ADMINISTRACIÓN FINANCIERA II

ADMINISTRACIÓN FINANCIERA II

Jesús Dacio Villarreal Samaniego

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Diversificación del Riesgo de Portafolios

Un principio básico de las inversiones es la conformación de portafolios (o carteras) con fines de diversificación. En un momento dado, los inversionistas mantienen de forma simultánea un conjunto de activos que conforman su portafolio de inversión. Un principio básico en las finanzas es que un inversionista no debería colocar todos sus recursos en un solo activo o en un número relativamente pequeño de activos, sino en un número grande de instrumentos de inversión. De este modo los posibles malos resultados en ciertos activos se verían compensados por los buenos resultados de otras. La diversificación le permite al inversionista disminuir el riesgo de su portafolio sin sacrificar rendimientos o, alternativamente, aumentar el rendimiento de su portafolio sin incrementar su riesgo. Desde luego, la diversificación no garantiza ganancias bajo cualquier circunstancia, pero ayuda a amortiguar la variabilidad de los rendimientos de los activos individuales.

Aunque el principio de la diversificación lo saben y aplican la mayoría de los inversionistas, hasta hace relativamente pocos años se hacía de forma intuitiva o “ingenua”; no había un método para realizar una diversificación de manera sistemática. Esta diversificación ingenua se basa en el principio de que un mayor número de activos tiende a disminuir el riesgo del portafolio; pero en la selección de estos activos no se realiza mayor análisis de su comportamiento individual y conjunto, simplemente se seleccionan de una manera informal. El efecto de la diversificación ingenua se muestra en la Figura 4–1, en donde se observa que el riesgo disminuye a medida en que se agregan un mayor número de activos al portafolio de inversión. En un principio, la disminución del riesgo es considerable, lo que se aprecia en la fuerte pendiente negativa en la curva que representa el riesgo total. En un segundo momento, el riesgo sigue disminuyendo, pero a un ritmo menor. Finalmente, aunque el riesgo no deja de caer, su descenso es muy pequeño; esto es, se llega a un punto en el cual por más activos que se agreguen al portafolio el riesgo disminuye muy poco. Este “punto de saturación” ocurre cuando hay aproximadamente 45 activos en el portafolio , ya que de aquí en adelante el riesgo se mantiene prácticamente sin cambio con una desviación estándar del portafolio de alrededor de un 22 por ciento.