INDUSTRIALIZACIÓN POR SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES (1940-1982) Y MODELO ¿SECUNDARIO-EXPORTADOR¿ (1983-2006) EN PERSPECTIVA COMPARADA

INDUSTRIALIZACIÓN POR SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES (1940-1982) Y MODELO ¿SECUNDARIO-EXPORTADOR¿ (1983-2006) EN PERSPECTIVA COMPARADA

Martín Carlos Ramales Osorio

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CAPÍTULO 4: RESUMEN Y CONCLUSIONES

El crecimiento económico bajo el esquema de crecimiento “hacia afuera” (1983 a 2006) ha resultado bastante desalentador (3.1 por ciento en promedio anual), cuando se esperaba un impacto mayor de la liberalización comercial en el crecimiento económico y en la generación de empleos. De 1982 a 2007, el desempleo acumulado ascendió a 18.1 millones de mexicanos que son los principales damnificados de una política neoliberal que supuestamente sería superior al modelo ISI en términos de bienestar económico y social.

Con razón se fustigó y criticó al modelo anterior, pero el “nuevo” modelo de crecimiento está resultando todavía peor por su escaso impacto en el crecimiento económico y la generación de empleos.

En un primer momento, y sobre todo a partir del arranque del sexenio salinista, la desaceleración de la inflación la explican la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar, la importante disminución del déficit fiscal y los incrementos en la productividad del trabajo asociados a la apertura comercial. En tanto que la recuperación del crecimiento económico puede ser explicada tanto a partir de la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar (que mantuvo artificialmente baratas las importaciones de bienes intermedios y de capital necesarios e importantes para el crecimiento económico), como la mayor productividad del trabajo asociada a la liberalización comercial.

Sin embargo, tanto la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar como la profundización de la liberalización comercial generaron sus propias contradicciones al interior de la economía mexicana que desembocaron en la devaluación de diciembre de 1994 con sus enormes efectos estanflacionarios observados para el año siguiente.

En tanto que de 1994 a la fecha, la evolución del PIB a precios constantes guarda estrecha relación con la productividad laboral manufacturera. A la recuperación de la productividad laboral en 1994 (9.9% con respecto al año anterior) correspondió, en consecuencia, una recuperación del crecimiento económico (4.4% con respecto a 1993). Asimismo, la desaceleración de la productividad laboral y la devaluación de diciembre de 1994 explican juntas la caída de la actividad económica (-6.2%) observada en 1995. No obstante, tan pronto se recuperó la productividad laboral en 1996 (9% con respecto al año anterior) se recuperó el crecimiento económico. Una vez que la productividad laboral entra en 1999 en una etapa de fuerte desaceleración, el crecimiento económico se ralentiza.

Así, la evolución descendente y errática de la productividad laboral, junto a un coeficiente de importaciones manufacturero en continuo y persistente ascenso, explican el escaso dinamismo de la economía mexicana y, por tanto, el escaso impacto del TLCAN sobre la actividad económica interna.

¿La desaceleración de la inflación? Resultado de los “cortos” del Banco de México y no de una productividad laboral en franca desaceleración.

El escaso impacto del TLCAN en el crecimiento económico de México se explica a partir de los siguientes factores:

1. Cerca del 50 por ciento de las exportaciones totales de México son de maquiladoras, y el 55% de las exportaciones manufactureras las realiza dicho sector. La mayor parte de las materias primas de las maquiladoras son importadas, por lo que añaden poco valor contribuyendo escasamente a la generación de riqueza.

2. Escasa competitividad de México, vía productividad laboral, frente al socio más grande e importante del TLCAN, Estados Unidos, que explica tanto el alto coeficiente de importaciones de la industria manufacturera como el déficit comercial de dicha industria.

3. Sobrevaluación cambiaria, que estimula importaciones y desalienta las exportaciones explicando el actual déficit comercial del país. No obstante, dado el alto componente importado del producto la devaluación, para imprimirle competitividad artificial a las exportaciones, conduciría como siempre a la estanflación.

Es fundamental entonces:

1. Adoptar una política de industrialización explícita que permita al país exportar productos de alto valor agregado, a ser menos vulnerable a los efectos estanflacionarios de las devaluaciones y a reducir el alto componente importado del producto que actualmente se expresa en un alto coeficiente de importaciones manufactureras.

2. Estimular los componentes internos de la demanda global, básicamente del consumo privado y la inversión que han perdido participación en la estructura de la demanda global y que han experimentado un dinamismo muy escaso. Se le ha apostado todo al comercio exterior, y casi con un solo país, olvidando y relegando al mercado interno de donde puede provenir el crecimiento económico sostenido y autónomo.

3. Como corolario del punto anterior, soltar un poco la política monetaria a fin de estimular el consumo y la inversión que puedan detonar el mercado interno y, por tanto, el crecimiento económico.

4. Por tanto, privilegiar también la generación de empleos y de riqueza a partir de sectores volcados al mercado interno, y no sólo a sectores vinculados a un mercado externo bastante voluble y volátil.

5. Diversificar los mercados de exportación del país, a fin de romper la dependencia con respecto al ciclo económico de los Estados Unidos.