MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO 
(CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO (CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

Ricardo Contreras Soto

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2.4.3 Economía mundo- capitalismo, migración laboral y “etnización”

Para el análisis del fenómeno migratorio, es importante enfocar la atención en las dimensiones dentro del contexto histórico. El planteamiento de la escuela del Sistema Mundial: Economía – Mundo, centra su atención en el fenómeno migratorio en las relaciones existentes entre los centros con las periferias de manera sistemática, partiendo de la división internacional de trabajo y las tecnologías, mercancías (incluyendo a la mano de obra como mercancía) y capitales, que se desarrollan dentro de la dinámica del capitalismo, y los procesos sociales y culturales que se configuran en diversos momentos del desarrollo de él.

Wallerstein (1999:48-49) ubica el fenómeno migrante actualmente y desarrolla parte de la problemática económica, social y cultural:

“La economía – mundo capitalista ha requerido para su funcionamiento óptimo que se produjeran extensas y continuas migraciones de gente, tanto de forma forzada como voluntaria, para responder a las necesidades de fuerza de trabajo en determinados enclaves geográficos. Paralelamente, se ha producido la ‘etnización’ de la fuerza de trabajo mundial de forma que en cualquier lugar de la población puede ser dividida en diversas agrupaciones étnicas con independencia de que el criterio mediante el cual son percibidas como tales sea el color de la piel, la lengua, la religión o cualquier otro ‘constructo’ cultural. La tendencia general es a que, en todos los tiempos, haya habido una correlación relativamente alta entre el estrato étnico, definido localmente, de las unidades domésticas y su respectiva situación ocupacional. Pero el principio de estratificación es un rasgo duradero de la economía- mundo capitalista que sirve tanto para reducir los costes totales de la mano de obra como para contener las arremetidas que intentan deslegitimar las estructuras estatales.”

Wallerstein plantea de manera histórica la articulación de la migración laboral con relación al aparato productivo del centro y la dinámica del capital, a la vez, de las carencias producidas en la periferia. Ha sido un rasgo permanente en el fenómeno cultural de la migración, que los migrantes han sido vistos como “etnia”, criterio de clasificación social, que muchas veces opera con relación a los intereses de los clasificadores (ver Bourdieu y Wacquant (2001).

También es referida la “etnia” dentro del debate sobre la legitimidad y la representación o no, de grupos sociales en una sociedad, donde se utilizan valoraciones de diversas sustancias y magnitudes para “clasificarlas”: como de manera proporcional, de antigüedad, de permanencia, procedencia, paternalidad, tutoría o de participación en la fundación de una nación, para argumentar y discutir la posibilidad de adscripción, presencia, membresía o inscripción de ese grupo en la entidad, y su reconocimiento, social y legal por parte del Estado y por lo tanto en la sociedad, al referirse discursivamente a la etnia generalmente como una “minoría” cultural diferente, con relación a una supuesta “mayoría” (poco clara o tramposamente manejada) en la denominada cultura nacional de un país.

La etnia es un criterio doxístico o un constructo “científico” del cual hay que sospechar, debido en ciertos casos a la connotación en la segregación y diferenciación social, así como de su utilización y sentido que hace el ego: cultura dominante, a través de las políticas de reconocimiento, para identificar estas formas de identidades culturales. Muchas veces la aprobación de ingreso a una nación de cierto grupo cultural se hace en función de su utilidad y docilidad laboral y cívica.

La “etnización” va a ser la referencia peyorativa sobre la estratificación social en cuanto al estatus del agente dentro de los diversos espacios sociales del centro y a su vez en el confinamiento laboral: participar, incidir en el mercado laboral, en la asignación de las “propiedades de la etnia para el trabajo” en los circuitos de fuerza laboral, en la división social de trabajo y dentro de la división técnica del trabajo.