HERENCIA Y CIVILIZACIÓN: UN ENFOQUE CRÍTICO A LAS HEGEMONÍAS IMPERIALES

HERENCIA Y CIVILIZACIÓN: UN ENFOQUE CRÍTICO A LAS HEGEMONÍAS IMPERIALES

Maximiliano Korstanje

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La alteridad distintiva

Para responder satisfactoriamente la pregunta anterior nos debemos remitir a la antigüedad clásica entre el II AC y el I DC. Tras el fragor de las tres guerras con Cartago, Roma comienza a perfilarse como uno de los Imperios más importantes de la región. Si bien lo griegos, ya habían pasado por Germania en uno de los primeros testimonios escritos del contacto cultural entre Roma y esta civilización, se le debe a Caius Iulius Caesar -quien casi quebrado financieramente- da con estos “exóticos hombres” por primera vez. (César, VI, ver.21)

Según sus costumbres, tanto César como casi un siglo después Cornelio Tácito van a considerar a “los germanos” como simples y primitivos “salvajes” ; si bien con sus diferencias, ambos acuerdan en señalar a estas tribus en una esfera positiva y a la vez negativa. En su aspecto positivo, los nórdicos eran “valientes, habilidosos, y apasionados” mientras que en la negativa eran “salvajes, impulsivos, incivilizados, y carentes de razón práctica) (Korstanje, 2008a). La idea de que marcaba la diferencia entre un grupo civilizado y otro incivilizado, era el comercio. En esta clase de transacción “ritual” el mundo mediterráneo exacerbaba “el uso de la razón como forma ordenadora del mundo”. (Grimal, 2002) (Korstanje, 2008a)

Al respecto, Cornelio Tácito señala “todos tienen por vestimenta un sayo atado con un broche o, si no hay, una espina: desnudos en el resto del cuerpo, pasan días enteros junto al hogar y el fuego. Los más ricos se distinguen por una prenda no tan amplia como la de los sármatas o partos sino ajustada y que resalta cada uno de sus miembros. Llevan también pieles de fieras, los más próximos a la orilla sin darle importancia; los del interior, con mayor distinción, como es propio de quienes no tienen ningún otro refinamiento debido al comercio”. (Tácito, Germania, XVII, ver.1-3, p. 53)

Por otro lado y algunas décadas más tarde tras las derrotas de Varo y Lolio, en donde tribus marcómanas acribillaron y masacraron a tres legiones romanas incluyendo pretores y generales, Roma estableció un límite psicológico (limes) de “miedo y admiración” para con Germania. (Suetonio, Augusto, XXIII)

En este contexto, lo poco que se ha podido reconstruir de las costumbres germánicas (al constituirse como sociedades a-grafas) ha sido en gran parte por los textos latinos clásicos (aún con sus prejuicios y etnocentrismos). Sin embargo, tanto la matriz romana como la germánica poseían sus propias diferencias las cuales pueden ser estudiadas acorde al siguiente esquema analítico: a) la mitología, b) la división de géneros, c) los valores culturales, d) la organización política y e) el culto a sus muertos. Todos estos elementos (aunque hay otros también) han configurado las matrices de alteridad de ambas civilizaciones.