MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO 
(CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO (CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

Ricardo Contreras Soto

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2.4.2 Relaciones de migración entre los agentes: Entidades e identidades culturales

La migración no es solo un problema donde transitan agentes de un espacio a otro, la migración laboral no es solo la fuerza de trabajo en masa expulsadas bajo una problemática “X” de algún lugar, para ser atraída a otro lugar.

Se trata (de acuerdo al momento histórico) de entramados en estructuras y dinámicas de las relaciones sociales y culturales más complejas dentro del sistema mundial: entre naciones, regiones, bloques, configuraciones de Estados, lenguas, religiones, visiones de los diversos agentes y di-visiones entre las distintas formas relacionales de los agentes que separan, segregan, y ubican en posiciones distantes y convenientes de acuerdo a los poderes en su reproducción social, etcétera. Por lo tanto, trataremos de integrar dentro de un encuadre de sistemas un conjunto de factores: los criterios sociales vertebradores que tratan la problemática eje. Las relaciones de migración entre los agentes se dan de acuerdo a la problemática de procedencia del agente de una entidad con relación a las condiciones, situaciones o posibilidades de otra, de destino o estancia, y el otro factor es la “identidad cultural del agente”.

Los agentes proceden por lo general partiendo de la adscripción e incorporación en entidades (culturas en territorios) o de territorios apropiados por sociedades en ciertos momentos históricos, como lugares de referencia del agente, donde se adscribe a un lugar, a una de las manifestaciones culturales (predominante o subalterna) y en procesos sociales donde se formaron, vivieron o “pertenecieron” con todas sus derivaciones simbólicas y sociales. Estos procesos de socialización se entraman en instancias, instituciones y prácticas sociales dentro de un territorio en los diferentes campos - espacios sociales que lo componen. La problemática principal de la migración se ha ubicado e identificado dentro de una decisión política en la conveniencia o no del ingreso de agentes de una entidad (periférica en este caso) a otra entidad (centro). El fenómeno migrante teniendo ese eje delicado y de conflicto, que es el lugar en donde se tornan las distancias o los acercamientos entre los agentes y las entidades, y sus posibilidades de transitar, trabajar, intercambiar, etcétera. La posibilidad o resultante en su gravedad o aceptación depende en gran parte de “procesos de tablero” de las decisiones políticas en las esferas de control y poder, de acuerdo al calculo de los intereses, identificados por los Estado-nación, como una de las dimensiones del territorio. Sobre esa dimensión del territorio, Giménez (2001) expone al respecto:

“... la dimensión político-jurídica del territorio, ya que éste se define ahora primariamente como un espacio de legitimidad del Estado-nación, aunque no se excluye la dimensión simbólico-cultural, ya que a imagen y semejanza del territorio étnico, también el territorio nacional se concibe como un territorio-signo, es decir, como un espacio cuasi-sagrado metonímicamente ligado a la comunidad nacional”.

Este factor de la entidad es el que permite hacer la diferenciación entre las posiciones del fenómeno migratorio, bajo una lectura de escenario en el sistema mundial, en las relaciones de fuerza en este caso entre países (también puede ser entre regiones- bloques, como las políticas de migración entre la unión europea o del TLC).

El otro factor es la identidad cultural. Un territorio puede estar conformado por varias identidades culturales, ejemplo, migrantes mazahuas mexicanos, migrantes mexicanos de la región del Bajío de Guanajuato, migrantes menonita alemanes, migrantes de la “mara salvatrucha” de Guatemala o de Centroamérica, etcétera.

Los agentes se adscriben a una pertenencia simbólica expresada en ciertas formas de unidades socio-culturales-históricas, y también se diferencian con criterios relativos referidos de otros agentes, que se constituyen dinámicamente en las representaciones relacionales (ínter subjetivas-estructurales) en identidades culturales. Los agentes como identidades culturales encarnan, interiorizan ciertos acervos - productos subjetivados de prácticas sociales, y cuerpos de patrimonios simbólicos que se han constituido históricamente dentro de sus culturas. La forma de constituirse varía socialmente de acuerdo las identidades y clases sociales. Pueden ser por lo general sociales o colectivas. La identidad cultural como una relación social referente está integrada por complejos sistemas clasificatorios--interpretaciones narrativas acerca de uno mismo y los “otros” como lo definen Tella, Chumbita, Gamba y Gajardo (2001: 351). Las características analíticas son desarrolladas por Giménez (1997) en pertenencia social, atributos, y narrativas biográficas / colectivas.

Este factor es un eje de diferenciación básico referencial en la migración, entre propios y extraños, oriundos – nativos y extranjeros, porque para identificar a los agentes que entran o que salen de un lugar (país), entre otros diversos agentes como: grupos, naciones, razas, etnias, se requieren matrices de diferenciación social y de análisis cultural (para nosotros) en procesos sociales dentro de un contexto donde se dan. También se requieren criterios históricos para entender esa configuración en su conjunto.