DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

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Representación de la antinomia de la mujer (atrapada en el juego moralino)

Las prácticas religiosas van a configurar las formas de pensar determinantes en las mujeres (por ejemplo: con el Jesús en la boca, es decir su constante referencia al mundo divino para adjetivar el mundo cotidiano). Las instituciones: iglesia, estado y familia en la comunidad determinan la “buena” de la “mala” mujer y valóralas dentro de estos márgenes interpretativos únicos.

“De aquí, pues que te diré las iglesias, mi papá nos llevaba al Carmen muy tempranito a misa a la primer misa, nos llevaba y nos traía, y yo nada más conocía las calles de mi casa al (templo del) Carmen y del Carmen a mi casa, yo mas calles no conocía”. (Entrevista 54) (Elvira Zarate, 71 años, Femenino, Primaria completa, Costurera).

La autoridad de los padres se imponía en las decisiones para poder visitar los espacios públicos, para instaurar normas, violencias simbólicas y físicas de prevención y corrección de conductas, las hijas se vuelven sus rehenes, quienes tenían que ir acompañadas (custodiadas) de un miembro de la familia cuando “corrían peligro”. El arbitrio cultural era recompensado en poder cuando fueran ellos padres y madres respectivamente, una autoridad que en el nombre de la rectitud se edificaba.

“Tenia uno que pedir permiso para salir a la calle y más las mujeres tenia que salir con chaperon”. (Entrevista 43) (Esperanza Molina Olvera, 69 años, Femenino, Primaria, ama de casa, Celaya).

“Los papás eran muy estrictos, te traían bien cortito muy checadito (controlado), un ejemplo cuando íbamos a echar reja porque así se le decía cuando ibas a ver a las muchachas, ya en la actualidad ya es bien diferente, desde chavitos (niños) ya tienen su novia y se la presentan a la familia”. (Entrevista 105) (Francisco Mandujano, 60 Años, Masculino, Panadero, Paletero, Pintor, Rotulista).

En el fondo gravitaba una malla de representaciones que van a predominar el entramado cultural, sobre todo el imaginario colectivo, como relato (de las personas, mujeres, familia) donde el miedo de que su hija tuviera relaciones sexuales con hombres que no aprobaran los padres y que no fuera por la vía del matrimonio, al no hacerlo de esta manera permitida, era “burlada y deshonrada” por ellos, la trama de la vida se valoraba maldición, tragedia y pecado al ser madre soltera, curiosamente ese confinamiento en el hogar propiciaba la idealización del amor en los actos de liberación del hogar (deseos latentes de mirar constantemente por la ventana [afuera] para ver llegar a su príncipe azul y liberarla del yugo familiar, para que habitara otro hogar / celda posteriormente), en algunos casos se tornaba en profecía cumplida ese miedo, convocaba irremediablemente a la trama de la tragedia. El matrimonio y la reproducción era el fin de la mujer.

“Pos ya ni me acuerdo, como una historia, pues en si yo se me un montón, pero te voy a tener todo el día aquí, mira el que se casa debe de respetar a su esposa, y la mujer que se casa debe de respetar a su esposo, atenderlo, coserlo, remendarlo, sus pantalones, sus calzones, sus camisas, almidonárselas, pero que no peleen, hoy a penas se casan y ya quieren divorciarse, la mujer de antes aguantaba, criaba a sus animalitos, para que cuando el llegara tuviera sus calditos, un puerco que mataran todo, pero ahora ve lo que te estas comiendo ahora, pues ya no te comes unos bistés buenos, solamente que tu críes a los animales, pues en aquel entonces todo era fresco el animal, que mates debe de colgarse para que escurra toda la sangre, pa que se escurra bien, para que no se desperdicie nada la coses con tomillo y mejorana, o el chivito, para que un caldo sepa sabroso, debes de criar tu al pollo, lavarle las tripitas bien, el guajolote ya vez, pues eso es todo hijo”. (Entrevista 84) (Maria Lorenza Remedios Gomes León, 65 años, Femenino, Trabajadora Doméstica, Celaya).

En la reproducción cultural se daba en un contrato de supuesto respeto, donde la obligación del mantenimiento económico (por parte del hombre) y la atención en una cadena de servicios personales (por parte de la mujer), pudieran mantener los roles o papales de la institución familiar, el núcleo duro de la sociedad.

“La costura, en la escuela o en mi casa. Por lo que acabo de decir, que no nos dejaban seguir estudiando y se volvió mi pasatiempo”. (Entrevista 38) (Cristina Martínez Carrillo, 62 años, Femenino, 6to. de primaria).