THINKING ON DEVELOPMENT:
ENFOQUES TEÓRICOS Y PARADIGMAS DEL DESARROLLO

THINKING ON DEVELOPMENT: ENFOQUES TEÓRICOS Y PARADIGMAS DEL DESARROLLO

Francisco José Calderón Vázquez

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CAPITULO VIII. EVIDENCIA EMPIRICA DE PROCESOS DE DESARROLLO ECONOMICO INTERNACIONAL. LA EXPERIENCIA ASIATICA

14.1. El desarrollo económico ¿Un problema de entornos?

Actualmente, en el planeta Tierra conviven dos mundos muy distintos que, dada la interconexión económica política y comercial existente, hasta cierto punto se complementan, hasta cierto punto se contraponen o enfrentan. Se trata por tanto de una convivencia difícil, dadas las enormes disparidades existentes en cuanto a renta, riqueza, calidad de vida y oportunidades personales entre el primer y el tercer mundo.

Desde esta perspectiva, el problema focal del desarrollo económico internacional sería, al menos en una perspectiva de aproximación, ‘la coexistencia en un espacio físico finito, como es el mundo actual, de muy distintos niveles de organización, producción, productividad, tecnologías, capital físico y capital humano. Ello dará lugar a muy diferentes niveles de ingreso, renta, riqueza y bienestar”.

Por ello, las características dominantes de la realidad internacional actual son la desigualdad y el desequilibrio crónicos y, lo que es mas preocupante, la inercia hacia una profundización acentuada de dichas características.

Ante la desproporción existente entre unos y otros, la actitud que tengan los países de vanguardia hacia la problemática del desarrollo de los países atrasados. será absolutamente decisiva. Esta actitud condicionará el comportamiento y actitudes de los desarrollados hacia los subdesarrollados y sus demandas de progreso. Parece claro que dada la correlación de fuerzas existentes, solo una actitud positiva hacía el progreso de las naciones pobres por parte de los ya desarrollados, permitirá un avance sustancial de los países de retaguardia.

Por tanto, entendemos imprescindible la existencia de un entorno exterior favorable al desarrollo del Tercer Mundo, o lo que es igual, que exista un marco de relaciones internacionales capaz de asumir e instrumentar las demandas de progreso de los países atrasados. Marco que estimule, ayudando en su implementación, los esfuerzos por el desarrollo de las naciones pobres.

De no existir dicho marco, los países de baja renta quedarían literalmente abandonados a su suerte, con lo que los intentos y avances en el arduo sendero del progreso podrían quedar estrangulados, o como demuestra la evidencia empírica de tantos países latinoamericanos, africanos y asiáticos, abortados o en estado embrionario.

Dicho entorno exterior tiene que estar necesariamente complementado por el imprescindible “entorno interior favorable al desarrollo”. Es decir, el establecimiento de las condiciones imprescindibles al interior del país en cuestión para que éste, aprovechando sus potencialidades y recursos, pueda comenzar a avanzar en el difícil camino del desarrollo.

Ambos marcos pro-desarrollo, el externo o internacional y el interno o nacional, no pueden surgir por generación espontánea o por mero voluntarismo, sino que su creación y consolidación obedecerá a cursos de acción que responderán a la existencia de poderosos estados de opinión, nacionales e internacionales que presionen a favor del desarrollo. Estados de opinión colectivos y generalizados, fruto del convencimiento por parte de la población de la necesidad de tales cambios.

Parece claro que solo la conjunción de ambos entornos Exterior e Interior puede proporcionar vías de solución, reales y creíbles, a los problemas del desarrollo económico internacional.