DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

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Panteón de Celaya

Ricardo Contreras Soto (Antropólogo)

Fotografía: Ma. Concepción Franco Bonilla

riconsoto@gmail.com

Necrópolis es un espacio cultural como sistema de objetos, lleno de símbolos y significados, la distribución de imágenes en esculturas, cuadros, textos, edificios, mausoleos, monumentos, criptas, “condominios”, pilares, estelas, cruces, lápidas, epitafios, ángeles, querubines, herrerías, monumentos, permiten visualizar y ambientar en esta semiósfera compleja, señala la demarcación entre el mundo de los vivos y los muertos, entre el presente y la distancia de la separación de las personas, el recuerdo conmemorable y el testimonio manifiesto en objeto inmemorable.

La identificación del nombre, la fecha, el pensamiento dedicado de las personas queridas, la asignación religiosa, la micro-historia relatada frente a la “historia de vida de la persona”, la concepción de la vida – muerte implícita, la resignación, el evento, el ritual, la procesión que la acompaña, el dolor, la pena, la separación de la cotidianidad, la reflexión que obliga a voltear a cada uno y en cada uno sobre la fragilidad de la vida, el recuento de las acciones, el inventario de las trayectorias, el sentido de la interrupción, paradójicamente es parte de la vida festiva en la cultura.

Una vuelta en el panteón atenta, puede ser una experiencia estética, ya que nos muestra momentos y eventos en un entramado de historias de afectos y sentimientos y cada signo de su época. Los epitafios rezan así: “Rosa su nombre… en virtud fue rosa…”, “Tierno pimpollo, por la muerte herida fue su existencia al saludar la aurora junto a la Rosa que le dio vida yacen sus restos; más…su alma al señor emporio adora”. En una tumba señala el dolor de la ausencia “Dejaste de ser mi esposa, te quedaste en esta fosa, bajo unas baldosas frías, a donde duermes el sueño eterno y glorioso del olvido más profundo, bendice a tus hijos y esposo que los dejaste sólidos y tristes en este mundo”. En verso maldice de manera encubierta al manifestar un reclamo al divino con una resignación, dice más o menos así: “Dios, tu me lo quitaste, era lo que más quería en el mundo. Espero que después de todo, este mejor contigo”. Un homenaje a la persona resalta “Paz a sus restos… Por la lira y amigo periodista tenaz. En su barca de ensueños surcó sus Tiberiades. Por eso es que su tumba, Parientes y amistades, le dicen al poeta Manuel (Silva Esperanza) descanse en paz”, mientras otra frase nos lleva a la reflexión filosófica teleológica: “Así termina la materia su misión, sin huellas de su paso en la existencia se queda el bien o el mal sin su prisión y perduren según su trascendencia. J. Arellano N.”, el epitafio es una síntesis de la persona, su vida y la muerte “Junto a ti no mido el tiempo, ni se las horas contar, porque de cuentas no sabe quien sabe amar nada más. De humilde cuna suelen ser los hombres nobles y no alcanzarían las flores para cubrir tu sepultura”.

La lucha por la memoria

Hay una lucha social por la permanencia en la memoria, principalmente por parte de los ricos, mientras las cruces de palo (más ecológicas) se pierden en el olvido. La perpetuidad es edificada, es un derecho de recursos y posiciones, el mausoleo, la cripta, el pilar, la capilla y otras formas de arquitectura monumental permiten hacer distinguir a las personas y rememorarlas, los industriales, los hacendados, los grandes comerciantes, los banqueros, los extranjeros que dejaron su patria para venir aquí a invertir y hacer riqueza (diferente a los migrantes laborales extranjeros), mientras que los pobres después de tiempo son sustituidos y expulsados por el sepulturero, en muchos de estos lugares.

En esta lucha simbólica por la memoria en Celaya hay una tumba que en la cultura popular reclama su lugar (en resistencia a la estética hegemónica), es un bricolage que alguien elaboró con mucho afecto, mostrado por el conjunto de detalles: ha sido reconstruida con material de tezontle, piedra de río, tiene incrustados platos de porcelana China y Francesa, una cortina de lamina, imágenes religiosas de una ángel, remate frontal de portales y un pequeño retablo en la parte superior que enuncia lo irremediable “Se nos llegó la hora”, vitrinas con otros objetos considerados estéticos en el fondo, los nombres de las personas sepultadas al parecer una de ellas esposa del señor que la hizo (en un homenaje honesto), todo esto como una estrategia de limitados recursos pero buscando el máximo efecto.