DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

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Transiciones en la proletarización

Con pocos recursos realizaban sus actividades económicas, a las personas solo les alcanzaba para la subsistencia y de su familia.

“Pues yo nada mas me acuerdo que iba a trabajar y me pagaban muy, muy poco, nooooo yo trabajaba en mi casa y aparte en casa ajena y ahí trabajaría unos 15 años”. (Entrevista 55) (Clementina Doñatés García, 61 años, 3ro.de Primaria).

“Lo que mas me gustaba hacer era coser para sacar mas dinero, y mi casa, y mi comida nunca la descuide, y mis hijos tuvieron aunque sea frijoles a la hora, nada de que mas tarde, cuando llegaban de su escuela a comer, les ponía hacer su tarea, y yo en la maquina cociendo, yo le enseñaba a ellos lo poco que yo sabia, yo les enseñe las primeras letras, ellos no tuvieron Kínder yo les enseñe las primeras letras, este les enseñe las tablas (de multiplicar) a todos, yo aquí cociendo y ellos diciéndome, si no te la sabes repítela otra vez y hasta que se las sabían, lo que me gustaba era coser, atender a mis hijos, hacer de comer y todo me gustaba, a mi nunca me fastidio ni la lavada, ni la comida”. (Entrevista 54) (Elvira Zarate, 71 años, Femenino, Primaria completa, Costurera).

“Había mucha gente que trabajaba en el campo, pero también había otra que se dedicaba a la producción de cajeta en cascos de madera, todos ellos eran gente humilde, pero había muy poca gente en la cual se concentraba el dinero”. (Entrevista 49) (José de Jesús Ávila Martínez, 57 años, maestro universitario)

No todos tenían tierras para trabajar, se agudizaba el proceso de proletarización (donde las personas solo van contando con su fuerza de trabajo para vender en el mercado laboral), se sigue ampliando la fila de desposeídos. Había actividades micros empresariales: servicios, artesanales y comercio, que permitían generar ingresos pequeños para modestamente subsistir.

Por otro lado, vemos que los salarios y ciertas remuneraciones son bajos y sabemos que las personas tienen que hacer malabares para subsistir.

“Yo… hacia toallas, colchas, eso era lo que me gustaba hacer… en los telares, telar de mano, yo hacia telar de mano y camballa, yo tendría unos 13 años…. Soy del 29’ (año), así que calcúlalo… yo ya tejía cambayita, de eso era… pues era de lo que dependía la vida de muchas gentes…y lo hacia por la necesidad de traer un centavito… mi mama vendía flores, ahí a un lado del mercado, ni me acuerdo como se llamaba esa calle… en aquel entonces era la plazuela…, pero pues ya me gustó, es y ya después cambie a otros telares, pero ya más grandes donde ya tejía puras colchas, yo ahí trabaje mucho tiempo, hasta que ya después hubo industria, no me gustaba, pero lo hacia por necesidad de que no faltaran centavos en la casa, pero yo bien pobre, puros jacalitos…pero muy pobre Celaya en esa época…” (Entrevista 52) (Zeferino Jungo Pérez, 79 años, Masculino, Operador).

“Eran pobres, pobre completamente, pobres nosotros, ya después mi padre tuvo un trabajo como le digo cuando estaba Torres, era un rancho Torres era una ladrillera, todo eso de ladrillo, el machetón (ladrillo grande) y toda esa cosa que sacaba para las casas y todas esas cosas, y pos todo eso era una cosa pos bonita, y ahora ya ve, brincando la vía ya ve lo que es ahí, la Chevrolet, la Ford, quien sabes es lo que esta montado allí, allí era una la saca, la saca, que era la que atravesaba desde allá, venia desde el puente del río y atravesaba la saca, agarraba todo ese rumbo la resurrección y todo ese rumbo, tierra blanca, pasaba hasta allá, entonces entraba toda esa cosa de camino de jofre, ahí estaba esa laguna de, ya no me acuerdo como se llamaba, pos no, no me acuerdo, pos ya le digo todo eso”. (Entrevista 11) (Román Ramírez Trejo, 81 años, primaria, campesino).

En los testimonios vemos transiciones de oficios que las personas experimentaron y dejaron de ser: hiladores ambulantes a trabajadores textiles (entrevista 52), del taller a la fábrica en los cambios tecnológicos, la geografía local paulatinamente se va modificando con las actividades económicas, de los grandes sistemas de riego que existían en las haciendas (lo que la entrevista 11 llamaba saca mejor dicho sequia y sobre todo laguna), a nuevos asentamientos irregulares (cinturones de pobreza) y colonias populares, comercios grandes y modernos, plazas, fabricas, cultivos que nacen y desaparecen, devorados por la mancha urbana que se modifica y los oficios también. Adiós vendedores de alfalfa, leñeros, chiveros y arrieros de ganado (estos últimos que iban de la estación del tren a jofre, pasando por las calles centrales, dejaron de circular), micro fábricas de lejía, cañeros de esta zona, pajareros, etcétera. Imaginemos que pudiéramos ver en foco fijo la ciudad de Celaya y observáramos los cambios vertiginosos industriales que modifican el predominio de las actividades agrícolas en el paisaje, así como sus formas de vida. La pobreza marchita las vidas.

Las luchas y las resistencias sociales y culturales en lo cotidiano

A la simple mirada de la lectura de los sucesos en lo cotidiano, lo que pudiera reducirse a conflictos, peleas, delitos, bravuconadas, desquites, barbaridades, violencia, etcétera, dignos de encabezados en las planas rojas y amarillas como una interpretación muy limitada (ideologizada), están también en algunos de estos sucesos bajo una lectura más atenta los conflictos y resistencias que tienen su origen en las estructuras sociales de las estratificaciones y diferencias sociales.