EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

Coordinador: Rigoberto Soria Romo

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3 Empresas cooperativas

En este apartado se presenta las generalidades de la cooperativa como empresa social, particularmente se estudia desde el enfoque como alternativa de organización para mujeres emprendedoras.

El cooperativismo surge como un movimiento social con la autogestión como respuesta a necesidades económicas y tiende en general a elevar el nivel de vida de los participantes (Eguía, 1994) lo que impacta positivamente en el desarrollo local donde se instala la cooperativa.

La clasificación de las entidades de Economía Social subdivide el sector en dos grupos: sector empresarial y de mercado y sector de no mercado o de instituciones sin fines de lucro (Ribas y Sajardo, 2005); de tal forma que el estudio de las cooperativas, en tanto empresa social, se inserta en el cuerpo teórico de la economía social, sin embargo Abello (2005) aclara que algunos académicos enfatizan que:

[…] el cooperativismo no es la única forma de expresión de la economía solidaria, ni esta ultima tampoco abarca a plenitud el tema del cooperativismo (ya que sigue manteniéndose como una estructura independiente a pesar de que el sector solidario haya absorbido algunas de sus instituciones y modificado algunas de sus normas), por lo cual debe existir armonía entre estos dos términos, pero no unidad.

Así pues, como primer paso avanzaremos brindando una definición de cooperativa. De acuerdo a la Alianza Cooperativa Internacional en 1995 en la Declaración sobre Identidad Cooperativa ésta se conceptualiza como una asociación autónoma de personas que se han unido en forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales en común mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática. En la Declaración sobre la Identidad Cooperativa y en los Estatutos de la Alianza Cooperativa Internacional aprobados el 15 de septiembre de 1997 aparecen definidos los principios cooperativos (principios rectores) mediante los cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores intrínsecos. Dichos principios cooperativos rigen (al menos en teoría) el funcionamiento de las cooperativas (Ribas y Sajardo, 2005).

En las cooperativas el nexo de unión entre los socios y la motivación que les conduce a asociarse constituyendo la empresa es la ayuda mutua a diferentes niveles: económico, social y cultural. Todos los socios contribuyen equitativamente al capital de la cooperativa que es administrado entre todos y su organización esta regida por la asamblea general de socios al cual periódicamente le rinden informes los consejos de vigilancia y administración.

Los socios cooperativistas, además de obtener beneficios de carácter económico, disfrutan de otras ventajas como son promover el desarrollo del entorno, de la comunidad en la que ejerce su actividad la cooperativa o los beneficios añadidos de colaborar con otras cooperativas para potenciar dichos efectos (Ribas y Sajardo, 2005).

La función social de la cooperativa se constata a través de estudios empíricos, Díaz (2000) señala que en trabajos anteriores se han enlistado entre los principales móviles para la creación de cooperativas la falta de trabajo, motivos ideológicos y un medio para obtener mejores condiciones de mercado; al someter aprueba dichos resultados por medio de un estudio realizado a una muestra de treinta y seis empresas cooperativas una de las conclusiones centrales revela que el obtener un puesto de trabajo es la principal motivo.