MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO 
(CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO (CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

Ricardo Contreras Soto

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2.4.5 Elementos analíticos de la dinámica sociocultural para el estudio de la migración contribuidos por Pierre Bourdieu: Habitus, campo, illusio, espacio social

En una propuesta alternativa contra el predominio de los planteamientos económicos sobre la migración, Bourdieu (2001:19) sugiere lo siguiente:

“Contra la visión ahistórica de la ciencia económica, entonces, hay que reconstruir por un lado la génesis de las disposiciones económicas del agente económico, y muy en especial de sus gustos, sus necesidades, sus propensiones o sus aptitudes (para el cálculo, ahorro, trabajo mismo). . .”

La necesidad de ir contextualizando socialmente lo que la abstracción de las formulaciones económicas de la migración han aislado, como son: de las necesidades, los motivos, gustos, riesgos, etc., pero también las condiciones y los procesos sociales en las cuales se inscriben y se gestan, para evitar la apariencia de que solo es un proceso de decisión en la “migración voluntaria”. El mismo Bourdieu (2001: 221) formula los principios de una antropología económica:

“Para romper el paradigma dominante es preciso- tomando nota, en una visión racionalista ampliada, de la historicidad constitutiva de los agentes y de su espacio en acción – intentar construir una definición realista de la razón económica como encuentro entre disposiciones socialmente constituidas (en relación con su campo) y las estructuras, y las estructuras, también socialmente constituidas, de ese campo.”

Las contribuciones teóricas de Bourdieu nos permiten desmontar las acciones de los agentes y los procesos contextuales donde están inmersos, haciendo un seguimiento minucioso en el análisis de los migrantes, en el complejo cultural, de las posiciones de la estructura social a las disposiciones generadas en los sujetos. De estos recuperaremos en este apartado algunos conceptos fundamentales como: habitus, illusio, interés, campo, capital y espacio social.

La diferencia crítica en el planteamiento entre Bourdieu y sobre todo con las teorías de migración voluntaria y de orientación en los modelos de supuestos explicativos centrados en el nivel individual y / o grupal, consiste en que estas últimas, se basan en axiomas en donde sé sobre pondera al sujeto y también, por lo tanto, a una hipervaloración de la voluntad (abstracta), incluso es el caso, de la perspectiva de la elección racional, descontextualizado. Se omiten los diversos procesos en las que se valoriza una situación, tales como la condición y relaciones sociales estructurales en los cuales los agentes migrantes están inmersos, las decisiones en torno a las problemáticas, las motivaciones y las acciones que se generan en los espacios sociales concretos. Además, se pierden de vista la perspectiva sociohistórica, las relaciones de poder y de clase. Otra razón es que la teoría de la elección racional no considera: ni las lógicas de las dinámicas propias de los diversos espacios sociales, ni tampoco las trayectorias de los agentes sociales, mucho menos aspectos de las identidades culturales, debido a que reduce la acción del sujeto de manera individual, y considera que solo es motivada por sus intereses, como móvil principal.

El concepto articulado al esquema teórico del campo y los capitales es el “habitus”, este concepto, parte de los siguientes axiomas:

• Ha tenido relevancia porque a podido fusionar en operación sintética, lo que estaba fragmentado en el debate entre subjetividad y objetividad.

• El agente es parte de las relaciones sociales, esto lo descentra, lo desplaza de ser un epifenómeno (como ejemplo en el caso del humanismo), para ubicarlo dentro de un sistema social e histórico amplio, y de acuerdo a las posiciones donde se inserta en relaciones sociales en las diferentes configuraciones de las estructuras sociales.

• Considera al agente como activo y actuante, sin reducirlo a al sujeto.

• Tampoco es solo “actor” en el sentido teatral a quien se prescribe el “guión” del “rol” a desempeñar. Se ha formado en trayectorias sociales y en ella ha generado disposiciones “apropiadas” en los márgenes de acción dentro de los espacios sociales donde participa.

• El agente se articula como producto, reproductor, generador o transformador (relativo) de las estructuras sociales donde participa, de acuerdo a su práctica en la relación social de los procesos donde está inmerso.

• El agente es por lo tanto social, rompiendo con ese falso planteamiento antagónico de individualismo y colectividad, hombre y sociedad.

• El agente incorpora (forma parte de su cuerpo) las estructuras objetivas donde acciona y participa.

• Desarrolla en su acción disposiciones (como el conjunto de capacidades, potencialidades, aptitudes, ánimos, actitudes, etcétera que lo van conformando en su trayectoria, dentro de los campos donde incursiona) que ha inscrito en el cuerpo, en la relación con la estructura de la situación, donde él emerge, procede o navega (transita).

• Considerando en estas formulaciones del habitus y del campo la base - construcción social objetivada: en la genealogía de la creación, la improvisación, los márgenes de acción y de la posibilidad - potencialidad del “agente”, dentro de dialécticas formativas, conformativas y de aplicación instrumental con relación a las estructuras objetivas, estructurantes de la acción y la percepción, estructuradas en la interiorización del agente, que simultáneamente actúan y desde donde (la forma) como actúa.

• Es un mecanismo dialéctico entre las estructuras sociales que se interioriza en el agente en su práctica y en la relación social, y de las estructuras “mentales”, que configura en ellas.

• Estas estructuras, estructurantes, estructuradas son diferenciales, diferenciadores y de alguna forma seleccionadores entre los agentes en sus espacios sociales, tanto por la reproducción social en las posiciones, como en la valoración de las disposiciones de acuerdo a la percepción de la vida cotidiana, y en general de su cosmovisión social.

Bourdieu (1999:20) define a los habitus de la siguiente manera:

“Los habitus son principios generadores de prácticas distintas y distintivas- lo que come el obrero y sobre todo su forma de comerlo, el deporte que práctica y su manera de practicarlo, sus opiniones políticas y su manera de expresarlas difieren sistemáticamente de lo que consume o de las actividades correspondientes del empresario industrial-; pero también son esquemas clasificatorios, principios de clasificación, principios de visión y división, aficiones, diferentes. Establecen diferencias entre lo que es bueno y lo que es malo, entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que es distinguido y lo que es vulgar, etc., pero no son las mismas diferencias para unos y otros. De este modo, por ejemplo, el mismo comportamiento o el mismo bien puede parecerle distinguido a uno, pretencioso u ostentoso a otro, vulgar a un tercero. Pero lo esencial consiste en que, cuando son percibidas a través de estas categorías sociales de percepción, de estos principios de visión y de división, las diferencias en las prácticas, en los bienes poseídos, en las opiniones expresadas, se convierten en diferencias simbólicas y constituyen un auténtico lenguaje. Las diferencias asociadas a las diferentes posiciones, es decir los bienes, las prácticas y sobre todo las maneras, funcionan, en cada sociedad, a la manera de las diferencias constitutivas de sistemas simbólicos, como el conjunto de fenómenos de una lengua o el conjunto de los rasgos distintivos y de las desviaciones diferenciales que son constitutivos de un sistema mítico, es decir como signos distintivos.”

• Los habitus son prácticas sociales que se dan en las relaciones sociales de acuerdo a las posiciones de cada uno de los agentes, en los espacios y en los campos sociales.

• Es un principio activo que configura las formaciones, conformaciones de las representaciones y las acciones instrumentales que realiza el agente, como disposiciones, pero también puede incorporar, transformar, adecuar, renovar, trasmitir esas disposiciones transferibles (aprendidas - enseñables), que son referencia y recurso para la acción y creación.

• También genera las prácticas distintas y distintivas (con relación a los otros agentes) de acuerdo a las relaciones de la reproducción social, en las posiciones de un campo determinado, donde dependiendo de ello, se tiene acceso y de donde se tiene “facultades” o “in facultades”, se valora legitima o sé deslegitima la acción de los agentes: en su forma de ser, su hacer, su quehacer, su tener, etcétera.

Por lo tanto los habitus son:

“Los condicionamientos asociados a una clase particular de existencia producen habitus, sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos objetivamente “reguladas” y “regulares” sin ser el producto de la obediencia a reglas y a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizadora de un director de orquesta”. Bourdieu (1991: 92).

• Las condiciones y posibilidades de los agentes (tanto en posiciones como en disposiciones), parten de realidades circunscritas donde se ubica al agente históricamente, de un conjunto de prácticas sociales en la que los agentes están adscritos como clase social en un conjunto de relaciones sociales.

• De esta realidad dinámica parte las múltiples implicaciones que se dan en las “facultades” (desarrollo de habilidades, conocimientos, sentimientos, actitudes, etcétera en algo o sobre algo) e “in facultades” (relativas: con los límites, diferencias, imposibilidades, privaciones, desconocimientos, etcétera, siempre en relación con los otros, en esa relación social e histórica) de los agentes en estados en ciertos momentos determinados.

• Por lo que muestra o presupone la relación del contexto de circunscripción social con los agentes a las representaciones, prácticas y “costumbres”, desde sus accesos de clase: que han tomado (de una supuesta emisión), aprendido (de una enseñanza explícita o implícita), adquirido (“algo” en un lugar donde existe), poseído (como “algo” de lo que se puede disponer), propenso o “condicionado” (en términos relativos a cierta determinación u orientación social: de ciertos estímulos determinados y respuestas esperadas por determinado interés en contexto de fuerzas sociales resultantes), incorporado (como parte ahora propia y en parte de otra (s) cosa (s) ), en esa posibilidad - condición, y que forma parte de su ser al estructurarse, desde esas estructuras sociales donde esta inmerso en los espacios – campos sociales.

• Estos “patrones de conductas”, estas regularidades reguladas en disposiciones duraderas como marcos y márgenes de acción y representación adscritas a clases o grupos, como resultantes de ciertas prácticas en sus relaciones sociales.

Bourdieu (1991: 93) continúa

“Aunque no se excluye de ningún modo que las respuestas del habitus vayan acompañadas de un cálculo estratégico que trata de realizar conscientemente la operación que el habitus realiza de otro modo, a saber, una estimación de las probabilidades suponiendo la transformación del efecto pasado en el objetivo anticipado, esas respuestas se definen en primer lugar fuera de todo cálculo en relación con potencialidades objetivas, inmediatamente inscritas en el presente, cosas por hacer o no hacer, decir o no decir, en relación con un porvenir probable que al contrario del futuro como posibilidad absoluta...”

Esta parte es importante porque relativiza la decisión en el paradigma de la voluntad sobre el contexto, de acuerdo a las posibilidades de la situación social del campo y del agente, en ese conjunto de objetivaciones de la historia, de las instituciones, del cuerpo y sus trayectorias de sus actividades prácticas donde las realiza, desde donde las representa, las posibilidades de su acción y su relación con la capacidad de operación y el modo de operar en el campo, así como sus productos objetivados e incorporados, a diferencia de la elección racional del voluntarismo en las teorías del sujeto puro y de otras de las abundantes formulaciones “abstractas” sobre los individuos sociales en psicología.

Continúa planteando Bourdieu (1991: 94):

“Si se observa regularmente una correlación muy estrecha entre las posibilidades objetivas científicamente (identificadas), construidas (por ejemplo, las oportunidades del acceso a tal o cual bien), y las esperanzas subjetivas (las “motivaciones” y las “necesidades”), no es porque los agentes ajusten conscientemente sus aspiraciones a una evaluación exacta de sus probabilidades de éxito, a la manera de un jugador que regulará su juego en función de una información perfecta de sus probabilidades de victoria... y, en cierto modo, preadaptadas a sus exigencias, las prácticas más improbables se encuentran excluidas sin examen alguno, a título de lo impensable, por esa especie de sumisión inmediata al orden que inclina a hacer de la necesidad virtud, es decir, a rehusar lo rehusado y querer lo inevitable... hacen que las anticipaciones que producen, tiendan a ignorar la restricción a la que subordinada la validez de todo cálculo de probabilidades a saber que las condiciones de experiencia no hayan sido modificadas: ... en efecto, las estructuras características de una clase determinada de condiciones de existencia que a través de la necesidad económica y social que hacen pesar sobre el universo relativamente autónomo de la economía doméstica y las relaciones familiares de esta necesidad externa (forma de división del trabajo entre sexos, universo de objetos, modos de consumos, relación entre parientes, etc.) producen las estructuras del habitus que están en el principio de la percepción y apreciación de toda experiencia posterior.”

• Esto que ha aprendido, poseído, que forma parte de sí, pude tener una permanencia mientras le sea útil, exigido o requerido en los espacios de su participación / práctica.

• Son criterios organizadores que forman en la práctica y en la axiología, lo que es útil, importante, necesario de lo que no lo es (lo rehusado o lo impensable).

• Son las “rejillas” de visión y de percepción en criterios de acción: selección, discernimiento, discriminación y apreciación.

• No necesariamente conciente (y es el punto más polémico) porque la exigencia de una acción no depende estrictamente del sujeto, sino del campo social que determina el juego.

• El fin de juego que el agente juega, puede jugar en inercia del juego, tampoco hace del agente un autómata, si está jugando.

• La voluntad, interés, motivación no es capricho ni invención del agente, se circunscribe al sentido social de ese campo,

• La estrategia del agente depende de sus posibilidades, de sus recursos, de su posición, de su margen de acción, del desempeño real dentro del juego y de las situaciones, de relaciones (con quién juega y como está en referencia al juego), coyuntura, estado y condiciones como se juega.

• Las disposiciones son las exigencias requeridas de un campo determinado,

• La especificidad de las disposiciones de un campo determinado están relacionadas (dentro de un proceso de secularización histórica de las diversas actividades de la sociedad), dentro de la división social y técnica intelectual de trabajo.

Quedando pendiente para su estudio la practicidad del sentido del juego del habitus con la “ideología” o la ilusión – alusión del juego, que sustenta u oculta los sentidos y las acciones en el juego de intereses de determinado campo.

En otro texto Bourdieu (1988:93), refiriéndose a orientaciones específicas del habitus dentro del sistema creencias vinculadas a la pertenencia de un campo (definido), lo denomina illusio:

• Entendido como la inversión global o específica en la posición del campo en juego que hace el agente con relación al tiempo, dedicación, a la formación determinada, en la obtención o posesión de un tipo de capitales determinado.

• Es la “creencia compartida” de un grupo de participantes sobre la representación del “rol social” que se desempeña, y también de las ventajas específicas dadas por las características de ese papel, de la posición y reconocimiento (privilegio).

• Para el funcionamiento “del papel” se requiere de compromisos generados con otros: con los miembros de la misma identidad colectiva (colegas, comunidad, órdenes, etcétera), así como de los “demandantes” (ahora denominados clientes) en relación a la “misión” (práctica o teleológica) de una función social determinada.

• Es el conocimiento de los códigos que se manejan y de cierto grado de dominio o de “alucinación” sobre cierto poder que producen en “algo” externo o interno de ellos y que generan la “fe”, por un grado de eficiencia determinada, en un sistema de creencias en ellos. Que ellos también creen creer.

• Es la visión compartida de las interpretaciones sobre las cosas, de los productos imaginarios que se generan en sus prácticas y a los valores propuestos y presupuestos en los discursos que la sostienen (si esta institucionalizada).

• Esta es la base del interés social de la participación, es ahí en el interés cuya orientación le da sentido: a la existencia, a la persistencia social, a la identidad y a la posición – función social.

Interés. Un dicho popular manifiesta la fuerza motriz y potencial de quien lo entraña, “el interés tiene pies”, pero también tiene un lugar donde camina que es en el sentido figurado es el campo, donde la “aspiración se hace acción”, pero adquiere una identidad propia, específica, diferenciada de otras prácticas y de otros intereses, se circunscribe. Bourdieu (1988: 94) dice que el interés

“… esta ligado a la pertenencia esta asociado a una forma de conocimiento práctico, interesado, del que esta desprovisto aquel que no este en eso”.

El interés esta en una posición en un campo, se ubica real o potencialmente en una plataforma determinada, generado en lo general por la inversión en cuanto a tiempo, experiencia, dedicación, esfuerzo y ciertos logros parciales, adscribe al agente al sistema de creencias que provee o promete compensar en capitales y ganancias, en la movilidad en nuevas posiciones favorables, en distinción como alguna forma positiva para el agente de reconocimiento, y en la satisfacción variada o parcial que experimenta. Esta es su genealogía social y material.

Bourdieu y Wacquant (1995:80) refuerzan la formulación de la génesis social del interés, cuando dicen que:

“Estar interesado quiere decir aceptar que lo que acontece en un juego social determinado tiene sentido, que sus apuestas son importantes y dignas de ser emprendidas”

• El interés del agente en el juego-participación-acción se da diacrónicamente, en momentos dentro de una trayectoria específica, en la oportunidad y en los accesos de la posición en algún momento: en la trayectoria dentro de un campo existen diversos procesos o fases generales: aspiración- selección- ingreso- permanencia-asenso, etcétera dentro de cada una de las fases hay un interés específico. Esta es su genealogía en procesos de socialización de un campo determinado en espacio y tiempo. También existen otras fases de acuerdo a la práctica social.

• Los intereses junto a los campos de formación en la obtención de los capitales privilegian tanto las posiciones como las competencias aun en aparente equidad en un ingreso, a un campo determinado (sobre todo por las clases sociales).

• En reconfiguración en procesos, el interés no es una aspiración descontextualizada ni la necesidad, ni el deseo, ni el conocimiento, ni el sentimiento, si bien son sus subdimensiones, se pueden circunscribir de forma analítica e integral desde la perspectiva social. Esto modifica el planteamiento limitado de sujeto (de interés) – objeto o práctica (de interés) de una relación “inmediata”.

Bourdieu (1990:135-136) conceptualiza el “campo” de la siguiente forma:

“Los campos se presentan para la aprehensión sincrónica como espacios estructurados de posiciones (o de puestos), cuyas propiedades depende de su posición en dichos espacios pueden analizarse en forma independiente de las características de sus ocupantes (en parte determinados por ellas)... Un campo –podría tratarse del campo científico (por ejemplo)- se define, entre otras formas, describiendo aquello que esta en juego y los intereses específicos, que son irreductibles a lo que se encuentra en juego en otros campos o a sus intereses propios (no será posible atraer a un filósofo con lo que es motivo de disputa entre geógrafos), y que no percibirá alguien que no haya sido construido para entrar en ese campo (cada categoría de intereses implica indiferencia hacia otros intereses, otras inversiones que serán percibidos como absurdos, irracionales o sublimes y desinteresados...”

• Los campos son espacios diferenciados entre ellos, donde en cada uno hay una dinámica “propia” que se construye con la participación de agentes.

• Estos “espacios” construidos con los intereses de los participantes que actúan (estructurados en posiciones o de puestos), y que requieren de ciertos recursos (simbólicos / materiales), construidos y distribuidos los actores-agentes en ese campo con saberes, prestigios, etcétera, denominados capitales formados y conformados de manera histórica.

En otro texto Bourdieu (1995:64), define al campo de la siguiente manera:

“En términos analíticos, un campo puede definirse como una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones se definen objetivamente en su existencia y en las determinaciones que imponen a sus ocupantes ya sean agentes o instituciones, por su situación (situs), actual y potencial en la estructura de la distribución de las diferentes especies de poder (o de capital), -cuya posesión implica el acceso a las ganancias específicas que están en juego dentro del campo- y, de paso, por sus relaciones objetivas con las demás posiciones (dominación, subordinación, homología, etc.). En las sociedades altamente diferenciadas, el cosmos social está constituido por el conjunto de estos microcosmos sociales relativamente autónomos, espacios de relaciones objetivas que forman la base de una lógica y una necesidad específicas que son irreductibles a las que rigen los demás campos”.

• Bourdieu aporta un instrumento analítico flexible que puede articularse en diferentes escalas y dimensiones.

• Pudiéndose objetivar las condiciones de acción de los agentes en lugares estructurados, da la posibilidad de ubicar la participación con cierta posibilidad de acción del agente, dependiendo de su posición dentro de ese campo, permitiendo explicar la dinámica del lugar y de los agentes.

• También las exigencias, los requisitos y las coacciones que el agente experimenta dentro de ellos, configurados las diferentes formas en la estructura de poder y saber, en los recursos significativos con los que se juega de acuerdo a cada campo.

• Utiliza Bourdieu la metáfora del juego, para darle dinamismo potencial al campo al no plantearlo en un esquema rígido, estático, en la teoría de la acción.

• Los agentes son jugadores que para poder insertarse, instalarse, vincularse o participar, requieren de ciertos capitales que los capacitan para poder jugar.

• Ese requisito formativo, facultativo y condicional es en parte lo que denomina inversión en juego, así las apuestas que son las pretensiones de jugar en esas relaciones de competición (que adscribe a alguna actividad determinada y rivaliza en el juego entre participantes o entidades).

• El interés en el juego depende de la atracción generada en el agente, de la predisposición a la inversión y del manejo de ella, o de la posibilidad de incorporarse para participar.

• Este es el campo como concepto referido al contexto estructurado del conjunto de acciones afines o incidentales dentro de un espacio definible y autodefinido.

El capital es un recurso especializado de acuerdo a cada campo, que va permitir al agente utilizarlo de forma estratégica dentro de ese campo. En palabras de Bourdieu (1995: 65)

“Un capital o una especie de capital es el factor eficiente en un campo dado como arma y como apuesta, permite a su poseedor ejercer un poder, una influencia, por tanto, existir en un determinado campo, en vez de ser una simple “cantidad deleznable”... En todo momento, el estado de las relaciones de fuerza del campo: podemos imaginar que cada jugador tiene frente a sí pilas de fichas de diferentes colores, correspondientes a las diferentes especies de capital que posee, de manera que su fuerza relativa en el juego, su posición en el espacio de juego y, así mismo sus estrategias de juego, sus jugadas, mas o menos arriesgadas, mas o menos prudentes, mas o menos subversivas o conservadoras, dependen del volumen global de sus fichas...”.

• El aporte del concepto capital posibilita entender los diversos recursos ponderados de acuerdo a su importancia relativa en un esquema de acción (de manera dinámica con referencia al agente o entidad), sinergia (nos permite entender en la visión global resultante de la “suma de recursos” de manera estratégica), competencia (demarcando las relaciones sociales y de poder que utilizan determinados “recursos” y su nivel de eficiencia relativa entre los diversos agentes o entidades) adscrita en un campo social determinado.

• Dichos recursos: materiales, tecnológicos, financieros, los poderes corporales, los liderazgos, carismas, saberes, están constituidos en las diversas formas de capital (simbólico, cultural, social y económico).

• Los capitales no solo son recursos materiales, son simbólicos también y existen otros con relación a ciertos conocimientos y experiencias determinadas, que son similares a los saberes constituidos que planteaba Foucault (1984), para distinguir y demarcar un universo ideológico (monolítico) con relación al ejercicio de poder (diverso y específico en determinados saberes), en cambio Bourdieu desarrolló la posibilidad de composiciones de diversos saberes (capital cultural) que competen en un campo de acción (compartido y a la vez diferenciado), de otro campo de acción, de la misma forma la configuración relacional de esos saberes por las posiciones de poder y por las orientaciones del campo. Es decir, permitió relativizar los saberes de acuerdo al campo, así evitando interpretar la existencia de propiedad exclusiva de cierto saber como discurso directamente vinculado al poder, que pereciera ser solo una revelación y no una conformación de saberes y otras cosas, lo que faculta para el uso de la acción (dando por su puesto el acceso), y del dominio práctico articulado de ciertas competencias adscritas, finitas e identificables, circunscritas a quehaceres específicos y a representaciones de ese ejercicio, que van mas allá del saber (abstracto, genérico o esencialista).

Menciona Bourdieu (1995:65) de la importancia de estos recursos en el juego del campo y en las estrategias del juego es porque:

“Disponen de triunfos, esto es, de cartas maestras cuya fuerza varía según el juego; así como la fuerza relativa de las cartas cambie de acuerdo a los juegos, la jerarquía de las diferentes formas de capital (económico, cultural, social, simbólico), se modifica en los diferentes campos. Dicho de otra manera, existen cartas válidas y eficientes en todos los campos, -se trata de las especies fundamentales de capital- pero su valor relativo como triunfos varía según los campos, e incluso, de acuerdo con los estados sucesivos de un mismo campo. En términos fundamentales, el valor de una especie de capital –por ejemplo el dominio del griego o del cálculo integral- depende de la existencia de un juego, de un campo en el cual dicho triunfo pueda utilizarse”.

Una vez presentados los aportes con ciertas consideraciones podríamos presentarlo en la siguiente propuesta donde consideramos diversos cortes analíticos conceptuales nos permiten considerar y adscribir esos recursos en los campos de la acción.

Por “espacio social” se da en el entramado en las múltiples relaciones sociales concretas sobre las diferencias en cuanto a su relación de las posiciones relativas en las que participan sus agentes en cuanto a:

“Esas relaciones objetivas son las relaciones entre las posiciones ocupadas en las distribuciones de recursos que son ocupadas o pueden volverse actuantes, eficientes, como los triunfos en un juego, en la competencia por la apropiación de bienes raros cuyo lugar está en este universo social... Así los agentes son distribuidos en el espacio social global, en la primera dimensión según el volumen global del capital que poseen bajo diferentes especies, y, en la segunda dimensión, según la estructura de su capital, es decir según el peso relativo de las diferentes especies de capital, económico, y cultural, en el volumen total de su capital”. Como lo señala Bourdieu (1988: 131).

“... todas las sociedades se presentan como espacios sociales, es decir estructuras de diferencias que sólo cabe comprender verdaderamente si se elabora el principio generador que fundamenta estas diferencias en la objetividad. Principio que no es más que la estructura de la distribución de las formas de poder o de las especies de capital eficientes en el universo social considerado – y que por lo tanto varían según los lugares y los momentos. Esta estructura no es inmutable, y la topología que describe un estado de las posiciones sociales permite fundamentar un análisis dinámico de la conservación y de la transformación de la estructura de la distribución de las propiedades actuantes y, con ello, del espacio social. Eso es lo que pretendo trasmitir cuando lo describo el espacios social global como un campo de fuerzas, cuya necesidad se impone a los agentes que se han adentrado en el, y como un campo de lucha dentro del cual los agentes se enfrentan, con medios y fines diferenciados según su posición en la estructura del campo de fuerzas, contribuyendo de este modo a conformar o a transformar su estructura”. Bourdieu (1999:49).

Bourdieu (1990:284) aclara en cuanto a los grupos culturales y al espacio social

“En ciertos universos sociales, los principios de división que, como el volumen y la estructura del capital, determinan la estructura del espacio social, se ven forzados por principios de división relativamente independientes de las propiedades económicas de los agentes aparece en ese caso como el producto de la intersección de dos espacios parcialmente independientes, y una etnia situada en una posición inferior en el espacio de las etnias puede ocupar posiciones en todos los campos, incluso las más altas, pero con tasas de representación inferiores a las de una etnia situada en una posición superior, Cada etnia puede caracterizarse también por las posiciones sociales de sus miembros, por la tasa de dispersión de esas posiciones y, finalmente, por su grado de integración social a pesar de la dispersión (la solidaridad étnica puede tener como efecto el asegurar una forma de movilidad colectiva)”