THINKING ON DEVELOPMENT:
ENFOQUES TEÓRICOS Y PARADIGMAS DEL DESARROLLO

THINKING ON DEVELOPMENT: ENFOQUES TEÓRICOS Y PARADIGMAS DEL DESARROLLO

Francisco José Calderón Vázquez

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11.3.- Desarrollo Local y Perspectiva Norte - Sur: Posibles implicaciones

Denominador común de los conjunto teóricos integrados en el desarrollo endogeno, va a ser su acentuada perspectiva eurocéntrica, puesto que todos tienen su origen conceptual y sus plasmaciones esenciales en la Europa Occidental.

Por lo que tales grupos teóricos presentan un sesgo cultural muy determinado, sesgo que tiende a relativizar sus planteamientos en contextos de subdesarrollo estructural, caracterizados por su inequitativa distribución de la renta, lo opaco del funcionamiento institucional, los débiles niveles de acumulación de capital social, humano e infraestructural, la desarticulación socioeconómica ab initio y una consideración periférica en la escena económica internacional, como características genéricas inherentes a las áreas territoriales del Tercer Mundo. Lo cual no resta, ni mucho menos interés o virtualidad a tales propuestas, pero se nos antoja difícil una pretendida traslación de las mismas a los contextos de baja renta, puesto que recordando a Boeke (1953) resulta muy difícil trasplantar las delicadas flores europeas a entornos no europeos, lo que no significa negar su contribución esencial a la reflexión de los problemas del desarrollo internacional.

Además de su eurocentricidad, los enfoques endógenos territoriales parten de una visión del territorio, no ya como un mero soporte físico de las actividades económicas como solía ser la visión dominante en los planteamientos neoclásicos, sino como propio y verdadero factor de crecimiento, puesto que el territorio, o mejor dicho el vector territorial, entendido como tal container incorpora toda una serie de elementos y dotaciones que posibilitan la puesta en marcha de procesos de desarrollo autocentrados a partir de los recursos propios (Económicos, humanos, físicos, institucionales y culturales). El territorio constituye por tanto la base de recursos y por tanto la frontera de posibilidades productivas de la unidad territorial en cuestión, o parafraseando a Vázquez Barquero (1993) el potencial económico local.

Esta visión epistemológica del territorio, como “algo” vivo, como un todo orgánico (Hidalgo Tuñón, 2000) que no puede ser fragmentado en partes y que tiene que ser gestionado de manera sistémica, lleva implícita la idea de la comunidad orgánica integrada por todos los agentes (Biosistema) y recursos de todo tipo localizados en el territorio (Biotopo) y las relaciones que se generan entre los mismos, produciéndose una suerte de biocenosis .

Esta visión orgánica, identifica y distingue al paradigma del desarrollo endógeno, aproximándolo al comunitarismo. Sin embargo, esta visión comunitarista se entrevera con elementos cosmopolitistas, en un marco de evidente eclecticismo no exento de contradicciones, puesto que si la organización del sistema productivo local se articula vía las redes empresariales, para generar economías de escala y reducir los costes de transacción, éstas van a operar fundamentalmente fuera del territorio, en el mercado global. La peculiaridad del desarrollo endógeno reside entonces en la iniciativa y control por parte de los agentes locales de los procesos, al menos en sus fases iniciales, y el énfasis en la auto-organización.

Puesto que uno de los anclajes fundamentales del paradigma endo radica en la asimilación y difusión de la innovación tecnológica mediante el aprendizaje colectivo y cooperativo, existe una preocupación fundamental en el estudio de los instrumentos y mecanismos que permiten la optimización territorial de la innovación tecnológica y de ahí el énfasis en las interacciones entre ciencia-tecnología-territorio y sociedad, puesto que para los teóricos del endodesarrollo las innovaciones tecnológicas (a diferencia de la ciencia que es universal) se localizan territorialmente, pero para fijarse a un territorio en concreto es necesario que confluyan en el mismo los agentes, equipamientos e infraestructuras necesarios para captarlas. Es decir, resulta imprescindible el concurso de un “entorno innovador” donde el saber hacer local pueda “traducir” las innovaciones tecnológicas disponibles a procesos productivos y productos. Por eso resultan tan decisivos en las coordenadas del desarrollo endógeno, los aspectos relativos al capital humano cualificado, al énfasis en la formación y al training constante, a las instituciones y mecanismos de transmisión y difusión tecnológica, a las infraestructuras de transporte y comunicación y en general a todos

De ahí, que no sea extraño que sean las áreas urbanas, metropolitanas y en general las ciudades, los claros protagonistas de estos procesos, puesto que en ellos suelen darse las economías espaciales y de escala que configuran el entramado de externalidades necesario para la generación de rendimientos crecientes y, en definitiva, de crecimiento económico.

Tampoco parece raro que las áreas territoriales donde el paradigma ha tenido mayor acogida y mejores resultados sean las zonas periféricas de países desarrollados, puesto que tales desequilibrios regionales suponían, vistos en perspectiva temporal, tanto un obstáculo como una ventaja, dados sus menores costes comparativos con las zonas centrales, unidos a la necesidad social e institucional de desarrollo económico, y a la disposición de incentivos y políticas de estimulo, factores generadores del caldo de cultivo necesario, el contexto socioeconómico e institucional favorable a tales procesos.

En una perspectiva Norte-Sur, entendemos que inevitable en el tratamiento del tema del desarrollo internacional, las coordenadas del paradigma del desarrollo endógeno no dejan de resultar contradictorias, puesto que si bien es cierto que las categorías Norte//Sur ya no pueden catalogarse como de compartimentos estancos, impermeables e inamovibles, como pretendían los postulados dependentistas y estructuralistas, tampoco parecen haberse diluido las barreras, tantas veces invisibles que separaban el centro de la periferia mundial. En este sentido, los condicionantes “estructurales” del desarrollo endógeno, podrían pesar como una espada de Damocles, “virtual” si se quiere, sobre las débiles espaldas del mundo en desarrollo.

En este sentido, parece difícil que el leiv emotiv del endodesarrollo, o lo que es lo mismo, la difusión del “conocimiento tácito” técnico-práctico, trasmitido por canales no formales, básicamente por imitación a partir del efecto demostración, y que requiere para su endogenización de la presencia de una tradición local de aprendizaje (y una tensión hacia el mismo) orientada a la recepción, asimilación y difusión en el tejido productivo de las innovaciones, haciéndolas literalmente “suyas”, pueda llevarse a cabo en contextos caracterizados, precisamente por su desestructuración básica, por la ausencia de los elementos iniciáticos (instituciones proactivas, tradición de innovación, mecanismos de difusión, tejido empresarial colectivo, tradición de aprendizaje colectivo, etc.) y por la presencia de elementos contraproducentes (burocracias centralistas, clientelismos, fenómenos clanicos, altos costes de transacción, relaciones asimétricas de poder, desestímulos generalizados, etc.).

En definitiva, no parece fácil que el paradigma del endodesarrollo pueda adaptarse a las complejas geografías del Tercer Mundo, lo cual no quiere decir que sea imposible, los casos de Bangalore, Shangai, y otras localizaciones asiáticas, así parecen demostrarlo.

Por todo ello, parece afirmarse la hipótesis de Hidalgo Tuñón (2000) del entreverarse Norte y Sur, surgiendo configuraciones mixtas tipo piel de leopardo, con pujantes áreas urbanas y ciudades del antiguo Sur, conectadas en red a las ricas áreas metropolitanas y tecnológicas de Europa, Norteamérica y Extremo Oriente. Simultáneamente emergen en el antiguo Norte, áreas de pobreza y extrema pobreza urbana y rural, ghettos y zonas ultraperiféricas depauperadas, apareciendo un nuevo “sur” en el corazón del Norte. Pareciera como si las tendencias en acto apuntaran a una configuración policéntrica que tiende a reiterar, solo que con otro formato, las dinámicas centro-periferia.