DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

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La metamorfosis a la modernidad por decreto

Por esas fecha se prohibió el uso de calzones de manta y huaraches, a quién se le sorprendiera usándolas se le cobraba una multa. Este dispositivo que algún presidente municipal o gobernador, lo implantó para civilizar por la vía rápida a los campesinos. Lo visible es la apariencia ¿A quién ofendió la vestimenta campesina?, ¿Qué tan desagradable era mostrar ser campesino indígena?, ¿De quién fue la demanda moral que pidió sacar de circulación a esas personas?, ¿Por qué se peno administrativamente vestirse así?, pues las clases ricas siendo una minoría imponen socialmente su forma de pensar. Lo ranchero, lo rural y lo indígena gravita en el mal gusto de la cultura, tan peyorativamente es la diferenciación que forma parte del insulto.

“Cuando la gente venia de los ranchos de Roque de por allá de Tenería (comunidad), traiban (traían) sus pantalones para ponérselos con zapatos, pero allá atrás del panteón viejo de aquel tiempo, cuando ya se iban a sus ranchos allí mismo se quitaban su ropa que traiban para llegar al acá al centro, ir a misa y ya de hay se ponían lo que traiban de allá de su rancho otra vez, porque no los dejaban entrar sin su (ropa adecuada), así como querían ellos entrar, de calzón y huaraches llegaban y se ponían sus zapatos las señoras allí tras del panteón, y ropa para entrar (a la ciudad), ir a misa al centro, no como hora (ahora) que ya vienen arreglados, hay camiones y todo, se venían caminando, en el camino para llegar a Celaya a comprar su mandado e ir a misa, allí se vestían en detrás del panteón, y allí se quitaban lo que traiban para entrar a Celaya ¿de cual panteón? panteón viejo, ¿cuál es ese? el que esta de aquí para allá, ¿en donde es de aquí para allá? pos aquí la entrada del desnivel, ¿en que año era eso? mm tenia yo 9 10 años cuando yo vi eso, que vi a unos tíos que tenia yo en Roque (comunidad rural), allí se quitaban su ropa para vestirse, para entrar para acá para Celaya, pantalones o sus huaraches sus zapatos o huaraches nuevos, y dejaban lo viejito para ponérselos allí en el camino otra vez a su casa, ¿quién no los dejaba entrar? pos eso si no sabría yo por que no dejaban entraban para allá pal (para el) centro, así si sería por pena de que iban con su ropa viejita, o ellos querían entrar ya con su ropa que era pa (para) salir allá al centro, eso si no me di cuenta el porque”. (Entrevista 2) (Paula Beltrán Hernández, 82 años, primer año de primaria, originario de acámbaro).

En esta anécdota nos platican como llegaban a las orillas de las ciudades los campesinos rurales para cambiar la vestimenta a la de los urbanitas (del calzón de manta, el tapio y los huaraches por zapatos y pantalón), detrás de el panteón que colinda con la ciudad, detrás de un maguey o de un mezquite se hacía el acto de transformación social, hombre, mujeres y niños. Medida ejemplar impuesta de sanciones, multas y exhibiciones (violencia simbólica), la asociación entre ropa vieja y nueva, va ser un elemento importante posteriormente en las modas. Se destaca al señalar también del testimonio anterior, que se sigue actuando de esta manera con las personas rurales que visitan la ciudad, aunque ya no traigan pantalón de manta y huaraches, ni haya multa por traerlos, la demarcación marcó un desprecio: no vestir como rancheros.

La primera demarcación que hace socialmente el vestido entre indios y blancos, entre rancheros y urbanos, a continuación vamos a analizar la otra diferenciación entre ricos y pobres:

“Se vestían según su posición les ayudara pero lo regular, como te digo habíamos unas personas más humildes y otras de mayor posesión, pero casi la gente era como más, esta cuidaba más el dinero, ahora no, ahora ya se compran unas cosas muy bonitas”. (Aproximadamente en 1951) (Entrevista 13) (Josefina García Palma, 69 años, femenino, 5º primaria, empleada doméstica, Celaya, Gto.).

La diferencia en las formas de vestir entre ricos y pobres era (es) muy demarcada, no solo señala las diferencias económicas y sociales, induce en el esquema de reconocimientos a la seducción de posibilidades de imaginar usar “cosas bonitas” en las clases subalternas, como lo señala el testimonio anterior.

“…comprábamos la ropa en la abeja en los precios de México, bueno los mas ricos lo compraban ahí, la gente se vestían largas con vestidos ampones y sus crinolinas abajo los vestidos muy bien almidonaditas las jóvenes las señoritas de sociedad se vestían así, también uno de pobre pues traía ganas de traer una crinolina, los zapatos eran puntiagudos esos los compraban en la plazuela allá por San Agustín ahora ya es mercado, la comida típica era el arroz la sopas aguadas, sopa de fideo carnes la cecina y ahora ya hasta los hombres se dedican a las comidas los chefs”. (Entrevista 58) (Socorro García Montalvo, 65 años, tercero de primaria, empleada domestica).

Los circuitos en el consumo de la ropa (y comida), están definidos por las posibilidades económicas de acceso, clase alta en tiendas exclusivas, la otra clase en el mercado popular, en los mercados itinerantes y plazuelas. Nuevamente la lógica de los consumos de clase descubierta por Bourdieu se muestra entre la lógica de la necesidad (los pobres) y la lógica de la “libertad” distinción (los ricos). El arbitrio en el buen gusto lo dicta la clase dominante, la elegancia, lo estético, a la vuelta del tiempo en una lectura de aparente anacronía, pero articulada a la lógica de la necesidad (confieso), nos ponemos a pensar sobre esos vestidos y zapatos “incómodos” que restringían el movimiento, que acaloraban el cuerpo con las prendas en estas zonas territoriales calidas del Bajío, ¿Por qué el arbitrio de los ricos en el buen gusto se imponía, aún cuando esa moda era incomoda?, ¿Por qué el gusto se hace extensivo a las clases bajas?

Aún cuando la moda era incomoda, las restricciones de los estético era deseadas. En la actualidad la división de trabajo en la especialización del gusto, trae nuevas profesiones: estilista, diseñador de interiores, chef, repostero, diseñador gráfico, etcétera, con todo un acervo de conocimientos para seguir legitimando el gusto.

“Bueno pos cuando yo estaba joven pues en mis tiempos aquí la serenata, los días domingos, aquí había pos todavía tu sabes que aquí a donde va usted a pasearse en Celaya ya hay unos cuantos centros nocturnos, me acuerdo agradablemente pos aquí en el jardín en mis tiempos los muchachos daban la vuelta en un sentido y los hombre en otro y los mas de dinero se vestían mejor y daban la vuelta aquí en el jardín y los jodidones dábamos la vuelta en el portal, o sea los mas o menos posibilidades económicas nos vestíamos mas mal, pero los domingos sacábamos nuestros mejores garritas (ropa), muy bonito joven en ese tiempo en las esquinas había señoras vendiendo gardenias y ya cuando empezaba uno a dar la vuelta y veía uno a las muchachas asía los ojitos ya se compraba uno su gardenia ya se veía uno que la chava (mujer) le correspondía pos le ofrecía uno la gardenia, pos ya ligaba uno (se relacionaba afectivamente), era muy bonito en carnaval era un combate de flores la aventábamos las flores con confeti pero al principio era mas bonito aventar los pétalos de rosa, esto es un recuerdo muy grato, los bailes cuando ya yo empecé a trabajar cuando tuve la oportunidad de vestirme nombre en mis tiempos la persona que ya tenia posibilidades luego, luego le hacia uno por comprarse su trajecito, aquí en presidencia se hacia unos bailazos todas las muchachas de largo y los jóvenes de traje todo, y con corbata si no, no lo dejaban entrar era un ambiente muy grato por eso es la parte mas grata que yo recuerdo aquí en Celaya”. (Entrevista 50) (Francisco Morales 78 años, sastre, primaria).

El vestido que marca y demarca a las personas, la apariencia como criterio de selección social en los espacios socioculturales, permite recurrir a estrategias miméticas (comprar ropa nueva y de moda establecida por los ricos, para poder socializar con la clase alta), también ambientar la disimulación (creer que vestir así de la misma forma que los ricos los hace ricos y distinguibles).

En el fondo se que hay una demanda por verse diferentes, salir de la pobreza, verse con otros ojos, en otros lugares, de otras maneras las clases subalternas.