EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

Coordinador: Rigoberto Soria Romo

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2 Emprendurismo

El emprendurismo es un tema que ha sido ampliamente documentado pero que hasta la fecha pocas generalizaciones se han establecido que permitan hablar de una teoría sólida al respecto; Busenitz et al. (2003) señalan que la falta de delimitación de fronteras epistemológicas e intercambio –comunicación entre la entidad y su entorno, así como entre sus miembros- son las principales limitantes para brindar legitimidad al campo de estudio.

Por su parte Andrade y Fernández (1999) consideran que esta falta de consistencia se deriva de una concepción restringida de los términos, pues se alude indistintamente a la capacidad empresarial que a la emprendedora de tal forma que se ha asumido que el género es el empresario y la clase es el emprendedor; es por esta razón que el presente apartado iniciará el análisis de este tema a partir de una definición clara de los términos emprendedor y perfil emprendedor; posteriormente se particularizará el fenómeno desde la perspectiva de género pues el emprendurismo en mujeres presenta rasgos propios.

2.1. Emprendedor: Conceptos y Perfil

Hisrich et al. (1989) señalan que desde la perspectiva personal existen tres elementos clave en la definición de emprendurismo; se habla de un tipo de comportamiento que incluye: i) toma de iniciativas, ii) organización y reorganización de mecanismos sociales y económicos para girar recursos y situaciones a cuenta práctica y iii) aceptación de riesgo o falla, y consideran que las nociones centrales que cualquier definición de emprendedor debe contener son la innovación, organización, creación, bienestar y toma de riesgos.

Las primeras construcciones -formuladas con base en los rasgos- trataron de explicar el comportamiento emprendedor a través de características personales y psicológicas del empresario, perspectiva que fue ampliamente investigada en la década de los sesentas del Siglo XX; otra vertiente ha consistido en hacer un inventario de características personales y de situación, que abarca intereses, motivación, historia y situación personal, conocimientos y experiencia (Andrade y Fernández, 1999).

Hisrich (1989) concluye a este respecto que no existe tal cosa como un “verdadero perfil emprendedor” si no que los empresarios provienen de una amplia variedad de orígenes educativos, situaciones familiares y experiencias laborales; esta observación confirma la influencia del tiempo, el ambiente, de la organización y del comportamiento, complementadas por un carácter circunstancial (Andrade y Fernández, 1999).

Rodrigo Varela (1991, citado por Andrade y Fernández, 1999) presenta una relación de doce estudios sobre características del empresario. Las evidencias de estos trabajos coinciden en los siguientes rasgos:

• Carácter tenaz y perseverancia en el propósito

• Capacidad para determinar el riesgo inherente al proyecto

• Independencia y autonomía

• Liderazgo

A lo anterior agregan, que además de esos rasgos se requiere de madurez, experiencia, conocimientos y capacidad para el trabajo duro a fin de alcanzar el éxito.

Otras propuesta que enumera los rasgos y actitudes correspondientes a un perfil emprendedor es la de Carrier (1992, citado por Andrade y Fernández, 1999) en la cual integra seis características: necesidad de logro y éxito, creatividad e iniciativa, toma de riesgos e identificación de objetivos, confianza en si mismo y audacia, necesidad de independencia, de autonomía, motivación y energía.

Hisrich (1989) por su parte propone otra subdivisión de rasgos y los agrupa en tres categorías: sentimientos emprendedores, contexto y características del emprendedor y motivación. En la categoría de sentimientos emprendedores incluye el locus de control, necesidades de independencia y reconocimiento y propensión al riesgo; por su parte en contexto y características del emprendedor incorpora al análisis el ambiente familiar de la niñez, la educación, valores personales, edad e historia laboral; y por último en lo que respecta a la motivación solo plantea que las motivaciones para iniciar un proyecto pueden ser amplias e incluso variar entre géneros; la postura de este autor se flexibiliza respecto a la anterior al enfatizar que no es apremiante que un individuo cuente con estas características para ser emprendedor, si el emprendedor se hace, entonces pues deja abierta la posibilidad a la confirmación de la idea que establece que la pasión por la idea y el deseo de éxito son los ingredientes más importantes para el éxito empresarial.