MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO 
(CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

MIGRACIÓN, PERCEPCIÓN CULTURAL DEL TRABAJADOR PERIFÉRICO EN EL CENTRO (CONSTITUCIÓN SIMBÓLICA EN CONTEXTOS ESTRUCTURADOS)

Ricardo Contreras Soto

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2.4.4 Dinámica cultural de la migración laboral y la “etnización”

El planteamiento entre culturas dominantes y subalternas desarrollado por Gramnsci (1975) y la escuela demológica Italiana representada por Cirese (1980), pueden ser un instrumento analítico pertinente, para entender la dinámica de los procesos económicos en el sistema mundial y las relaciones que se dan entre las identidades culturales que se dan entre el. Es decir, como las culturas de los agentes migrantes se entretejen bajo el eje político de la hegemonía dada entre el centro y la periferia.

Sobre las dinámicas de la etnización Wallerstein (1999:49) dice que:

“Este proceso de “etnización” hace descender el resultado de cualquier balance que se quiera hacer. Es el fundamento estructural de una lucha continua entre los estratos étnicos superiores y los inferiores y en interior de estos últimos. Estas luchas tienden a intensificarse cada vez que hay una caída cíclica en la economía mundo, cosa que ha sucedido la mitad del tiempo histórico. Estas luchas han degenerado frecuentemente en violencia directa que va desde alborotos de orden menor hasta genocidios a gran escala. El elemento crucial es que la “etnización” de la fuerza de trabajo mundial ha supuesto la ideología del racismo mediante la cual amplios sectores de la población mundial han sido definidos como “infraclase”, seres inferiores y, por tanto, como seres que merecen cualquier suerte que salga a su encuentro como resultado de las luchas políticas y sociales inmediatas. Estas “guerras civiles” no han disminuido con el tiempo. Sí acaso, se han hecho más opresoras y mortíferas a lo largo del siglo XX. Este es, sin duda alguna, un muy evidente signo negativo en el balance de nuestro actual sistema –mundo.”

Las posiciones encontradas de los agentes culturales emigrantes y las problemáticas de la sociedad receptora, no se derivan de una relación entre “etnias”. Son relaciones sociales estructuradas en la complejidad social, como son las relaciones sociales de producción (clase) y de otras relaciones sociales referidas al poder de las distintas estancias, en las esferas e instituciones y las distancias sociales entre ellos, que se configuran en el entramado de acuerdo a los centros de gravedad de esa sociedad, en las distintas posiciones que los agentes en el poder por un lado y los agentes migrantes por el otro participan en general, “juegan” en la reproducción social, en los diferentes espacios sociales. Esas relaciones son asimétricas en términos de acceso a recursos, posibilidades y movilidad, entre otros, pero también son antagónicas en términos de luchas de poder y de intereses y fines sociales concretos que se juegan en esos campos.

Si Wallerstein hace la observación de confrontación entre estratos superiores e inferiores (dominantes y subalternos) en la caída de cada ciclo en la economía, considero que también las confrontaciones se dan en términos políticos. En la confrontación de la representación y participación de las diversas identidades culturales “extrañas” o “ajenas” que “interactúan” en la sociedad y el supuesto “equilibrio” alterado de la convivencia social.

En la contradicción del discurso fundacional de la nación. En el “papel” del Estado con relación a la realidad de la vida cotidiana de sus ciudadanías y de los inmigrantes (legales o ilegales). En la contradicción de la representación de los inmigrantes con las clases dominantes que por un lado son mano de obra barata, pero por el otro lado amenaza con exigir mejoras a las condiciones laborales las relaciones entre la clase trabajadora oriunda y los migrantes laborales y las implicaciones con los derechos de trabajo, prestaciones y otras garantías entre otras. Con la fractura con la “clase política” y las formas de trabajo con la base social, su expresión cultural y social se da de muchas maneras, por ejemplo: en el racismo y en los costos sociales de esas diferencias, manifestadas en el analfabetismo, desnutrición, etcétera, que tarde o temprano pasa la factura de esas grandes desigualdades al resto de la sociedad, al proyecto civilizatorio en decadencia o incapacidad de respuesta. Esos costos sociales que a mediano o largo plazo tienen consecuencias en la sociedad en general y en el mundo, empiezan a llamar la atención en las evaluaciones de las decisiones políticas, económicas y socio-culturales, mas allá del calculo de la razón económica, práctico, de la eficiencia a corto plazo, que ha predominado por más de tres siglos en dichas decisiones.

La teoría del Sistema Mundial, es muy compatible y complementaria a los estudios socioculturales praxeológicos de la acción aportados por Pierre Bourdieu. Este ha permitido con cierta coherencia representar el “entramado” a diversas escalas (nacionales, regionales, y micros en campos unidades económicas o la vida cotidiana) de lo social, desde las grandes concentraciones de “capitales”: económicos, culturales, simbólicos, etcétera, en el escenario mundial, hasta las escalas: “nacionales”, regionales, “micros” en campos, unidades económicas, o en la vida cotidiana, donde se construyen los diversos procesos simbólicos y procesos socializadores en general y en cada uno de los espacios sociales, dando paso en el andamiaje teórico al desplegamiento de las ideas de Wallerstein (1998) sobre la multitemporalidad histórica y espacial en las sociedades, así como del seguimiento en los espacios y campos sociales, de donde es necesario partir para ubicar e identificar a los agentes que participan de manera diferenciada en diversos circuitos y niveles culturales, y de esta manera también contextualizar los procesos intersubjetivos, las redes, los procesos discursivos, las decodificaciones simbólicas de los agentes, etcétera, en dimensiones analíticas mas diminutas. No sólo de la comunidad trabajadora receptora sino de otros migrantes laborales de culturas distintas que convergen en el “multiculturalismo” del Sistema Mundial, en la división internacional de trabajo, generando una división étnica—técnica de trabajo en el centro de un país poderoso como los Estados Unidos.