HERENCIA Y CIVILIZACIÓN: UN ENFOQUE CRÍTICO A LAS HEGEMONÍAS IMPERIALES

HERENCIA Y CIVILIZACIÓN: UN ENFOQUE CRÍTICO A LAS HEGEMONÍAS IMPERIALES

Maximiliano Korstanje

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El Turismo

En los últimos treinta años, el turismo ha pasado a formar parte de la economía mundial como una de las actividades más “prometedoras”. Si bien por su naturaleza posee ciertas sensibilidades hacia los estímulos hostiles del medio (como ser catástrofes o conflictos), se ha sabido ubicar en la mayoría de las culturas del globo. Entre los mecanismos que han ayudado a su consolidación podemos citar brevemente a los siguientes factores: a) una alta tecnificación capitalista que mejoró las formas de transporte, b) la reducción de las horas laborales lo cual dio mayor tiempo de ocio, c) un aumento salarial acorde en ciertas sociedades “desarrolladas”. (Schluter, 2003) (Katchikian, 2000) (Cooper, 1992) (Munné, 1999) (Getino, 2002) (Wallingre, 2007) (Korstanje, 2007a).

En este contexto, Korstanje (2007a) sostiene que existe una diferencia sustancial entre el turismo como fenómeno moderno y cualquier otro viaje o práctica de ocio utilizada en el pasado como pueden ser los ludii gladiatori. Sin embargo, en las últimas décadas el turismo se ha perfilado como un supuesto instrumento capaz de sacar a los países del estado de pobreza en el cual se encontraban; y también como en el caso del desarrollo no tardaron quienes criticaron esta postura por su falta de resultados.

Por su lado, De Kadt cuestionó seriamente las bases del desarrollo turístico como una forma de mejoramiento en la calidad de vida de aquellos pueblos que incursionaban por primera vez en este rubro. En concordancia, con la tesis de la periferia, de Kadt sostiene que en aquellos países los cuales han tenido un pasado de subyugamiento y dominación colonialista, tendrán menores posibilidades de experimentar “el desarrollo turístico” en forma positiva; en comparación con aquello quienes no experimentaron ningún lazo de dominación. (Kadt, 1992)

Para el caso de Turner y Ash, el turismo era simplemente una forma más de dominación ideológica capitalista. Los grandes centros de acumulación del capital, se conformaban como los centros emisores de turistas e inversionistas, quienes a su paso hacían uso del consumo como su principal característica. Los países “no desarrollados” sólo cumplían un rol pasivo en albergar a estas verdaderas “hordas doradas” (turistas) las cuales agotaban todo recurso disponible a su alrededor. (Turner y Ash, 1975) (Jiménez Guzmán, 1986)

Esta postura (corriente) crítica dio como origen la noción de Turismo Sustentable, el cual a diferencia de su predecesor (el turismo convencional) tenía como objetivo el cuidado del medio ambiente, y el desarrollo de la población anfitriona. La planificación (como instrumento de la racionalidad humana) sería capaz de organizar y articular los diferentes componentes del sistema turístico para paliar las consecuencias negativas del mismo. (Acerenza, 1991) (Bullon, 1985) (Schluter, 2003) (Jafari, 2005)

En la actualidad, diversos investigadores y reconocidos académicos recomiendan al turismo como forma segura y sostenida de generar riqueza, participación social, endo-crecimiento, la revalorización o rescate cultura, y el desarrollo de ciertas localidades o sitios que no poseen una infraestructura industrial previa (Vitry, 2003) (Dos Santos y Antonini, 2004) (Silva Santo, 2003) (Toselli, 2006).

Con la antropología del desarrollo puede considerarse la hipótesis que la hegemonía de los Estados Unidos se ubica a mediados del siglo XX con los primeros discursos sobre ayuda económica para los países “del tercer mundo” y se ha consolidado (posteriormente) con la tesis trilateralista de los préstamos de los organismos financieros internacionales sobre ciertos Estados solicitantes. A ello se agrega, la conformación del Turismo (dentro de otras muchas industrias o actividades) como un fenómeno económico o instrumento de “desarrollo”; recomendando por los “expertos” y instituciones de ayuda financiera funcionales al poder estadounidense y europeo.

Sin embargo, una posición revisionista sobre el tema sugiere que el problema parece ser anterior a la “hegemonía de los pueblos anglo-sajones”. Para ser más precisos, los textos clásicos nos dan una pista sobre la influencia del Imperio Romano en la institución de “la razón” como el elemento discursivo central (ordenador del mundo) marcando el límite de la igualdad y diferencia entre los pueblos. En este sentido, consideramos oportuno establecer (en la próxima sección) las semejanzas y diferencias entre el otium romano y el turismo moderno.