MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO 
(CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO (CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

Ricardo Contreras Soto

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2.4.6 Para una teoría de la acción de la migración contextualizada en el sistema mundial

En el estudio del fenómeno migratorio, existe una diferenciación epistemológica entre las formas de planteamiento metodológico que es denominado “Erklaren” centrado su interés en objetivar al operativizar el “modo de conducta” o “comportamiento” de la migración, partiendo del “hecho”, que es salir de alguna forma identificada del país, donde no se toma en cuenta la subjetividad del sujeto-objeto de estudio (agentes migrantes). Estos estudios “desde afuera” tratan de basarse en la explicación causal partiendo de determinada (s) hipótesis a comprobar con un procedimiento determinado.

Por otro lado existen tradiciones “Verstehen” que buscan comprender los fines y motivos por los que acontece el “hecho”, donde se considera de manera importante la subjetividad: del sujeto-objeto de estudio, es decir no prescinde de la mirada “desde adentro” de los agentes participantes, parte en gran manera de lo que plantean subjetivamente ellos para interpretar el fenómeno.

La fundamentación de Verstehen y de la teoría de la acción la hace Weber en Mardones y Ursua (2001:148-156) relaciona la importancia de los aspectos subjetivos en los sujetos -objetos al darle del sentido simbólico de los sujetos a la acción de ellos. Menciona Weber que para la interpretación de una acción debe uno entender el sentido de porque se hace o que es lo que lo motiva lo que define con arreglo a determinados objetivos. Éste proceder está determinado por los fines y tiene una orientación racional. En el caso de la migración está orientada la acción como medio para alcanzar determinados fines: económicos, familiares, afectivos, recreativos, etcétera que señala o argumenta el agente.

También Habermas (1993: 19-111) hace la distinción epistemológica entre comportamiento (behavior) y acción (action). El comportamiento lo define de manera general como un movimiento observable que no tiene sentido e intención para sí mismo. A diferencia de la acción es un comportamiento intencional que está dirigido u orientado por normas o reglas (coacciones plantean estructuralistas) que rigen el significado ínter subjetivamente reconocido, es decir socialmente compartido (convención). Señala Habermas que

“Al sentido de la regla responde la intención de un agente que pueda orientar su comportamiento por ella. Solo a este comportamiento orientado por reglas lo llamamos acción; sólo de las acciones decimos que son intencionales. Un comportamiento observable cumple una norma vigente si y solo si ese comportamiento puede entenderse como producto de un sujeto agente que ha entendido el sentido de la norma y la ha seguido intencionalmente.” (Pág. 21).

Además señala que las reglas son comprensibles por su sentido y que estas reglas pueden ser contravenidas.

En el caso de la migración una de las reglas sociales gira entorno a la familia. Los ejemplos pudieran ser: el jefe de cabeza como responsable de la manutención de la familia; un miembro de la familia como participante de la economía familiar; un madre como responsable de la integridad de la familia; un hermano o hermana como elemento solidario de apoyo o con ciertas obligaciones a la familia; un pariente de determinada familia en Estados Unidos aloja a otro miembro; un paisano informa sobre trabajo a otro paisano; etcétera. Pero la dimensión donde se aplican las reglas se ubican en el contexto, el contexto amplio lo podemos señalar como la síntesis de los campos sociales (Bourdieu) que actúan en un momento histórico en el sistema mundial (Wallerstein), como se ha expuesto anteriormente.