CONTRATACIÓN ELECTRÓNICA INTERNACIONAL
UNA MIRADA DESDE EL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO

CONTRATACIÓN ELECTRÓNICA INTERNACIONAL UNA MIRADA DESDE EL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO

Sara Lidia Feldstein de Cárdenas y otros

Volver al índice

 

 

VI. REFLEXIONES FINALES

Desde luego que no pretendemos darle respuesta inmediata y única a estos interrogantes, sino solamente aspiramos reflexionar sobre si INTERNET es o no una zona de derecho. Nosotros pensamos que sí lo es, que merece serlo. Por nuestra parte, tal como lo hemos manifestado en presentaciones anteriores, estamos convencidos que el Derecho, como ciencia preocupada por los comportamientos sociales, está llamado a contribuir eficazmente, como lo ha hecho hasta ahora, en la regulación de la convivencia entre personas y máquinas en la sociedad actual y en la del futuro. Ese diálogo entre la máquina creada por el hombre y el hombre.

Porque resuenan aquellas palabras de Alvin Toffler cuando dijo en una entrevista: “...En el futuro, las tecnologías avanzadas nos plantearán problemas éticos que ahora apenas vislumbramos: la manipulación genética, la posibilidad de acceder a la inmortalidad a través de la criogenización, la privacidad amenazada por la omnipresencia informática... Afrontaremos verdaderos conflictos morales y dilemas políticos” .

Los desafíos que conmueven al Derecho contemporáneo, obligan a los juristas a realizar urgentes esfuerzos para adecuarlos a las nuevas circunstancias de la hora actual y en este compromiso le corresponde participar tanto al Derecho en general, y específicamente, dentro de su área al Derecho Internacional Privado.

Por todo ello hemos entendido que el tratamiento de cuestiones como la que encaramos, representa una exigencia de la actualidad. Debemos seguir preparándonos para afrontar y resolver los conflictos que se generen en el mundo del futuro.

Porque soy consciente que mientras escribo estas palabras, nuestras computadoras, todas ellas han pasado a ser obsoletas, prehistóricas, pero la mente humana, el cerebro del hombre que las ha creado siempre maquinará en sus fantasías y quizá pueda conseguir a la manera de otros nuevos GOLEM sustituirlas, superarlas. Si bien el hombre ha buscado crear máquinas que puedan realizar las mismas tareas que él, ahora su meta va más allá: lograr que éstas no sólo reproduzcan conductas inteligentes, sino que lo hagan utilizando las mismas reglas, principios que se han descubierto en los seres vivos y en particular en el hombre. No en vano el Proyecto Universidad Milenio de las Naciones Unidas examina la forma en la que los humanos y los robots se relacionarán en el futuro. Uno de sus escenarios de análisis, nominalmente puesto en el año 3000, fue llamado “La ascensión y caída del Imperio Robot”. Pero eso será tema de otra conversación.

En ese escenario, mirando hacia atrás hasta el día de hoy: los robots evolucionaron como los humanos y se volvieron filósofos, bufones, políticos, oradores, actores, maestros, acróbatas, artistas, poetas y pastores de los menos adeptos humanos. La sociedad tuvo un nuevo sistema de castas, y los humanos se convirtieron en una raza tolerada y de alguna manera menospreciados por las máquinas que pudieron desplazarlos y mejorarlos en cualquier medida de fuerza, vitalidad, velocidad y resistencia. El argumento más importante hecho en la aplicación de la tecnología genética para mejorar el desempeño de los humanos mental y físicamente fue “nosotros tenemos que mantenernos a la par con los robots”. Con los recursos escaseando, la selección natural y artificial comenzó a operar en una manera seria, distribuyendo los recursos disponibles entre aquellos entes que eran los más aptos para explotarlos, en su mayor parte, los robots. ¿Cómo pudieron los humanos retomar el control? La respuesta fue usar la ingenuidad humana, la creatividad, ocultismo, dedicación y distracción. Tomo algún tiempo, pero funcionó. Esto al final comenzó a estabilizar la población de robots .

Porque, se me hace que alguien puede pensar que INTERNET se pudo haber erigido en una criatura que a la manera del GOLEM tiene la peligrosa tendencia de volcarse en contra de su creador, rebelándose.

Sin embargo, más allá de toda ficción, no creo para nada que el hombre se atreva como otrora hiciera el rabino de Praga a sacarle el pergamino de la boca al GOLEM, sin haber medido las consecuencias...

El espacio virtual es un ámbito con ciertas características particulares, si bien no extraño a la regulación jurídica, que implica un gran desafío para legisladores y autoridades judiciales. Estamos ante un fenómeno que forma parte de la realidad y que precisa convertirse en parte del orden jurídico, del derecho. En este sentido, podrán ser los Estados o los propios usuarios quienes deberán tomar la iniciativa en la determinación de las reglas para así contribuir a su formulación.