THINKING ON DEVELOPMENT:
ENFOQUES TEÓRICOS Y PARADIGMAS DEL DESARROLLO

THINKING ON DEVELOPMENT: ENFOQUES TEÓRICOS Y PARADIGMAS DEL DESARROLLO

Francisco José Calderón Vázquez

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9.2.- El Concepto de Periferia. El Modelo Centro-Periferia

Piedra angular de las construcciones teóricas de dependentistas es el concepto Periferia. Siguiendo a Wallerstein (1993) supone la introducción del territorio o del elemento espacial en la consideración de la problemática del desarrollo económico. En este sentido, el modelo centro-periferia ha sido utilizado para explicar y describir las relaciones económicas entre diferentes planos espaciales, ya sean regiones de una misma nación, áreas urbanas y rurales, o áreas continentales y costeras, entre diferentes países (nivel bilateral) o grupos de países (a nivel internacional o multilateral) o entre áreas regionales continentales etc.

En la doctrina económica la utilización de dicho modelo ha resultado profusa, tanto por distintas tendencias doctrinales como en diferentes áreas geográficas. Así autores como Meier y Baldwin, emplean el modelo centro-periferia para explicar el proceso de desarrollo económico en el siglo XIX. Asimismo instituciones como la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, utilizaron dicho modelo en trabajos elaborados a mediados de la década de los cincuenta, para destacar que la proximidad relativa a Inglaterra y a la región del Rhur, era un factor determinante del desarrollo industrial en Europa, que aumentaba el atractivo para la localización industrial de las regiones próximas al centro, reduciendo el de las de la periferia (Muñoz Cidad C.1992). Igualmente en el caso de Estados Unidos, se ha estudiado el proceso de polarización industrial en la zona del Atlántico Medio y posteriormente, en la región de los Grandes Lagos. Tal crecimiento produjo efectos acumulativos, atrayendo recursos y factores de otras regiones en función de la propia demanda y de las disponibilidades del centro.

El modelo centro-periferia también se ha empleado con asiduidad para el estudio de las relaciones entre los núcleos urbanos y metropolitanos con su hinterland. En la ciudad y sus proximidades se logra el más alto grado de eficacia de la organización económica, especialmente en lo que se refiere a los mercados de bienes y factores. En estas concepciones el desarrollo se produce dentro de una matriz urbano-industrial (Muñoz Cidad C.1992).

Probablemente sea F. Perroux, el autor que con mayor notoriedad ha descrito el proceso de desarrollo económico, como un proceso que se focaliza o polariza en determinados puntos o nodos espaciales, “polos de crecimiento” donde se concentran y se aglomeran sus efectos, en contraposición a las áreas periféricas, pasivas en este proceso y quienes posteriormente reciben los impulsos o señales del centro, y en este sentido aparecen supeditados o dependientes del leader que marca el camino a seguir.

Entre los argumentos más frecuentes sobre la aparición de una estructura centro-periferia pueden citarse los siguientes (Muñoz Cidad C.1992):

• Concentración en el centro de las innovaciones. El centro es el núcleo receptor de la revolución tecnológica permanente.

• Coincidencia del centro con el gran mercado de demanda.

• Localización de los servicios de apoyo a la industria en el centro.

• Dificultades para percibir las oportunidades de inversión en la periferia que, además, es un mercado más estrecho.

• Insuficiencia de inversiones auxiliares e infraestructurales en la periferia.

• Carácter menos dinámico en la población (por la menor movilidad, hábitos, presión social etc.)

• Ello hace que los efectos difusores del desarrollo no aparezcan en la periferia o lo hagan sólo en etapas muy avanzadas o por coincidencias históricas muy favorables, por lo que la estructura polarizada se mantiene indeleble al paso del tiempo.

• Para contrarrestar esta tendencia a la polarización del crecimiento en determinados puntos, autores como G. Myrdal, promueven las políticas distributivas compensatorias territoriales. Mientras que A. Hirschman, partiendo de la idea del crecimiento desequilibrado propone la concentración de inversiones en puntos de rápida expansión urbano-industrial. Aunque Hirschman sostenía que la inversión en infraestructuras es imprescindible para el desarrollo de regiones atrasadas, éste en todo caso sería un mecanismo inductor pasivo, lo decisivo es la creación de actividades industriales, agrícolas y de servicios que generen continuamente mecanismos inductores o enlaces. (Hansen N. 1993)

Posteriores desarrollos del modelo centro-periferia, serán los realizados por la escuela estructuralista latinoamericana y las corrientes dependentistas, para explicar la situación de subdesarrollo de América Latina y del Tercer mundo en general, a partir de la hipótesis Prebish-Singer, de los trabajos de la CEPAL y de las teorías de P. Baran, autores y escuelas que parten de un nexo común: la idea de que el crecimiento económico genera desarrollo en los centros y paralelamente subdesarrollo en la periferia, por lo que es definitorio cambiar la estructura de las relaciones económicas internacionales.