FRONTERAS, IDENTIDAD, CONFLICTO E INTERACCIÓN. LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE AFRICANO

FRONTERAS, IDENTIDAD, CONFLICTO E INTERACCIÓN. LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE AFRICANO

Francisco José Calderón Vázquez

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IV.2.- Actividades Económicas en las Plazas Menores

Por lo que respecta a las actividades llevadas a cabo por la población residente en dichas plazas, las Matrices N.º 1 y N.º 2 ofrecen una información bastante descriptiva de la situación en el primer cuarto del siglo XX para tan peculiares emplazamientos. En la configuración de dichas matrices hemos procurad en todo momento respetar las denominaciones y terminologías de la época, asi como sus particulares rúbricas,

Si se plantea el análisis en términos de cuantía de efectivos y actividades desarrolladas por los mismos, se observa con claridad que se trata de emplazamientos fundamentalmente militares puesto que el Censo de 1910 muestra un total de 813 individuos enrolados en las unidades militares allí presentes, 715 en los destacamentos del Ejercito y 98 en la Armada, lo que supone un porcentaje de militares del 68,3% sobre el total de efectivos masculinos (incluyendo todas las cohortes de edad) por lo que en termino de población activa el componente militar posiblemente estaría en torno al 78%- 80%, con lo que el carácter de Hijas de Marte con el que se denominaba a los presidios en el XVIII, seguía siendo evidente en las primeras décadas del S. XX. Por emplazamientos, los contingentes militares alcanzaran los 400 efectivos entre soldados y marineros en las Chafarinas, 193 en Alhucemas y 220 en Vélez de la Gomera.

En el Censo de 1920 se observa una importante reducción de efectivos, puesto que en el conjunto de Plazas Menores alcanzan la cifra de 360 efectivos (326 soldados y 34 marinos) es decir más de la mitad de la tropa es retirada, entendemos que por reflejo de los acontecimientos bélicos en el Rif. La disminución es especialmente acentuada en Chafarinas que pasa de disponer de la guarnición más numerosa a albergar un mínimo destacamento de 60 efectivos (43 soldados y 17 marinos). En su conjunto el porcentaje de efectivos dedicados a la milicia alcanza el 53% del total masculino, por lo que una vez depurados los menores de 16, el porcentaje real de militares se sitúa, con repliegue y todo entre el 70% y el 72% de la población activa residente.

Lo anterior supone que las plazas menores presentaban un carácter marcial bastante acentuado, pero no solo éste como en principio pudiera pensarse, ya que al observar las matrices se advierte que junto al componente militar mayoritario, existen toda una serie de actividades fundamentalmente terciarias y de servicios que por una parte complementan y por otra diversifican la matriz de actividades de los antiguos presidios, que en su conjunto se parecen más a pequeños pueblos de la España de aquel tiempo que a meros campamentos militares.

Así aparecen servicios de transporte, comunicaciones (correos y telégrafos), enseñanza, médicos, traducción, servicios religiosos, servicios públicos, servicios domésticos, construcción y un buen numero de actividades comerciales y tiendas (alimentación, vestido, confección, droguerías, etc.) destinados a atender la demanda de abastecimientos y suministros de la población residente, tanto civil como militar.

Por actividades, en el Censo de 1910 aparecen por importancia en cuanto a número de efectivos los servicios de transporte marítimo (34 efectivos), los jornaleros (38), los empleados y dependientes de comercio (22), los comerciantes (15), los dedicados a la construcción (16) y los adeptos al servicio domestico (21). En lo referente a servicios públicos tanto los funcionarios de la Administración Pública (6) correos (6) como enseñanza (4) y traductores (6) se encuentran representados en todos las plazas.

Por emplazamientos, para 1910 las actividades primarias y secundarias solo parecen localizarse en Chafarinas dada la presencia de adeptos a actividades agropecuarias y pesqueras (100%) y a la presencia de numerosos braceros y peones (87%) así como de albañiles (93%). Las actividades terciarias y servicios aunque presentes en todos los emplazamientos parecen localizarse mayormente en Alhucemas, ante la presencia de numerosos adeptos a los transportes marítimos (62), casas de comisión, corretaje y exportación (100%) empleados y dependientes de comercio (63%). En el Peñón de Vélez aparecen bastantes representados los comerciantes individuales (58%) y las tiendas, como la rubrica relativa al vestido y tocado (78% de los efectivos totales).

Por lo que se refiere al sesgo de género, la inserción laboral de las féminas se muestra muy incipiente como corresponde a la España de la época. En los Censos disponibles el grueso del contingente femenino presente en las Plazas Menores se ubica en la rubrica “miembros de la familia” o, en otros términos, amas de casa, o cuidado del hogar segmento de gran importancia tras el militar, puesto que en el Censo de 1910 engloba en su conjunto a 223 efectivos casi el 60% de los efectivos femeninos presentes en las plazas menores.

Las mujeres aparecen representadas solo en los segmentos de enseñanza (42% del total de adeptos) corte y confección (57%) tiendas comerciales (21%) y servicio doméstico (76%) observándose una evidente especialización de género. Eliminando del cómputo a las femeninas menores de 16 años, los datos se hacen muy evidentes, ya que solo 27 mujeres (11%) aparecen desarrollando una actividad laboral propiamente dicha, de las cuales 16 se ubican en el servicio domestico y el resto en actividades terciarias como enseñanza o comercio.

En el Censo de 1920, lo que se observa a partir de los datos contenidos en la Matriz N.º 2 es la perdida evidente de peso del contingente militar que queda reducido prácticamente a la mitad, de igual manera se reduce el componente de amas de casa (-20% aprox.), demostrando la vinculación entre ambos grupos y la presencia de muchas familias de militares en los emplazamientos. De cualquier manera continúan siendo los grupos mayoritarios en las plazas menores. Esta bajada en la cuantía de las tropas de guarnición produce paralelamente una mayor presencia y visibilidad del elemento civil. Asimismo se observa un esfuerzo de la administración española por dotar de un mayor nivel de servicios a las Plazas Menores, mejorando el nivel de vida de sus habitantes.

Por lo que respecta a los servicios públicos se observa un aumento muy importante del personal al servicio de la publica administración, reforzando considerablemente sus dotaciones al pasar de solo 6 efectivos en 1910 a 40 en 1920. El aumento se produce en todos los emplazamientos y es particularmente acentuado en Alhucemas y el Peñón de Vélez. Igualmente aparecen representados médicos y personal sanitario, ausentes en el censo de 1910, con un total de 8 efectivos distribuidos en todos los emplazamientos. Los maestros y enseñantes se mantienen en similar cuantía. Asimismo se duplica el número de empleados en correos y telégrafos pasando de 6 a 13, incremento especialmente importante en el caso de Alhucemas.

Por lo que respecta a los comercios de venta al por menor se observa un incremento notorio de los efectivos dedicados al comercio de vestidos y de alimentación dedicado al abastecimiento de la población residente. Igualmente se incrementa el número de empresarios dedicados a la venta. Se observa un acentuado descenso en los adeptos al transporte marítimo, particularmente grave en Chafarinas y Alhucemas, ello podría inducir a considerar que un descenso importante en el volumen de tráficos o lo que es lo mismo que en esos momentos se empezaba a notar una contracción importante en los niveles de actividad en los presidios menores primer síntoma del posterior despoblamiento.

En relación a las féminas, se observa una apertura de espacios para las mismas, apareciendo por vez primera representadas en rubros como correos y telégrafos, mientras que se refuerza su presencia en la enseñanza (57%) en la confección (66%) y entre los empresarios de comercio (10%). Manteniéndose su posiciones en los rubros de servicio doméstico (82.5%). Igualmente es muy destacable su presencia en la rubrica de rentistas y jubilados (70%) que por vez primera aparece en el panorama de las Plazas Menores.

Resulta importante resaltar el amplio segmento que con la denominación “improductivos” aparece en los censos. Es muy importante el volumen de niños, escolares y estudiantes que configuran una porción importante en el panorama poblacional de los emplazamientos norteafricanos. Así, entre niños/as, alumnos/as de primer enseñanza y estudiantes/as suponen en conjunto, en el Censo de 1910, 276 efectivos (18%) y en el de 1920, 226 efectivos (22%).

La contemplación de las cohortes de edades infantiles y púberes presentes en las plazas nos da una idea bastante aproximada de la realidad vital de las plazas menores en el primer cuarto del S. XX, evidenciando una curiosa naturaleza mixta militar-civil de tales emplazamientos, pequeños “pueblos” y comunidades que coexisten con los destacamentos militares, compartiendo en muchos casos su suerte. La evidencia estadística de niños, escuelas, correos, servicios, curas e iglesias, comercios, tiendas, transportes, panaderías, etc., nos retrotrae a la imagen de pequeños pueblecitos españoles, sólo que situados en la costa del Rif…