EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

Coordinador: Rigoberto Soria Romo

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2.2. Emprendurismo en Mujeres

Estudios recientes han demostrado que el proceso de creación de nuevas empresas es fundamental en la generación de empleos, innovación y el crecimiento económico. No obstante, la participación femenina es muy limitada, aproximadamente el 9.9% de los fundadores de empresas en América Latina son mujeres (Kantis, et al., 2002). Existen diversos estudios que señalan la menor propensión de las mujeres a participar en iniciativas empresariales como el de Reynolds (2000).

Los grandes cambios sociales, culturales, económicos, tecnológicos y laborales han modificado sustancialmente la vida de las personas y sobre todo de las mujeres en este último siglo. El aumento de la esperanza de vida, su mayor nivel promedio de educación y la tendencia a tener menos hijos son factores que han influido en la creciente participación laboral de las mujeres (Daeren, 2000).

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres empresarias latinoamericanas cuentan con las siguientes características (Ibíd: 8):

• Son de edad media, mayor de 35 años, aunque cada vez más jóvenes, sobre todo las ejecutivas.

• Son casadas, con hijos, aunque entre las ejecutivas jóvenes prevalecen las solteras o casadas sin hijos, además de haber un considerable número de mujeres separadas.

• Tienen niveles educativos altos, con grados universitarios.

• Dedican más de 48 horas semanales al trabajo empresarial y dedican menos de 30 horas semanales a las tareas del hogar.

• Son dueñas/socias de empresas micro, pequeñas y medianas – en su gran mayoría (un 70%) –. El acceso a las pymes todavía es predominantemente el resultado de una herencia familiar aunque aumenta la tendencia de crear empresas propias, muchas veces después de una experiencia laboral como ejecutiva.

• La antigüedad de sus empresas es menor a diez años y un porcentaje significativo menor de cinco años.

• Tienen una estrategia empresarial caracterizada por su apertura a las innovaciones, sobre todo con respecto a cambios en la organización y en las relaciones laborales, siendo menor en cuanto a innovaciones tecnológicas.

• Los aspectos favorables relativos de su trabajo, que destacan las mujeres empresarias, son: la gran satisfacción que les proporciona su trabajo, ya que les permite realizarse profesionalmente y auto-afirmarse; su preparación educacional y académica, el estímulo de la familia y del esposo son factores clave para desarrollarse como empresarias.

• Las dificultades que experimentan son la falta de experiencia y formación empresarial, la escasa actualización e información en temas económicos y financieros, barreras en el acceso a fuentes financieras y redes de comercialización, falta de confianza en sí mismas y obstáculos con que se topan por prejuicios sociales vinculados al “ser mujer”. Pocas veces mencionan espontáneamente el tema de la conciliación de su actividad empresarial con el trabajo doméstico como una limitación. No obstante, cuando se pregunta explícitamente sobre el tema de las responsabilidades familiares, las mujeres empresarias indican que interfieren con su labor profesional y que son una fuente constante de preocupación y estrés. Sin embargo, manejan las exigencias de la vida familiar y los problemas que surgen gracias a una minuciosa planificación, una gran capacidad de gestión y organización, además de la disponibilidad del servicio doméstico.

• Su participación gremial es considerada baja y los factores que limitan el acceso de las mujeres al gremio son sus responsabilidades familiares, la falta de tiempo, y la falta de estímulo e información por parte de las organizaciones empresariales.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (2001), de acuerdo a diversas investigaciones realizadas en Reino Unido y EUA, el estilo de administración de las mujeres se basa en la importancia de escuchar y las relaciones humanas, así como diferentes metas, entre las que destaca el balance adecuado entre la vida familiar y profesional. Asimismo, en un estudio realizado en Dinamarca, entre las motivaciones para iniciar un negocio se encuentran el deseo de independencia, la necesidad de un nuevo reto, la posibilidad de una mejor planificación de las horas de trabajo y una mejor combinación de trabajo y familia.

Por su parte, de acuerdo a la OIT (2002), las mujeres han demostrado su capacidad y sus habilidades para dirigir una empresa. Ellas cuentan con características muy específicas que han desarrollado a largo de su formación y asignación de tareas familiares, por lo que se proyecta como una emprendedora eficaz y una empresaria prudente, eficiente y competitiva. Las ventajas potenciales que tienen las mujeres son:

• Formalidad en el cumplimiento de compromisos.

• Decisiones con perspectiva a largo plazo.

• Cumplimiento de obligaciones laborales.

• Prudencia en la asunción de riesgo.

• Experiencia y capacidad en la administración de recursos.

• Capacidad de concretar iniciativas de colaboración.

El fenómeno adquiere dimensiones diferentes al integrar al análisis el trabajo colectivo de mujeres emprendedoras, a continuación se presenta un apartado que permitirá integrar el marco general en el cual se inserta el caso de estudio de este trabajo, a decir, una cooperativa de trabajo integrada por mujeres.