LA GESTIÓN DE LAS RELACIONES Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

LA GESTIÓN DE LAS RELACIONES Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

Emeterio Guevara Ramos

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12.1. Las organizaciones y los códigos éticos de conducta

La ética de los negocios es una reflexión, no es una imposición, no son recetas morales. La meta de la actividad empresarial debe ser la satisfacción de las necesidades sociales, en este sentido la ética de la empresa tiene por valores irrenunciables la calidad en los productos, la gestión, la honradez en el servicio, el mutuo respeto a las relaciones internas y externas de la empresa, la cooperación por la que conjuntamente aspiramos a la calidad, etcétera.

La prescripción de un código de conducta ética de los trabajadores tiene un fuerte fundamento legal y social, y las acciones de sus trabajadores es importante para el éxito de la imagen ética de una organización. Aunque existen áreas grises sobre el derecho a prescribir patrones de conductas para sus empleados dentro de algunas culturas o en las organizaciones en los años noventa se empiezan a encontrar casos de precedentes legales que permiten que las organizaciones pudieran especificar patrones de conductas para sus trabajadores. Etas fueron incluidas como parte de las políticas de personal o en los códigos de conducta ética y estos no necesariamente deben estar por escrito.

La ética de los negocios estudia la justificación moral de los sistemas económicos. Considerando las estructuras de los sistemas económicos los hay más morales y hay más inmorales, en lo que subyace atrás de los sistemas económicos y de sus prácticas. Existen diversos enfoques de la ética de los negocios, por citar algunos: el que subraya las responsabilidades y los derechos de los trabajadores, el de la responsabilidad de los consumidores y el de la degradación del medio ambiente.

Lo que distingue a las sociedades que tienen una posibilidad de progreso es su ética individual. Siempre la ética es individual, aunque esté condicionada por el contexto social o los grupos la decisión final siempre es individual, tal vez con riesgo de la vida se puede uno negar a hacer muchas cosas. La ética, no era una práctica común en ciertas empresas y era algo que les hacía pensar a algunos empresarios que valía la pena esforzarse por lograrlo.

La ética es un tópico recurrente dentro de la organización; sin embargo, empieza desde la integridad del sujeto, conociendo las normas morales de que es parte y de las cuales interactúa para un bien común; implicando una idea de mejora continua en lo profesional y organizacional, basándose en una comunicación ilimitada para el logro de objetivos mediante la libertad y creatividad de un pensamiento honesto.

Sin embargo, los profesionales deberán ser leales consigo para que la ejecución de su trabajo o servicio que prestan tenga objetividad y credibilidad de profesional en lo que pretenden obtener, sin que deje de ser justo y no deje en perjuicio o influencia que la anulen; esto es, deberán tener competencia y cuidado profesional; aceptando en ocasiones su capacidad de raciocinio en conocimiento para reconocer cuando las situaciones salen de su alcance y pedir ayuda de algún experto que fortalezca los servicios y estos sean ejecutados con éxito.

La instrumentación del código de conducta incluye al menos cuatro pasos: el primero es definirlos valores éticos o desarrollar una guía de acción sobre patrones de conducta específicos; el segundo es determinarla rendición de cuentas y la responsabilidad por la conducta ética; el tercero implica la formación interna de un control para monitorear prácticas específicas; y finalmente tenemos la formulación de una política de la administración como respuesta a las desviaciones de las guías éticas y los procedimientos para reforzar conductas éticas y castigar aquellas conductas no éticas.

Para Luthans, Hodgetts y Thomson (1990, p188), la tendencia de los años previos a los noventa fue la de expedir regulaciones sobre aspectos vinculados al papel social de las organizaciones y se centró en cuatro grandes categorías. La primera relacionada con leyes para proteger los derechos legales y la seguridad de los trabajadores. La segunda con leyes de protección hacia los consumidores. La tercera categoría se relaciona con las prácticas de competencia y de dominio de mercado. Finalmente, la categoría de leyes de protección del entrono ecológico.

Debemos recordar que las empresas privadas no son democracias. Aunque algunos administradores adoptan estilos democráticos, los votos no son necesariamente tomados en cuenta y los individuos difícilmente tienen la oportunidad de ser tomados en cuenta en las decisiones de las organizaciones. Al no existir democracia se tiende a reducir la rendición de cuentas de quienes toman las decisiones.

En la mayoría de los casos el mejoramiento de la imagen es el objetivo de observar conductas éticas “los accionistas y stakeholders actuales- clientes, empleados e inversionistas – tendrán una mejor disposición hacia la organización. Si la s organizaciones en general o una en particular son percibidas bajo una luz positiva, se reduce la probabilidad de recibir demandas por legislación adversa” (Luthans, Hodgetts y Thomson 1990, p274)

Para concluir, podemos teóricamente, en una tentativa de esquematización, válida solamente para fines explicativos, pensar en tres niveles de análisis de la Ética en los Negocios y en las Empresas.

El primer nivel se refiere a la construcción filosófica, política, económica y jurídica del sistema imperante. El libre mercado tiene su teorización en los campos del conocimiento que mencionamos. Encontramos referentes en los conceptos del liberalismo, de la protección de la individualidad, de la necesaria libertad que debe darse para que las personas emprendan y generen riqueza. El sistema jurídico toma estas consideraciones y lleva a la condición de norma de derecho a todas estas ideas, y, al crearse un marco normativo con esas características, el sistema como tal tiene la posibilidad legal de funcionar. La reflexión ética atenúa las radicalizaciones y orienta la praxis empresarial y comercial hacia la consideración de otros valores que no son exclusivamente los individuales y grupales.

El segundo nivel de análisis tiene que ver con la Ética de las empresas y corporaciones, consideradas como personas jurídicas que persiguen objetivos específicos. Los grupos de producción o de comercialización tienen responsabilidades al interior de sus organizaciones y también tienen obligaciones fuera de ellas, con el entorno en el que interactúan. Hacia el interior de las corporaciones encontramos situaciones relacionadas con los accionistas o inversionistas, con sus expectativas y objetivos que deben ser cumplidos y la Empresa debe responder ante ellos. También se encuentran los miembros de la Empresa, trabajadores o empleados, quienes deben satisfacer su necesidad de salarios adecuados, lugar de trabajo funcional y cómodo, así como sus expectativas de crecimiento y desarrollo a través de procesos internos apropiados y que apunten a la satisfacción de todo el personal que conforma la organización. Hacia el exterior o entorno social y natural, las responsabilidades de la organización son variadas e importantes. Por ejemplo el mantenimiento de una relación de honradez, honorabilidad y respeto a los contratos con sus proveedores. Los consumidores de los productos o usuarios de los servicios generados por la corporación deben ser tratados adecuadamente, generando bienes de calidad o servicios de excelencia. La comunidad en la que se desarrolla debe recibir un aporte positivo de la empresa, que se traduce en el respeto de su cultura o idiosincrasia y el fortalecimiento de sus valores cívicos positivos. Por fin, el medio ambiente debe ser respetado y protegido. Todos estos aspectos se relacionan con el concepto fundamental de la Ética Empresarial que se resume en una frase... responsabilidad social.

El tercer nivel se refiere a la Ética de los individuos. Los miembros de la organización tienen una serie de responsabilidades frente a la misma: lealtad, honradez, motivación, respeto a todas las instancias, trabajo en equipo, generación de valor agregado, cooperación, esfuerzo y sacrificio por el cumplimiento de los objetivos planteados. A veces la óptica personal tergiversa toda esta conceptualización y exige a la Empresa, sin percatarse de que también cada uno de sus miembros tiene obligaciones morales frente a ella.

El tema de la Ética de los Negocios y de las Empresas es profundo y de actualidad evidente. La tarea de todos nosotros es la encontrar caminos que permitan lograr niveles cada vez mejores en este aspecto. El presente y el futuro requiere con urgencia ineludible el que se dé una praxis adecuada de la responsabilidad ética en las empresas.