DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

Compiladora: Irma Lorena Acosta Reveles

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V. ¿DÓNDE SE CUECEN LOS FRIJOLES?

A) PARA EMPEZAR

Durante el levantamiento del XII Censo General de Población y Vivienda de 2000 por el INEGI, éste aplicó un cuestionario básico en los hogares del país, pero además otro ampliado a una muestra del 10% en los entonces 2 443 municipios. El cuestionario ampliado incluye el mismo contenido temático que el básico, con algunos temas y preguntas adicionales, entre las que está un apartado sobre migración internacional.

Con la información recabada en la muestra y una aplicación estadística a los resultados el CONAPO calculó el Índice de intensidad migratoria de los estados y municipios del país, el cual contempla los siguientes componentes:

• Hogares con emigrantes durante el quinquenio 1995-2000 que permanecían en Estados Unidos en la fecha del levantamiento censal (en buen grado migrantes permanentes)

• Hogares con emigrantes entre 1995-2000 que regresaron al país durante el mismo período (migrantes circulares);

• Hogares con integrantes que residían en Estados Unidos en 1995 y regresaron a vivir a México antes del levantamiento censal (migrantes de retorno);

• Hogares que reciben remesas (CONAPO, 2000: 31).

De esta forma, el Índice se construye con cuatro indicadores que se dividen a su vez en dos grupos. Uno agrupa la recepción de remesas y la emigración reciente de carácter permanente; el otro se forma con los hogares que cuentan con migrantes de retorno así como aquellas unidades domésticas donde algún miembro inició y completó el circuito migratorio en el quinquenio anterior al levantamiento censal de 2000.

Debido a que el índice está construido en una escala de intervalos conlleva una ordenación que permite agrupar a las entidades federativas y a los municipios en cinco conjuntos diferenciados de acuerdo con la síntesis de las cuatro manifestaciones de la migración que ya se mencionaron. De ello resulta un muy bajo, bajo, medio, alto o muy alto grado de intensidad migratoria conforme al intervalo en el que se ubique la entidad o municipio.

Fieles a su marco teórico, los responsables del reporte del Índice de intensidad migratoria argumentan que se utiliza la información a nivel de hogares y no de individuos con el objeto de medir la intensidad migratoria y no la magnitud, y porque además, dicen, “…la migración internacional es una estrategia que es vislumbrada por un cada vez mayor número de hogares como opción viable para mejorar las condiciones de vida de sus integrantes. Además, la partida o el regreso de sus miembros implica cambios en la estructura y composición de los hogares, así como en las relaciones intrafamiliares” (CONAPO, 2000: 183).

Aunque en esta investigación no se está de acuerdo con la teoría que maneja el CONAPO sí se utilizarán los datos para hacer un análisis sobre la problemática migratoria en el estado de Zacatecas organizándose la reflexión en torno a otros datos estadísticos para encontrar los móviles estructurales de la migración -más allá de las estrategias inmediatas que decidan tomar los hogares para allegarse recursos- que permitan tener mayor claridad sobre el problema y sus posibles soluciones o atenuantes más efectivos.

Tomando en cuenta pues ese índice, Zacatecas registró 23 municipios con grado de intensidad migratoria muy alto. Ellos concentran el 24.4% del total de hogares del estado, pero el 46.7% de los que reciben remesas. El promedio estatal de hogares receptores de remesas fue de 13.03%, y del bloque de los 23 municipios el porcentaje promedio fue de 25.54, prácticamente el doble, con valores que van desde 12.64% para Ojocaliente hasta 47.72% para Francisco R. Murguía. En cuanto al número de hogares que reciben remesas sobresalen los municipios de Francisco R. Murguía, Juan Aldama, Nochistlán, Ojocaliente, Río Grande y Tabasco, y por el índice los casos más sobresalientes son el de Francisco R. Murguía, Apozol, Plateado de Joaquín Amaro, Chalchihuites y Susticacan. Llama la atención que Apozol, Villa Hidalgo y Ojocaliente cuentan con altos porcentajes de hogares con migrantes circulares del quinquenio anterior y que en general los porcentajes de hogares con migrantes de retorno del quinquenio anterior sean muy bajos, especialmente en Mezquital del Oro y Río Grande.

Fueron 18 los municipios que registraron grado de intensidad alto, en los que 12 737 hogares recibieron remesas, esto es el 31.8% del total de hogares que recibieron remesas en el estado. Los porcentajes van desde 6.63 de Vetagrande hasta 24.82 de Moyahua, pero por la cantidad absoluta de hogares sobresalen Jalpa, Jerez, Pinos, Sombrerete, Valparaíso, y Villanueva. En los 18 municipios se encuentra el 30.42% de los hogares del estado.

Por su parte, sólo 9 municipios registraron grado de intensidad migratoria medio, y en ellos se encuentra el 32.6% del total de hogares pero el 17.4% de los que recibieron remesas. Sobresalen Fresnillo y Zacatecas por los términos absolutos pero porcentualmente destacan Cañitas de Felipe Pescador y General Enrique Estrada.

Los municipios con bajo grado de intensidad migratoria son sólo 5, en los que se encuentra el 11.4% del total de hogares, pero el 3.9% de los que reciben remesas, y por el número total de hogares que reciben ese apoyo sobresale Guadalupe, con el 73.3% del grupo.

Sólo dos municipios presentan muy bajo grado de intensidad migratoria, ellos son Concepción del Oro y El Salvador, en los que solamente 54 y 6 hogares respectivamente recibieron remesas de un total de 2 896 y 718 hogares respectivamente. En ellos se encuentra el 1.2% del total de hogares y el 0.15% de los que reciben remesas.

Ahora bien, concentrando a los municipios por cada uno de los componentes del índice, varios de grado diferente pueden mostrar similar nivel. Por ejemplo, agrupados por el número de hogares que reciben remesas 15 municipios concentran el 64% del total, con Río Grande, Fresnillo y Francisco R. Murguía a la cabeza.

Pero con el propósito de detectar en dónde el problema es mayor hay que ver los porcentajes de hogares que reciben remesas. Veinte de ellos se encuentran sobre el 20 por ciento, con Francisco R. Murguía, Susticacan y Plateado de Joaquín Amaro a la cabeza.

Por otro lado los municipios con mayor porcentaje de emigrantes en Estados Unidos del quinquenio anterior son casi prácticamente los mismos que los que cuentan con los mayores porcentajes de hogares que reciben remesas, aunque varía el orden.

Ahora bien, si se toma en cuenta los más bajos porcentajes de la PEA se observa que en 1990 casi todos, excepto Cañitas de Felipe Pescador, eran municipios de los que se encuentran en la categoría de muy alto o alto grado de migración; en 2000 las excepciones fueron Genaro Codina, Villa de Cos y Pánuco.

De otra parte es alarmante que los porcentajes de los indicadores de migración circular y migración de retorno son muy bajos en general comparados con los de los otros dos indicadores, lo que habla de migración con alto grado de expulsión, y también el hecho de que en todos los municipios los porcentajes de la PEA sean muy bajos, especialmente en los de más migración, lo que habla de la incapacidad de los municipios para generar actividades diversas en las cuales se pueda emplear la gente, sin importar el género, es por eso que la mayor parte de la población económicamente inactiva son mujeres.

B) AQUÍ HAY MÁS FUEGO Y SE CUECEN MÁS

Los dos indicadores de porcentaje de hogares con emigrantes a Estados Unidos del quinquenio anterior a 1995-2000 y del porcentaje de hogares que reciben remesas permiten ver dónde la migración adquirió más el carácter de permanente en el quinquenio 1995-2000 y su comparación también ayuda a localizar los lugares donde el fenómeno asume más el carácter de expulsión y aquellos municipios donde los migrantes siguen manteniendo fuerte responsabilidad con sus familiares a través del envío de remesas. Cuando se considere necesario se recurrirá a la comparación con los datos sobre los migrantes circulares y los de retorno.

En Francisco R. Murguía el 47.72% de los hogares reciben remesas y el 30.99% reportó que tenía migrantes permanentes recientes, esto es migrantes que no regresaron en los últimos cinco años, ubicándose en el primer lugar en los dos indicadores. Pero en 1990 ese municipio, el cual por cierto registra también el índice de migración más alto, contaba con sólo un 30% de PEA del total de población de 12 años y más y en el año 2000 ese porcentaje bajó a 22.6%. En 1990 el 65.8% de la PEA ocupada se dedicaba a las actividades agropecuarias y en 2000 el porcentaje bajó a 40.3 dando como resultado que la PEA ocupada en ese sector bajara en 25.5 puntos su participación en 2000 con respecto a 1990. Fue en el comercio donde más aumentó la PEA ocupada, en 9.2%. Pero en términos reales la PEA ocupada de Francisco R. Murguía disminuyó en 23% y la del sector agropecuario en 52.9%. La PEA ocupada en la minería y en la industria manufacturera también disminuyó en términos reales mientras que en los otros sectores aumentó, pero por las cantidades absolutas el análisis aquí se enfoca en la PEA en general y en la del sector agropecuario, ya que son, por mucho, mayores. Francisco R. Murguía es un municipio en el que el censo del año 2000 reportó que el 42.7% de la PEA ocupada no recibía ingresos, 3.9% hasta el cincuenta por ciento de un salario mínimo y 7.4% más del cincuenta por ciento de un salario mínimo pero menos de uno. Esos rangos suman un total de 54% de la población ocupada en esa situación.

En 1990 el 38.3% de la PEA ocupada en el sector agropecuario a nivel estatal no recibía ingresos, el 12.5% hasta el cincuenta por ciento del salario mínimo y el 12.3% más del cincuenta por ciento pero menos de uno, dando un total en estos rangos de 63.1% de la PEA ocupada en el sector; en el año 2000 los ocupados que no recibían ingresos en el mismo sector aumentaron hasta el 47.3%.

Chalchihuites registra el segundo sitio de los municipios con mayor porcentaje de hogares con migrantes permanentes con un 26.74%, pero la octava posición de los hogares que reciben remesas, con el 28.01%. En este municipio de la población de 12 años y más la PEA era 31.6% en 1990 y disminuyó ligeramente a 29.9% en 2000, y en este año de la ocupada el 30.6% no recibía ingresos, 3.9% hasta el cincuenta por ciento de un salario mínimo y 9.4% más del cincuenta por ciento pero menos de un salario mínimo, con una suma de 43.9% de la PEA ocupada en esos rangos de remuneración; en aquel año la PEA ocupada en el sector agropecuario era el 45.3% del total y una década después sólo el 34.7% con una disminución de 10.6 puntos en su participación. Fue en la construcción y en el comercio donde se registraron leves aumentos en la participación de la PEA, de 5.5 y 6.1 puntos respectivamente de 2000 en relación con 1990. Pero en términos reales la PEA total cayó en 13.8% y la del sector agropecuario en 34%.

Es el municipio de Villa Gonzáles Ortega el que ocupa el tercer lugar en cuanto a los que cuentan con más migración permanente, al registrar el 26.36% de los hogares, aunque se ubica en una posición mucho más baja en la proporción de hogares que reciben remesas al ser ésta del 20.67%. Este comportamiento es diferente al de los otros municipios en los cuales la proporción de hogares que reciben remesas es mayor a la de los que cuentan con migrantes permanentes recientes, y también se refleja en el hecho de que las proporciones de los migrantes circulares y de retorno del quinquenio anterior son bajas, de 2.06 y 4.55% respectivamente. Este tipo de migración toma una marcada forma de expulsión. En este municipio también la PEA era el 34.3% en 1990 y disminuyó a 29.3% en 2000. En este año el 15.1% de la PEA ocupada no recibía ingresos. Su índice de migración se encuentra muy por debajo del de los municipios anteriores pero está en el intervalo de los municipios con muy alto grado. En 1990 el 35.7% de la PEA ocupada se dedicaba a las actividades agropecuarias y casi el 20% a la construcción; en 2000 los porcentajes fueron de 21.7 y 22 respectivamente. Su PEA agropecuaria cayó en 14 puntos en su participación y la que más aumentó fue la del comercio, en 7.1. En términos absolutos la PEA ocupada total bajó en 9.5% pero la del sector agropecuario lo hizo en 45%

El siguiente municipio es Nochistlán de Mejía, en el que 23.81% de los hogares contaban con migrantes permanentes, pero 30.07% recibían remesas. En 1990 contaba con un 29.4% de PEA pero en el 2000 subió a 35.7%, esto es un comportamiento diferente en ese sentido en comparación a los otros municipios. En lo que respecta a las remuneraciones el 16.3% de la PEA ocupada no recibía ingresos, 6.7% hasta el cincuenta por ciento del salario mínimo y 11.1% más del cincuenta por ciento pero menos de uno, sumando 34.1%; en lo que se refiere a la PEA ocupada por sector de actividad sigue el mismo patrón que los demás municipios ya que en 1990 un 38.9% se dedicaba a las actividades agropecuarias pero en 2000 el porcentaje bajó hasta 23%. Aunque el peso del sector agropecuario es menor comparado con otros municipios y su PEA se encuentra más distribuida, con el comercio como el sector que tiende a concentrar a la población, y no hay que perder de vista que ahí es donde en 1990 un 6.2% no recibía ingresos y en 2000 un 13.5%, sector que, en ese sentido, ocupa el segundo sitio después del agropecuario. La PEA agropecuaria bajó en 15.9 puntos en su participación, pero en términos reales bajó en 26.4%, a pesar de que su PEA total ocupada aumentó en 24.5%

Siguiendo con el indicador de los hogares que en el quinquenio 1990-2000 tenían migrantes en Estados Unidos y no habían regresado -esto es una migración permanente principalmente que en realidad puede ser reciente o no- para describir el comportamiento de algunos municipios y de los hogares que reciben remesas, toca el turno a El Plateado de Joaquín Amaro, en el cual en el primer indicador el porcentaje fue de 23.8 y en el segundo de 34.99. Tanto en 1990 como en 2000 su PEA fue el 21.3%, pero en aquel año contaba con el más alto porcentaje de la que se dedicaba a las actividades agropecuarias con 76.8 bajando drásticamente a 48.2% en el último año, registrando en ese momento una alza en la proporción de la que se dedicaba a la construcción. La PEA agropecuaria de ese municipio disminuyó en 28.6 puntos su participación en una década, y en términos reales cayó en 69.9% mientras que su PEA ocupada total también bajó en 52%. Además en este municipio se reportó en el censo de 2000 que el 49.1% de la PEA ocupada no recibía ningún pago, 4.4% hasta el cincuenta por ciento del salario mínimo y 7.9% más de la mitad pero menos de uno. La suma de esos porcentajes es de 61.4%, cifra demasiado alta.

Río Grande, uno de los municipios más importantes del estado registró 23.75% de los hogares con migrantes del quinquenio anterior y el 24.6% de hogares que reciben remesas, una diferencia muy baja en los porcentajes. A diferencia de los municipios que ya se han descrito, Río Grande cuenta con uno de los más altos porcentajes de los hogares con migrantes circulares, de 9.91%, pero también con un porcentaje muy bajo de migrantes de retorno. Igual que El Plateado de Joaquín Amaro, Río Grande tiene el mismo porcentaje de PEA en 1990 y 2000, del 33.8%, pero en el primer año la que se ocupaba en el sector agropecuario era el 36.4% y en el segundo sólo el 16.1%, con una disminución en la participación de la PEA en ese sector de 20.3 puntos, aunque en términos reales cayó en 51.2% mientras que la total aumentó en 9.8%, y como pocos municipios también disminuyó levemente la participación de la PEA ocupada en la industria manufacturera, en 1.6%, y en términos reales en 5.9%, dato significativo si se toma en cuenta que se habla de 10 años de diferencia, lo que muestra la incapacidad de la manufactura para generar empleo en ese municipio, que se contrasta con el desplazamiento de la PEA hacia el comercio. En lo que respecta a los ingresos Río Grande muestra una situación parecida a Nochistlán de Mejía, con 16% de la PEA ocupada sin recibir ninguna remuneración.

General Pánfilo Natera, con 26.7% de la PEA ocupada en el 2000 sin recibir ingreso alguno es un municipio que reporta un 22.95% de hogares con emigrantes del quinquenio anterior y con el 18.22% de hogares que reciben remesas. Es un caso muy parecido al de Villa González Ortega, pero se diferencia en que el porcentaje de migrantes circulares es alto, de 8.7% y el de los migrantes de retorno es más bajo. En lo demás describe un comportamiento semejante puesto que el porcentaje de su PEA fue de 32.4 en 1990 y 22.8% en 2000, pero de la ocupada, en el sector agropecuario el porcentaje era de 59.9% en el primer año y bajó espectacularmente a 27.1% en el segundo, con una caída en la participación de la PEA ocupada en ese sector de 32.8%, la más alta de todos los municipios del estado. Los demás sectores aumentan su participación, pero sobretodo el comercio. En términos reales la PEA ocupada total disminuyó en 18.7% mientras que la del sector agropecuario lo hizo en 63.3%.

Villa Hidalgo es un municipio de los que se encuentran en el intervalo de los índices de muy alto grado de migración con porcentajes prácticamente iguales que General Pánfilo Natera en hogares con migrantes del quinquenio anterior y hogares que reciben remesas, de 22.74 y 18.04 respectivamente, y comportamiento también parecido a Villa González Ortega, pero se diferencia en que tiene un más alto porcentaje de hogares con migrantes circulares, ocupando en ello el tercer sitio después de Apozol y Ojocaliente. En lo demás se tiene que su PEA era del 31.4% en 1990 pero no bajó tanto en 2000 al ser de 28.4%. Sin embargo la ocupada sin recibir remuneraciones era del 27.9% en este último año, y la PEA ocupada en el sector agropecuario era el 64% del total en 1990 y bajó drásticamente a 42.2% en 2000, con una disminución de 21.8% en su participación y un mayor aumento en las participaciones de la construcción y el comercio, y aunque su PEA ocupada total aumentó realmente en 8.2%, la del sector agropecuario bajó en 28.6%.

En el mismo sentido descriptivo y siguiendo el orden que marcan los datos obsérvese sólo dos casos más. El que sigue es Tepechitlán, municipio donde el 22.08% de los hogares contaba con migrantes del quinquenio anterior de 1995-2000 y 22.63% de los hogares reciben remesas, cifras prácticamente iguales. Respecto a los porcentajes de su PEA estos eran de 32.1 en 1990 y 34.8 en 2000, con 23.1% de la ocupada sin recibir ingresos en ese año; la ocupada en el sector agropecuario era el 49.5% en 1990 y 36% en 2000, con una caída de 13.5% en su participación, y en términos reales bajó en 18.4% a pesar de que la PEA ocupada total aumentó en 12.2%.

El otro municipio es Atolinga, con 21.06% de los hogares con migrantes permanentes recientes y el 21.4% de hogares receptores de remesas, cifras también prácticamente iguales. Su PEA en 1990 era del 29.8% y en 2000 de 31.6%, pero de la ocupada, en el sector agropecuario se encontraba el 62.1% en 1990 y bajó a 50.3% en el 2000, con una disminución en la participación de 11.8 puntos porcentuales y en términos reales una caída del 28.9%, mientras que la total lo hizo en 12.3%. Lo que también resulta interesante de Atolinga es que disminuyó su participación en 1.1% la PEA ocupada en la manufactura y 0.3% la de la construcción. El comercio fue el que ganó gente. En cuanto a las remuneraciones, en el 2000 el 32% de la PEA ocupada no recibía ingresos, 7.6% menos de la mitad de un salario mínimo y 14.7% más de la mitad pero menos de uno, sumando estas cifras 54.3%.

Como se pudo ver, la característica básica de los municipios con más índice de migración es los altos porcentajes de la PEA agropecuaria y su drástica caída tanto en términos de su participación porcentual como en términos reales, con mayor desplazamiento hacia el comercio.

C) AQUÍ EL FUEGO ESTÁ TAN FUERTE QUE LOS FRIJOLES SE QUEMAN

Los municipios donde la migración adquiere la forma de expulsión con más fuerza se considerarán a aquellos donde el porcentaje de emigrantes a Estados Unidos del quinquenio anterior a 1995-2000 es más alto que el porcentaje de los hogares que reciben remesas, sin importar los porcentajes de los migrantes circulares ni de los de retorno. Esto no tiene más fundamento que el sentido común, ya que se considera que si los hogares con emigrantes son más que los que reciben remesas muchos de los que emigran tienden a romper sus vínculos con sus familiares de estos municipios y muy probablemente no regresen en mucho tiempo o ya no regresen, porque esos vínculos más que por otras formas se fortalecen a través del envío de remesas, ya sea para ayudar a sus familiares o para formar un patrimonio mínimo que les garantice la sobrevivencia al regresar. Pero si no mandan dinero es porque con mucha seguridad ya no van a regresar. Hay que ver cuáles son esos municipios y qué los caracteriza. El caso contrario, como Francisco R. Murguía, por ejemplo, no significa que no sean municipios donde no haya migración en la forma de expulsión, pero al menos siguen manteniendo un fuerte vínculo con sus familiares.

De acuerdo con los cálculos del CONAPO son veinte los municipios en la situación descrita. Por los altos porcentajes sobresalen Villa Hidalgo, General Pánfilo Natera, Villa González Ortega, Noria de Ángeles, Benito Juárez y Luis Moya, municipios donde la migración está presente en una mayor proporción de hogares; los municipios donde sucede lo contrario son Pánuco, Guadalupe, Melchor Ocampo y El Salvador. Pero de acuerdo con lo que se dijo hay que tomar en cuenta la diferencia en los indicadores del porcentaje de hogares con emigrantes anteriores al quinquenio 1995-2000 y el porcentaje de hogares que reciben remesas y se obtendrá el grado en que la migración se convierte en expulsión en uno u otro municipio.

El municipio con la más alta diferencia, de 7.55, es Villa García, ubicado en el intervalo de los de muy alto índice de migración, con una PEA que no varió casi en 1990 y 2000, de 43.6 y 45.1%, pero en el cual los porcentajes de la ocupada en el sector agropecuario fueron de 31 y 16.5% respectivamente con una disminución de 14.5% en la participación. Algo que distingue a este municipio es que su PEA de la industria manufacturera fue del 36.6% en 1990 y del 35.7% en 2000, con una disminución de 0.9%, lo que refuerza la idea de que la migración es ante todo de habitantes del medio rural. En el año 2000 la PEA ocupada que no recibía remuneraciones por su trabajo era el 14.9%.

En Vetagrande, municipio de alto grado de migración también mucha gente se está yendo a Estados Unidos y olvidando sus vínculos con los familiares que se quedan aquí. Su PEA pasó de 34.4 a 39.9% en la década, pero como en los demás municipios la PEA ocupada en el sector agropecuario pasó a ser del 35.3 al 17.5% y una disminución del 17.8 puntos porcentuales. Sin embargo en el año 2000 registra más bajo porcentaje de PEA ocupada sin remuneraciones, de 12.5%, y junto con ese porcentaje, 20.7% están por debajo del salario mínimo.

Pinos, ubicado entre los de alto grado de intensidad migratoria, es otro de los municipios en los que emigran muchos, 14.71%, de los hogares, gran parte de los cuales se olvidan de sus tierras, pues sólo el 8.66% de los hogares recibían remesas en el año 2000. Su PEA fue de 34.6% en 1990 y de 26.8 en 2000, con 61.9% de la ocupada en el sector agropecuario en aquel año y sólo 38.7% en éste, y una disminución de 23.2% en la participación. Igual que la mayoría de los municipios a donde más se dirigió la PEA fue al comercio. En lo que se refiere a las remuneraciones Pinos presentaba una situación muy difícil en el 2000 ya que el 39.5% de la PEA ocupada no recibía remuneraciones por su trabajo, 3.8% menos de la mitad de un salario mínimo y 7.9% más de la mitad pero menos de uno.

En el orden siguen Villa González Ortega, General Pánfilo Natera y Villa Hidalgo, de los cuales ya se habló. Ahora véase el caso de Sombrerete, municipio muy importante pero de alto grado de migración, en el que en 1990 su PEA era del 36% y bajó en 2000 al 31.1%. Su PEA ocupada que no recibía remuneraciones era el 22.5% en el 2000. El porcentaje de la PEA ocupada en el sector agropecuario fue de 51.7 y bajó drásticamente a 28.5, con una disminución en la participación de 23.2 puntos porcentuales y la gente se desplazó principalmente al comercio.

Así se podría continuar con el análisis y, sólo con la excepción de Melchor Ocampo, los resultados son los mismos, ya que hay una caída generalizada de la PEA ocupada en el sector agropecuario tanto en términos relativos como absolutos. En Melchor Ocampo la situación se explicaría por el hecho de que aunque su PEA ocupada en el sector agropecuario aumentó su participación en 18.3%, disminuyó en 14.9% la ocupada en la industria manufacturera, que en 1990 era del 36.1% y en el 2000 de 21.2%, porcentajes muy significativos de todas formas. Las razones de porqué aumentó la PEA del sector agropecuario no se conocen por lo pronto, pero es de suponerse que en el próximo censo se reporte una disminución a raíz de la crisis que atraviesa el campo, si continua la misma política económica. Este municipio también reportó en 2000 que el 21.1% de la PEA ocupada no recibía pago alguno, 8.1% menos de la mitad del salario mínimo y 18.4% más de la mitad pero menos de uno.

Por otro lado resulta interesante, pero sobretodo alarmante que municipios ubicados como de medio, bajo o muy bajo grado de intensidad migratoria estén perdiendo gente en la forma de expulsión, lo que significa que no se requiere que un municipio tenga altos porcentajes de migración para que la gente se vaya sin intenciones de regresar pronto, o nunca, sino que lo que hace que eso suceda es que las condiciones de sobrevivencia se vean seriamente limitadas, como ha sucedido en los últimos años.