DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

Compiladora: Irma Lorena Acosta Reveles

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III. LAS MOVILIZACIONES

El MECNAM fue uno de los movimientos sociales más voluminosos y visibles en México en las últimas décadas. Las doce organizaciones representaron a unos 500 mil labriegos (Masiosare, 12 de enero de 2003: 4) y emprendieron múltiples estallidos en sus dos breves años de vida. La importancia estratégica de las movilizaciones subyace en acumular fuerza, simpatía y legitimidad para desarrollar poder de negociación. En las palabras de uno de los voceros del movimiento: “Lo más importante no era la negociación [del ANC], para nosotros lo más importante era tener, reactivar, un movimiento campesino disperso, débil. Porque en la medida que entráramos a una etapa de reactivación y de fuertes movilizaciones, tendríamos mayor capacidad de imponer nuestros asuntos y nuestros temas.” (Gómez Flores, 2005) En el caso del MECNAM, el generoso interés de los medios (quienes, por cierto, aportaron su nombre por el lema El campo no aguanta más de sus desplegados) favoreció significativamente al auge del movimiento. En síntesis, las tácticas públicas más trascendentes y mediáticas fueron las siguientes:

a) El 12 de noviembre de 2002, las doce organizaciones campesinas que fundaron el movimiento publicaron el desplegado: “Seis propuestas para la salvación y revalorización del campo mexicano”. Demandaron i) la moratoria al apartado agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o TLC); ii) programas emergentes de corto y largo plazo; iii) una reforma financiera rural; iv) mayor presupuesto para el desarrollo productivo, social y ambiental; v) más calidad agroalimentaria (que incluye la soberanía alimentaria y el rechazo a cultivos modificados genéticamente); y vi) el respeto a los derechos indígenas.

b) Un centenar de dirigentes y productores tomaron simbólicamente el Puente Internacional de Ciudad Juárez el primero de enero de 2003. Durante tres días se instalaron a la mitad del puente para “cerrar” la frontera a los productos agropecuarios estadounidenses y repartir volantes informativos, hasta que se trasladaron a la capital para apoyar la siguiente protesta.

c) Veinte dirigentes y militantes campesinos empezaron un ayuno en el Ángel de Independencia, en el Distrito Federal, el 6 de enero de 2003, el cual duró diez días.

d) Confluyeron 100,000 personas del Ángel de la Independencia al Zócalo el 31 de enero de 2003 en la mega marcha nombrada “Salvemos al campo para salvar a México”, que fue una de las movilizaciones más grandes en el país hasta aquél entonces. Exigieron i) una nueva política para el campo; ii) un nuevo pacto Estado-sociedad urbana-sociedad rural; iii) la renegociación del apartado agropecuario del TLCAN; y iv) un rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas y al Plan Puebla-Panamá. Participaron los cuatro bloques (el MECNAM, la CNC, el CAP y el Barzón-Unión) y agremiados de otros sectores significativos —la Unión Nacional de Trabajadores, el Frente Sindical Mexicano, el Sindicato Mexicano de Electricistas, el Sindicato de Telefonistas—, entre múltiples organizaciones e individuos solidarios.

e) Se desarrollaron las Mesas de Diálogo entre el 10 de febrero y el 6 de marzo de 2003. El evento consistió en ocho mesas temáticas: i) Papel del campo en el proyecto de nación; ii) Comercio interno, externo y TLCAN; iii) Presupuesto y financiamiento para el desarrollo rural; iv) Desarrollo y política social para el campo; v) Ordenamiento de la propiedad rural; vi) Medio ambiente y desarrollo rural; vii) El campo y la gobernabilidad en el Estado de derecho; y viii) Agenda legislativa para el campo. Este escenario innovador de debate público englobó 11 mil 485 asistentes y unas 2000 ponencias de campesinos, funcionarios y académicos, con el fin de analizar y concertar propuestas en función de una política de Estado para el campo.

f) Después de casi un mes de negociación intensiva, el 28 de abril de 2003 se presentó la versión definitiva del Acuerdo Nacional y firmaron las organizaciones campesinas del movimiento —menos tres en protesta—, en conjunto con instancias gubernamentales federales, otras organizaciones campesinas nacionales y gobernadores estatales. El ANC contiene 282 medidas plasmadas —acuerdos básicos— y demanda intervención estatal en el desarrollo del agro en general, especifica acciones de corto, mediano y largo plazo e incluye enunciados de buenas intenciones.

Consideramos que los estallidos de un movimiento consisten en la manifestación pública de la organización de intereses populares e instrumentan poder de negociación a través de la presión social. Se basan en la lógica —empíricamente comprobada en muchos casos— de que la movilización trasciende en la interlocución y el arbitraje. Es una dinámica estratégica frágil e impredecible, frecuentemente determinada por decisiones subjetivas y coyunturales, cuya secuela nunca satisface a todos. El producto concreto de las movilizaciones del MECNAM, el ANC, provocó quizá más decepciones que ilusiones, sin embargo cuenta con su propia lógica:

“Estábamos en el aprendizaje y haciendo cosas que nunca habíamos hecho antes. Era un momento inédito. Las cosas iban saliendo […] si no movilizábamos, podíamos no sacar nada. De hecho no sabíamos que iba a ser tan grande la gran movilización del 31 de enero del 2003. Cuando tú estás en un movimiento de coyuntura no puedes ver hacia el futuro y regresar a verte. Yo creo que lo que podíamos haber logrado simplemente era generar más movimiento, y esto, como siempre sucede en los movimientos, tiene mucho desgaste. O sea, que podíamos haber terminado superhéroes, generando una expectativa regional, pero sin nada amarrado, y al final nos hubiera ocurrido lo mismo. He participado en varios momentos importantes de movilización campesina y siempre ha sido lo mismo: amarrar y detonar es posible, no sabes qué va a pasar después, pero si no amarras algo antes de que el movimiento baje te quedas sin nada.” (Cruz Hernández, 2005)