HERENCIA Y CIVILIZACIÓN: UN ENFOQUE CRÍTICO A LAS HEGEMONÍAS IMPERIALES

HERENCIA Y CIVILIZACIÓN: UN ENFOQUE CRÍTICO A LAS HEGEMONÍAS IMPERIALES

Maximiliano Korstanje

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CONCLUSIONES FINALES

Los grupos humanos fijan sus solidaridades, por medio de eventos míticos los cuales adquieren una carga emotiva muy alta. En los procesos de etnogenesis diversos grupos humanos se funden (arbitrariamente) para dar nacimiento a una forma más compleja de valoración e imagen: la identidad (Bartolomé, 1997). Este proceso (a la vez) dialoga con su homólogo, la alteridad. Ambos mecanismos son reduccionistas desde el momento en que “invisibilizan” o “excluyen” de su construcción “ideal” ciertos elementos culturales de otros pueblos.

En efecto, diversos autores se orientan en señalar que la conquista de América ha variado en cuanto a la región colonizada y al colonizador; en este sentido tanto España como Inglaterra han desembarcado en el nuevo mundo construyendo “alteridad” de una manera específica (Imaz, 1984) (Briones, 1988) (Calvo, 1996) (Pagden, 1997).

Empero, los aspectos que todos estos estudios no precisan, son los elementos arquetípicos tanto de la cultura latina como nórdica, para construir la “otreidad” y su influencia en los procesos históricos de conquista colonial; paradójicamente los esfuerzos de la disciplina por demarcar las características distintivas del “cuarto mundo” (Briones, 1988), ha conllevado a una unificación conceptual parcializada de lo “europeo”.

En consecuencia, tanto la matriz romana como la germánica han estado presentes e interactuando en la conquista de América acorde a los siguientes elementos analíticos (ya discutidos): a) la mitología, b) la división de géneros, c) los valores culturales, d) la organización política y e) el culto a sus muertos. Todos estos elementos (aunque hay otros también) han configurado las matrices de alteridad de ambas civilizaciones.

Aun cuando cabe aclarar que el modelo propuesto se ha llevado a cabo por medio de la construcción “tipos ideales” arbitrarios, por otro lado nos ayuda a comprender una realidad muy compleja y extensa de estudiar; nuestra hipótesis se orienta a que la colonización europea en América se ha llevado a cabo siguiendo ciertas matrices de alteridad propias de la Europa antigua; y a las cuales llamaremos “matrices de origen”.

Esto a su vez, despierta toda una serie de interrogantes secundarios los cuales se mencionan a continuación: ¿qué papel ha jugado la cultura céltica en la organización los Estados Unidos?, y ¿por qué ha sido invisibilizada por la matriz nórdica?; por último en la actualidad ¿qué influencias demuestra la matriz nórdica en la construcción del otro dentro y fuera de los límites de Estados Unidos?, ¿qué papel juega el cine en esa construcción?.

Consideramos, por lo expuesto, oportuno finalizar el trabajo de referencia con una frase del profesor Francois Hartog, citada por el catedrático español Ruiz Doménec en su excelente obra El Mediterráneo, “si nos atenemos a las brillantes conclusiones de Francois Hartog, la noción del otro es una argucia del logos occidental para favorecer su idea de una perfectibilidad ilimitada de los seres humanos y la marcha irrefrenable de la civilización apolínea sobre las demás, consideradas extranjeras, es decir, bárbaras. Una ilusión presentada por el humanismo como una excelente herramienta metodológica del historiador moderno, aunque hoy se valora más bien como un emisor del colonialismo”. (Ruiz Doménec, 2004:16)