FRONTERAS, IDENTIDAD, CONFLICTO E INTERACCIÓN. LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE AFRICANO

FRONTERAS, IDENTIDAD, CONFLICTO E INTERACCIÓN. LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE AFRICANO

Francisco José Calderón Vázquez

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III.3.- Los Presidios (Plazas) Menores norteafricanas en el periodo 1900-1950

Con la llegada del nuevo siglo y la apertura de horizontes que significo para la presencia hispana en el Magreb la instauración del Protectorado, la situación y condición de los hasta entonces Presidios menores, cuya denominación oficial a partir de la Conferencia de Algeciras (1906) será la de Plazas, va a cambiar notablemente, puesto que para los presidios mayores la llegada del Protectorado significara en palabras simples, una etapa áurea, de gran esplendor y abundancia, por las razones expuestas en el epígrafe anterior. Mientras que para los presidios menores el Protectorado supuso, por contra, su progresivo vaciamiento poblacional, así como su progresivo abandono, dado los mejores horizontes vitales de la tierra firme que circundaba a los mismos, axial como su perdida de significado militar, por ello el despoblamiento será la tónica dominante a partir de la década de 1940. Proceso que a largo del periodo 1940-50 convertirá a los “pueblos” de los presidios en lugares sin gentes, tal y como aparecen en la actualidad.

De esta manera, Alhucemas o Chafarinas que llegaron a disponer de Junta de Arbitrios y una mínima organización urbana pasaran a convertirse en despoblados, habitados solo por los destacamentos de guarnición y algunos civiles de servicio, situación, un tanto incomprensible que se alarga hasta nuestros días.

Los datos estadísticos, procedentes de fuentes oficiales (censos estatales de población del periodo 1900-1950), ponen de relieve dos elementos muy importantes: por una parte se evidencia el proceso de crecimiento exponencial de la población en las Plazas Mayores (ver grafico N° 3) y por otra se observa el progresivo vaciamiento de las menores (gráficos N° 1 y 2) durante el periodo 1900-1950.

El punto de inflexión en la presencia de población civil en las Plazas Menores se produce a partir de los ando 1925-1930, precisamente el momento de la pacificación definitiva del territorio y el fin de la Guerra del Rif con la rendición definitiva de las harkas rifeñas, tras el desembarco y la batalla de Alhucemas (1926) concluyendo, de esta manera, las operaciones de penetración y la definitiva ocupación española de las montañas y barrancos interiores en el Rif y de la totalidad del territorio asignado en la Conferencia de Algeciras.

En este sentido los datos estadísticos contenidos en las Tabla N° 1 y en sus gráficos adjuntos, no parecen dejar lugar a dudas:

De los datos se infiere que el punto álgido de la presencia poblacional española en las plazas menores se sitúa en el periodo comprendido entre 1900 y 1920, momento a partir del cual se inicia el proceso de vaciamiento poblacional de los antiguos presidios menores. De hecho el Censo de 1930 con respecto al de 1920 arroja unos datos de población que suponen perdidas poblacionales de 190 individuos para el caso de Alhucemas, 146 para Chafarinas y 300 para Vélez de la Gomera, plaza mas afectada por el proceso desertificador, como puede verse, aún más claramente en el Gráfico Nº 2.

Siguiendo a Mariňas, en el caso de la isla de Alhucemas, su población civil y mercantil se traslado masivamente a la nueva ciudad española de Villa Sanjurjo, que posteriormente se convertiría con la Independencia marroquí en la actual Alhoceima. En los casos de Chafarinas y Vélez, vino a suceder prácticamente lo mismo, la población civil una vez constatadas las ventajas de la nueva situación no tardaba en trasladarse a las nuevas y promisorias localizaciones de Puerto Capaz, Cuatro Torres de Alcalá, Cabo de Agua, Villa Sanjurjo o a la floreciente Melilla. Este factor, combinado con el desinterés de los sucesivos gobiernos de la primera mitad del Siglo XX, produjo una situación de practico “desmantelamiento” de los mismos en la década de los 50.

Con la independencia de Marruecos toca a su la etapa del Protectorado Español, reintegrándose el territorio del Rif al nuevo estado Marroquí (1957), retomando los presidios menores su condición de fronteras y las Plazas Mayores a su actual carácter de ciudades fronterizas. Tras la floreciente etapa anterior y privadas de su jerarquía territorial ambas ciudades conocerán una etapa de decadencia, reflejada en un evidente descenso poblacional. Tales oscilaciones se reflejan con claridad estadística tanto en la Tabla N° 2 como en sus gráficos de desarrollo (N° 3 y 4)

Si bien, dicha “decadencia” se verá minimizada por los flujos financieros públicos provenientes de la península y por su condición de Puertos Francos y de economías de frontera, retailers comerciales de los zonas magrebíes adyacentes, situadas al otro lado de la frontera. De esta situación demográfica de ostracismo solo comenzará a salirse ya entrados los 90 (Grafico Nº 5) por la confluencia de una serie de factores que no viene al caso explicar aquí.