FRONTERAS, IDENTIDAD, CONFLICTO E INTERACCIÓN. LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE AFRICANO

FRONTERAS, IDENTIDAD, CONFLICTO E INTERACCIÓN. LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE AFRICANO

Francisco José Calderón Vázquez

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CAPITULO II. “El Presidio como institución reguladora de fronteras”

II.1 El Presidio como institución. Funciones. Presidios Norteafricanos y Presidios Norteamericanos

Los enclaves españoles en el litoral norteafricano, responderán en casi todas sus manifestaciones al modelo de Presidio, modelo histórico de origen romano, institución típica en el esquema organizativo de las fronteras en el Imperio español (Moorhead, 1975) empleado por tanto a lo largo y ancho de los territorios integrados en el Imperio “donde nunca se ponía el sol”. Especialmente conocidos y estudiados han resultado los Presidios norteamericanos de la “Nueva España” ubicados en California, Arizona, Nuevo Méjico, Colorado, Utah y Texas, territorios pertenecientes a los actuales Estados Unidos de Norte América (Powell, 1982) .

El termino “presidio” puede dar lugar a equívocos, ya que en el idioma español actual equivaldría a cárcel o penal, aunque en realidad venga a significar fortaleza, fuerte o bastión situado en los confines del territorio, en tierra de nadie o incluso detrás de las líneas enemigas. Posiblemente, la definición mas depurada del “presidio” sea la ofrecida por Covarrubias (1611) : “Comúnmente llamamos presidio el castillo o fuerza donde hay gente de guarnición”.

La etimología del termino parece provenir del latino praesidium, que significa lugar guarnecido, describiendo su “imagen” una fortaleza o bastión a la que estaba adscrita una guarnición. Englobando su campo semántico el todo formado por ambas partes: el conjunto de soldados y el baluarte donde habitan. La fortaleza ampara, da refugio y defiende algo valioso (praesa) los soldados están por delante de la praesa esperando al enemigo. En lengua italiana, el vocablo presidiare significa proteger, y su campo semántico abarca el controlar o vigilar.

En el caso norteamericano, la función primordial del presidio hispánico era el control territorial , defendiendo los pequeños núcleos urbanos hispanos (dispersos en un enorme territorio), los ranchos, los campos mineros y a las tribus indias amigas o aliadas (Honig) . Simultáneamente a la función de supervisión, el presidio era espacio de intercambio, asentamiento y protección para los indígenas pro-españoles (Powell, 1982) constituyendo el soporte o instrumento clave en la conquista, colonización e “hispanización” del territorio en combinación con las Misiones franciscanas (Weber, 1992 ; Withehead, 1982 )

En el caso norteafricano, la función fundamental del presidio será la de actuar como una primera línea defensiva de contención , contra posibles agresiones hacia el territorio peninsular provenientes de la costas norteafricanas o del Mediterráneo Oriental. Implementando para ello funciones de control territorial tanto de sus zonas adyacentes como del espacio marítimo circundante. En el caso del Presidio Norteafricano las funciones comerciales y de intercambio, aunque presentes e importantes, van a ocupar una situación secundaria en la jerarquía funcional de la institución.

Siguiendo a Mariñas Otero (1998) entre las diversas funciones que desempeñaban las fortalezas, podían incluirse el hecho de servir como lugar de confinamiento, ante sus “optimas condiciones”, dadas las pocas o nulas posibilidades de escape. Esta función, en principio residual sería con el correr de los siglos una de las mas importantes tanto para los presidios mayores como para los menores.