigos, pica de chile y cebolla, y en pocos casos son peones de albañil y vendedores repartidores de pan.

Las herramientas que utilizan son azadón, rozadera, botes de 4 hojas, tijeras para poda, pico, etc., según la actividad de que se trate.

El 90.5% de los niños utiliza o ha estado en contacto con algún insecticida o fertilizante sin haber llegado a intoxicarse, pero algunos manifiestan haber tenido malestares como dolor de cabeza. El 34% de estos niños dicen que cargan cosas pesadas como arpillas de cebolla, pacas de chile, costales de papas, rejas de ajos e incluso mochila de fumigación.

Los alimentos que más dicen consumir son frijoles, sopa y refrescos casi a diario. El 18.86% se alimenta 2 veces diariamente y el resto 3.

Cincuenta y seis de los niños asisten a la escuela, 44 a primaria y 12 a secundaria, mientras que 29 ya no van a la escuela, pero sí asistieron alguna vez, la mayoría hasta sexto grado de primaria.

Algunos niños dicen que lo que les gusta de su trabajo es la convivencia, aunque se desempeñan por necesidad y lo que no les gusta es levantarse temprano . No se encontró algún caso de maltrato físico por parte del patrón, pero sí el de 3 niños de una familia que durante unas vacaciones de verano trabajaron para el Sr. Francisco Lara, empresario agrícola de Calera y no les pagó absolutamente nada, acompañaban al papá a quien dicho empresario tampoco le pagó todas las jornadas. Con este empresario la gente de Ramón López Velarde no quiere ir a trabajar, por lo cual ha tenido que traer huicholes porque ellos exigen menos pues “los hace pasar hambres”. Según la mamá de los 3 niños mencionados, el Sr. Lara “en una ocasión tenía 70 huicholes, 8 de ellos eran estudiantes de Preparatoria, había mujeres y hombres y entre ellos 5 eran menores de 14 años”.

Se puede decir, en síntesis, que la comunidad de Toribio cumple una función muy importante en la región agrícola de Calera, pues la abastece de mano de obra, mucha de la cual es menor de edad. Según se pudo apreciar, la inmensa mayoría de las viviendas encuestadas sobreviven de los trabajos agrícolas.

Aunque los niños no sean protegidos por la ley, en los hechos no son maltratados porque siempre van al trabajo en compañía del papá o la mamá. Así, los patrones no ejercen ninguna violencia verbal o física o pagan menos de las cantidades que ya se mencionaron, porque como dicen los menores “simplemente no vamos a trabajar”. Y se difunde con facilidad el prestigio del empleador.

Algo que llama la atención es la alta cantidad de niños que ya no van a la escuela por ir a trabajar. Para ellos terminar la escuela es finalizar la primaria y la beca de oportunidades no es suficiente incentivo para continuar estudiando.

Por otro lado, son muchas las viviendas que carecen de servicios básicos y de ingresos diferentes a los agropecuarios, razón por la cual los infantes son lanzados al mundo del trabajo para contribuir a los ingresos familiares interrumpidos e inciertos.

C) FRANCISCO I. MADERO

La comunidad se encuentra localizada a 25 km. al norte de Ramón López Velarde y la cabecera municipal. La actividad principal aquí es la agricultura, ya que en su entorno se encuentra la zona de riego del Ejido de Calera que contempla una superficie de 1300 has. aproximadamente. Los jóvenes de entre 16 a 20 años generalmente emigran a E. U., y algunos de los cuales ya no regresan, desintegrándose así varias familias y dejando la responsabilidad de la manutención de la casa a la esposa o hijos menores. Hay familias que viven en sus parcelas donde no sólo carecen de médicos cercanos y algunos servicios básicos, sino que están expuestos a riesgos y accidentes con insecticidas y plaguicidas agrícolas. Otros trabajan como jornaleros en Villa de Cos, sin seguro o protección legal por parte del patrón. Se ayudan de Gobierno a través del PROCAMPO y Becas para estudios de primaria.

En esta comunidad se aplicaron 13 encuestas, cubriendo el 100% de los hogares. El promedio de habitaciones por vivienda es de 3 y el 100% cuenta con luz y agua. Ocho de un total de 13 viviendas encuestadas cuentan con drenaje y 2 con piso de tierra. El promedio de habitantes por familia es de 5 y menores de 14 años, 1.8

Se encontraron 11 menores de 14 años de los cuales sólo 6 trabajan, contando con una edad promedio de 11.8 años. Estos últimos empezaron a trabajar en edades que van de 8 hasta 13 años. Sólo 1 trabaja en tierras familiares y cinco en propiedad ajena.

La remuneración que dijeron recibir va de 100 a 120 pesos en propiedad ajena dependiendo de la actividad que se realice y obedeciendo si es por jornada o a destajo. Mientras que en tierras familiares sólo se paga entre 20 a 50 pesos.

En relación a los períodos de trabajos agrícolas, son en su mayoría en los meses de abril a noviembre y vacaciones de escuela. En ellos se planta chile, cebolla, ajo y se desyerba, en jornadas de entre 5 a 8 horas, utilizando las herramientas necesarias de acuerdo a la actividad tales como el azadón, pala, pico, botes, rozadera y maquinaria.

Cinco de los seis que trabajan han estado en contacto con insecticidas o fertilizantes como superfosfato de calcio simple, sulfato de amonio, fertilizante líquido foliar y tamaron. En esta comunidad se encontró el caso de un niño de 14 años que a decir de su mamá “hace poco se andaba envenenando con insecticida de papas, el médico le cobró 400 pesos y el patrón sólo le ayudó con 150 pesos”.

Dos niños dijeron cargar costales de papa, cebolla, ajo y frijol. La mayoría se alimenta tres veces al día y su dieta consiste en frijoles, papas, sopa, huevo y arroz principalmente, la carne se puede consumir una vez por semana.

Los menores afirman que lo que más les disgusta en el trabajo es cosechar el ajo y cortar frijol; por el olor en el primer caso y porque se rasguñan las manos en el segundo caso.

En cuanto a la educación, cinco de seis infantes van a la escuela y su trabajo lo hacen en vacaciones, fines de semana o faltando algunos días a clases, mientras que el otro sólo llegó hasta sexto de primaria. Porque esta comunidad es pequeña, no cuenta con escuela secundaria, así que algunos niños se trasladan a la comunidad Ramón López Velarde para recibir esta educación, no así las niñas.

Se pudo observar que la gente de esta comunidad se sostiene mayoritariamente de las actividades agrícolas pero son complementadas con remesas, los niños no son objeto de maltrato en el trabajo porque se escasearía la oferta de trabajadores que tanta falta hacen en la región, pero tampoco reciben algún tipo de protección legal. La mayoría son proletarios porque viven de las remuneraciones de sus jornadas de trabajo.