ANÁLISIS DE LAS PROBLEMÁTICAS FINANCIERAS, ESTRATÉGICAS Y COMERCIALES DE LAS EMPRESAS DE CELAYA

ANÁLISIS DE LAS PROBLEMÁTICAS FINANCIERAS, ESTRATÉGICAS Y COMERCIALES DE LAS EMPRESAS DE CELAYA

Alejandra López Salazar y otros

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6. Falta de Capital para Invertir

Los gastos de capital representan un desembolso de fondos con la intención de generar beneficios en el largo plazo (más de un año), los cuales son necesarios en alguna etapa de la vida de las empresas como parte de una estrategia de crecimiento, posicionamiento o de defensa al entorno competitivo en el que se desarrolla. En este sentido, Gitman (1996) sostiene que existen tres motivos principales para realizar inversiones: la expansión, la reposición, la actualización y otros gastos que impliquen incrementos en el nivel de venta y utilidades, entre los que se encuentran la publicidad, consultoría administrativa y el desarrollo de nuevos productos.

Aunque la mayoría de los empresarios reconocen la necesidad de realizar gastos de capital para llevar a cabo sus proyectos y así mejorar su desempeño, se enfrentan a la falta de disponibilidad de fondos para llevarlos a cabo. Si una organización no dispone de capital suficiente para desarrollar planes de expansión a través de la compra de terrenos, bodegas, oficinas, locales, redes de comunicaciones, maquinaria, tecnología, etc. su capacidad competitiva se ve limitada. Lo mismo sucede si no se tiene la capacidad financiera para reemplazar aquéllos activos que ya son obsoletos o actualizar los ya existentes. Por lo tanto, cuando la empresa no tiene la capacidad de generar un capital para realizar inversiones se está condenando a permanecer en un estado de sobrevivencia. Y cuando la organización tiene potencial de crecimiento, éste disminuye considerablemente si no se tienen los medios para realizar gastos de capital.

En teoría, las organizaciones disponen de una amplia gama de alternativas para obtener fondos de largo plazo, las cuales se dividen en fuentes internas y fuentes externas. El primer tipo de fuentes se obtienen mediante las utilidades retenidas, las cuales representan el total acumulado de las utilidades que han sido reinvertidas en la empresa. La disponibilidad de fondos internos para reinversión, está dada por la política de dividendos establecida por la organización, la cual debe ser aquélla donde se genere un equilibrio entre los dividendos actuales y el crecimiento futuro que maximiza el valor de la organización. Evidentemente la política de dividendos depende de diversos factores como son: a) oportunidades de inversión disponibles, b) fuentes alternativas de capital, y c) preferencias de los accionistas entre ingresos actuales e ingresos futuros. Algunas teorías sostienen que la política de dividendos no tiene gran impacto en el valor de una empresa ya que los dividendos pagados no son más que el excedente que queda una vez que se han realizado las inversiones necesarias en la organización. En este sentido, se espera que los empresarios sólo obtengan dividendos cuando exista un excedente, situación que en la micro y pequeña empresa difícilmente sucede debido a que una gran número de ellas experimenta problemas de capital de trabajo, otras están en un nivel de sobrevivencia y otro grupo tiene el capital para cubrir sólo aquellos proyectos que son necesarios, dejando pendientes aquellos que representan mayor desembolso. Esto implica que la política de dividendos sí tiene un impacto en la situación financiera de la empresa debido a que éstos son vistos no como excedentes sino una ganancia mediata que permite obtener ingresos para la familia. Por lo tanto, las utilidades retenidas son la fuente de financiamiento más económica para la organización y es a través de éstas como las empresas tienen mayor probabilidad de desarrollo y crecimiento. Así mismo, es importante resaltar que la política de dividendos afectará las necesidades de financiamiento externo de la organización.

El segundo tipo de fuentes de financiamiento (externas) se obtiene a través de la venta de deuda y acciones. No obstante, la mayoría de las empresas enfrentan ciertas dificultades para obtener capital a través de fuentes externas ya que carecen de activos y respaldo crediticio necesarios para la comercialización pública de bonos y/o acciones. El capital de riesgo es otra alternativa de financiamiento externo, sin embargo, es difícil encontrar inversionistas que estén dispuestos a arriesgar su capital en una organización que se encuentra en su etapa de formación o arranque, dada la alta probabilidad de fracaso que poseen.

En la figura 3, se muestra las alternativas de financiamiento, tanto interno como externo, que tienen las empresas en función de su desarrollo y ciclo de vida empresarial, donde se observa que conforme la organización experimenta un mayor nivel de desarrollo sus posibilidades de financiamiento se incrementan en la misma medida. Dado que la mayor parte de nuestras empresas son micro, pequeñas y medianas, y estas empresas se caracterizan por tener bajos niveles de desarrollo por sus condiciones de creación y operación, sus opciones para obtener capital para invertir también están limitadas.

Determinar las alternativas de financiamiento de las empresas depende en gran medida de la etapa en que se encuentren dentro de su ciclo de vida así como el nivel de desarrollo empresarial que experimentan las organizaciones en un tiempo determinado. Las etapas por las que pasa una empresa se pueden resumir en cuatro: formación, crecimiento, madurez y declinación.

La etapa de formación está definida por el nacimiento de una organización cuyo objetivo principal es lograr la supervivencia, por tal motivo esta fase generalmente es financiada con capital propio del emprendedor, por la adquisición de deuda a título personal o en menor medida por capital de riesgo, es decir, financiamiento obtenido por inversionistas individuales que se especializan en arriesgar su dinero en negocios nuevos.

Cuando la empresa experimenta un crecimiento moderado en sus actividades, pero aun no se generan las utilidades necesarias para poder realizar reinversiones sustanciales en la organización, se incorporan socios a la empresa para obtener financiamiento a través de la inyección de capital. Una vez que la empresa comienza a estructurarse , tiene la posibilidad de obtener financiamiento bancario para sustentar sus estrategias de crecimiento. Es hasta esta fase de desarrollo cuando la organización cubre los requisitos mínimos que solicitan las instituciones bancarias respecto a su información financiera y el proyecto de inversión.

En la etapa de crecimiento rápido, la empresa es capaz de generar utilidades suficientes para poder realizar un ahorro empresarial, para lo cual inicia la incorporación de fondos a través del uso de fondos de inversión (deuda, renta variable, cobertura) con la intención de generar mayores beneficios sobre sus excedentes de efectivo, o puede incorporarse al mercado bursátil para impulsar su desarrollo al máximo. Cuando la empresa alcanza su madurez también se encuentra en posibilidades de incorporar capital externo y/o bursartilizarse ya que sus ventas y utilidades siguen en crecimiento aunque a un ritmo menor. Como se evidencia en esta gráfica, existen diversas opciones para obtener capital para invertir, no obstante, su viabilidad está limitada por las condiciones que caracterizan a la micro, pequeña y mediana empresa. En la siguiente figura, se resume la problemática de falta de capital en la organización.