LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD EN LA PROMOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD EN LA PROMOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

Ana Mercedes Díaz de Iparraguirre

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Antecedentes

En este contexto, para la conformación de los antecedentes del problema se hará una revisión bibliográfica con el objeto de obtener referencias del tema planteado, asi como, consultas a diversos trabajos de investigación que guardan relación con la problemática planteada y que servirán de apoyo en la búsqueda investigativa, entre estos antecedentes se pueden mencionar:

1. Debate temático auspiciado por la UNESCO sobre “responsabilidad Social, autonomía y libertad académica de las universidades en el Marco de la “Conferencia Mundial sobre Educación superior”. Octubre 1998

Para la UNESCO (1998), la universidad contemporánea, al igual que las comunidades en que se encuentra enclavada, está experimentando una enorme transformación. Dos tendencias principales están impulsando esta transformación, a saber, el aumento del ritmo del propio cambio y la Mundialización de la economía y la tecnología.

Desde la perspectiva de la comunidad universitaria, estas tendencias le asignan una responsabilidad cada vez mayor en materia de formación, investigación, estudio y asesoría y servicios de orientación, transferencia de tecnología y educación permanente, indicando que durante el último cuarto de siglo, los factores de modernización se han inspirado en gran medida en la enseñanza superior y como han contribuido de manera considerable a transformaciones profundas y con frecuencia radicales en esa comunidad. UNESCO (1998)

Por otra parte, el aumento de la demanda de la enseñanza superior durante el último cuarto de siglo se enfrenta a una serie de limitaciones de carácter financiero, que disminuyen la capacidad de la enseñanza superior de satisfacer las expectativas actuales con el nivel de calidad necesario que suele exigirse.; aunado a la mundialización de los intercambios económicos y financieros y el carácter internacional de la tecnología, cobrará importancia en los asuntos y prioridades de la enseñanza superior.

En este sentido, la mundialización de la economía y el flujo internacional de tecnología no son los únicos factores que influyen en el desarrollo de la enseñanza superior. Las diferencias culturales, sociales y políticas que caracterizan a los países, pueblos y comunidades y a las propias universidades son igualmente importantes. La coexistencia de las finanzas, la economía y la tecnología que conducen a la integración, junto con la presencia permanente de diferencias culturales, particularidades políticas e históricas y una variedad de sistemas de creencias que tratan de conservar su carácter específico, provoca enormes tensiones principalmente cuando el mantenimiento de esos rasgos distintivos tiende con frecuencia a negar la libertad de otros a la hora de ejercitar derechos similares o a amenazarlos con la represión. UNESCO (1998),

Bajo este planteamiento, las universidades se encuentran entre estos dos mundos y están sometidas a las tensiones que generan cada uno de ellos. Asimismo, padecen las tensiones que surgen cuando lo internacional parece estar en conflicto con otras nociones más arraigadas de identidad y creencia. Si el camino a la innovación y el dinamismo próspero radican en un panorama cada vez más internacional en el que las disciplinas y las instituciones compiten por la reputación, el prestigio y la excelencia, también hay que reconocer que la universidad se funda en culturas determinadas y se concreta en una sociedad específica. En este sentido, la universidad está al servicio de la internacionalización creciente de la comunicación intelectual, del saber en general y del conocimiento que se aplica al comercio entre los países pero también es el producto de las culturas del lugar en que se encuentra. Asimismo, tiene la responsabilidad de proteger y fomentar las tradiciones Culturales, intelectuales y educativas locales.

Este artículo de Responsabilidad Social Universitaria, auspiciado por la Unesco (1998), aporta una serie de elementos que señalan la orientación que deben tener las universidades sobre su compromiso con la sociedad y el impacto que ésta tiene sobre la sociedad y su desarrollo político, social y económico. Así como, el impacto que tiene realidad social sobre los contenidos académicos sobre la educación y la transferencia de conocimiento de los estudiantes para promover el capital social y el desarrollo sustentable de las comunidades. Fomentando igualmente la responsabilidad social entre la comunidad universitaria para que definan las políticas que desarrollen capital social dentro de la comunidad universitaria y sean participes del progreso social de las regiones, así como de crear un nuevo contrato social que reafirme y redefina las responsabilidades, los derechos y las obligaciones mutuos de las partes constitutivas de la universidad y la sociedad para que ambas puedan hacer frente a los desafíos del nuevo milenio.

2.- Investigación de Salgado Mariela “Pertinencia y Responsabilidad Social de las Universidades en el proceso de Construcción de la Paz” Revista Iberoamericana de Educación OEI. ISSN: 1681-5653 (2004)

Según Salgado (2004), hablar de Universidad y reconstrucción del tejido

Social es hablar de una Educación para la paz, de una academia que tiene el reto de asumir una posición ético-filosófica que marque rumbos en la reconstrucción del tejido social; exige pensar en la dimensión del ethos universitario.

De tal manera que para Salgado (2004), los conflictos sostenidos por décadas en Colombia, pero especialmente la confrontación vivida durante los últimos diez años, proyecta un país con valores decadentes que enjuician la educación. ¿Cómo se podrá formar a los alumnos en valores morales y en el sentido de lo ético, si la dinámica social muestra un escenario de conflictos permanentes, donde distintos actores armados buscan legitimar la confrontación, defendiendo su derecho a la lucha que expresa una contradicción profunda: la violación de derechos humanos desde una lógica de justicia que no respeta la vida e irrespeta diariamente a la sociedad civil? Y es desde esa reflexión, de esa búsqueda de sentido, que se demanda una ética que partiendo del concepto de persona, de ser social, construya una relación hermenéutica y dialógica.

Comprender que la miseria, la exclusión, el desempleo, el desplazamiento masivo requieren soluciones que coadyuven en la búsqueda de procesos de paz. Rodolfo R. Llinás, citado por Salgado (2004), expresaba: "Las condiciones críticas tanto económicas y ecológicas del sistema mundial, la particulares de Colombia y la realidad de una creciente brecha entre los países desarrollados y subdesarrollados, requieren una redefinición del desarrollo humano y un nuevo énfasis sobre el conocimiento científico y tecnológico en la educación formal. Este proceso de avance de la ciencia, la tecnología y la educación, supone un nuevo ethos cultural, que supere la pobreza, violencia, injusticia, intolerancia y la discriminación que mantienen a Colombia atrasada socio-económica, política y culturalmente.”

Esta investigación se relaciona con el presente estudio, ya que la Universidad en su conjunto debe estar comprometida en la responsabilidad y en la resignificación de la dimensión del sentido de la ética en lo público. Esto implica que las personas a través del conocimiento que se transmite, descubran su razón de estar en el mundo, apropiándose de su contexto y siendo consciente de que cada uno es parte del tejido social en el cual está inmerso como ser y como sujeto social.

3.- Responsabilidad Social Universitaria (trabajo de Investigación de Mónica Jiménez de Barros. Coordinadora Universidad Construye País Chile (2004)

Según Jiménez (2004), no es novedad afirmar que vivimos actualmente en un mundo a la vez cambiante e interdependiente. La velocidad de las transformaciones tecnológicas, con su incidencia social, así como la globalización económica y cultural plantean complejos desafíos a la formación que entregan las instituciones universitarias. Hoy más que nunca vuelven a ser vigentes preguntas como: ¿Para qué se están formando profesionales?

Para Jiménez (2004), en la Universidad se ha depositado tradicionalmente la responsabilidad de formar al más alto nivel a las futuras generaciones, además de realizar la investigación necesaria para crear y difundir la cultura. Todo ello bajo el supuesto de que la universidad es un componente esencial en el desarrollo social que debe contribuir al incremento de la producción, la satisfacción de las necesidades sociales y la elevación de los niveles de vida de la población, así como participar en la transformación de la sociedad.

Sin embargo el mayor énfasis de la educación universitaria está puesto aún en la discusión de teorías y la transmisión de conocimientos. Asimismo, es limitado el número de estudiantes que tienen la oportunidad de darles una dimensión social a sus aprendizajes, aplicándolos concretamente y en beneficio comunitario.

No obstante, para Jiménez (2004) prácticamente todas las universidades consideran, dentro de sus declaraciones de principios, valores y objetivos relacionados con la responsabilidad social. Son menos las instituciones que han logrado integrar efectivamente estos aspectos a su quehacer, transformando los valores en virtudes y los objetivos en acciones. Es preciso entonces, buscar esta integración.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto, la responsabilidad social supone la promoción de visiones y actitudes nuevas de parte de la ciudadanía frente a los problemas que plantea un desarrollo sustentable y humano. En este contexto, la responsabilidad social significa la movilización de recursos, destrezas y Conocimientos, recursos materiales, humanos y económicos, y redes de relaciones personales, para solucionar problemas que afectan a toda la sociedad y que es de interés de todos resolver. Jiménez (2004)

En este sentido, una perspectiva de responsabilidad social en la educación superior favorece la función de la universidad, en la medida en que la proyecta y la pone en contacto con la realidad: le da oportunidad de probar, en situaciones concretas, el grado de eficiencia profesional de sus egresados o futuros profesionales y le permite, sobre la base de estas experiencias de servicio a la comunidad, actualizar su currículum y sus técnicas según las exigencias de la realidad.

Para Jiménez (2004), la educación superior siempre se ha considerado como un factor de movilidad social, entendida ésta como la posibilidad que tendrá el egresado universitario de ascender en la escala social por el hecho de estar mejor dotado para enfrentar el mundo del empleo. Sin embargo, Ante una sociedad desigual y en la que el acceso a la enseñanza universitaria es más bien un privilegio, la universidad no puede abstraerse de dicha realidad y permitir que sus egresados abandonen las aulas con la sensación de que obtuvieron algo para sí mismos únicamente. Resulta central que entiendan que han recibido mucho de la sociedad y que tienen la responsabilidad de transformar esa realidad.

Dado el planteamiento anterior, se requiere formar en los alumnos la capacidad de comprometerse. En este sentido, debe fomentarse la iniciativa y la responsabilidad por la propia vida, es decir, la proactividad. Es preciso, además, desarrollar un modo de pensamiento capaz de escucha y dialogo, de tomar distancia ante los problemas situaciones, así como de ver a través de los ojos del otro, un pensamiento critico, holístico y sistémico, capaz de identificar las partes de un todo y su interdependencia; un pensamiento dialéctico, que reconozca y trabaje efectivamente con contradicciones, y una sabiduría practica, para poder reconocer el conjunto sin perder los detalles.

La anterior investigación se relaciona con el presente estudio , ya que ambas buscan fortalecer las alianzas de los diversos actores universitarios y no-universitarios para trabajar en equipo alrededor de un proyecto social consensuado, de tal modo que la acción colectiva asegure un mutuo aprendizaje permanente entre todos, al mismo tiempo contribuya al Desarrollo Humano Sostenible, por lo que se señala la necesidad de promover en los estudiantes el liderazgo interpersonal, la solidaridad y la cooperación para que asuman los desafíos de responsabilidad social que tienen las instituciones universitarias con los estudiantes y la sociedad en general.

4.- Ponencia del Dr. Carlos Angulo Galvis, Rector de la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia en Junio del 2005 sobre “El Rol de la Universidad de los Andes en la promoción del Capital Social”

Para Angulo (2005), las instituciones universitarias cumplen una función pública, la de educar, la cual les genera una responsabilidad social, relacionado con la formación de estudiantes. Los grupos de interés (o

stakeholders) de una universidad incluyen, entre otros, profesores, estudiantes, cuerpo administrativo, directivos, futuros empleadores, organizaciones instituciones, la comunidad, el sector público, los cuales se ven afectados por las decisiones que toma la universidad, en cuanto a la forma como preparan a sus estudiantes para que sean profesionales y ciudadanos, capaces de asumir éticamente el contexto social al que se enfrentan desde las diversas disciplinas.

En vista de lo anteriormente expuesto por Angulo (2005), es imperativo que la universidad logre abrir espacios, a través de la información y del conocimiento, para que los estudiantes aprendan a tomar decisiones autónomas y responsables con respecto a ellos mismos, su entorno y su comunidad. Estos conocimientos, actitudes, destrezas y comportamientos fomentados por las instituciones educativas, con relación a la responsabilidad social de sus estudiantes, deben estar inspirados en los valores y principios particulares de cada universidad, los que a su vez deben ser coherentes con los valores y principios constitucionales.

En este sentido, la universidad puede utilizar varias modalidades para inculcar, en las labores cotidianas, responsabilidad social en sus estudiantes:

 En lo académico, cumpliendo con las expectativas de los diferentes programas.

 En lo disciplinario, respetando las reglas de convivencia propias de la institución a la que pertenecen.

 En la investigación, fomentando la creatividad y generando espacios para el desarrollo social, científico, político y económico, en pro de la sociedad en la que se vive.

 En la interacción con el país, buscando que el comportamiento social del estudiante y su relación con el entorno, constituyan un aporte a la realidad social.

De tal manera que las inmensas oportunidades que se presentan en una universidad, en lo referente a interacción humana, proporcionan una magnífica oportunidad para contribuir a la formación de capital social en la Comunidad universitaria y para ampliarla a la comunidad externa. Angulo (2005). En este sentido, la universidad debe aprovechar los espacios de interacción que se pueden lograr entre sus grupos de interés, pues estas interacciones, adecuadamente orientadas, constituyen uno de los más importantes espacios para el aprendizaje y crean redes sociales basadas en la confianza, la tolerancia, el entendimiento mutuo y los valores compartidos (capital social), que ayudan al desarrollo saludable y sostenible de una sociedad y de una economía.

De manera tal que la relación de la universidad con diversas organizaciones y el ejercicio de una responsabilidad social estratégica con respecto a los estratos poblacionales más sensibles, social y económicamente, son grandes ventajas que les puede ofrecer la universidad a sus estudiantes, así como a profesores y empleados. La idea es que las dos partes, organización/comunidad y estudiante/universidad, se beneficien de la interacción: el estudiante al acercarse a la realidad aplicaría los conocimientos y habilidades adquiridos, y tendría la oportunidad de volverse recursivo y usar su creatividad en la investigación o solución de problemas; y la organización/comunidad tendría acceso al capital intelectual del estudiante, apoyado por la universidad. Se abren así las puertas para las dos partes, para examinar los puntos de vista propios y para recibir información que puede resultar útil.

La ponencia del Doctor Angulo Galvis (2005) aporta una serie de elementos de responsabilidad social que para la autora son necesarios inculcar en los estudiantes ya que permiten construir importantes espacios para el aprendizaje así como la creación de redes sociales basadas en la confianza, la tolerancia, el entendimiento mutuo y los valores compartidos (capital social), que ayudan al desarrollo sostenible de una sociedad y de una economía. De manera que le permitió a la autora elaborar un cuestionario que tenía como fin obtener el Ethos o el sentido de pertenencia que tienen los estudiantes de estas universidades objeto del estudio, con las actividades que estos realizan en pro del desarrollo comunitario así como la percepción que tienen de las acciones de los profesores en la transmisión del conocimiento , el sentido de pertenencia de los contenidos académicos, y las experiencias de trabajar directamente en la búsqueda de soluciones a los problemas de las comunidades, que lo lleven a valorar y a participar activamente en las actividades políticas y sociales de las universidades y de las comunidades a las que pertenecen.

5.- III Diálogo Global sobre Responsabilidad Social Universitaria, a través de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo del BID/SDS. Febrero 2006.

Para el BID/SDS (2006), América Latina tiene sed de ética y desarrollo: una ética realmente operante en las instituciones públicas y privadas, un desarrollo realmente sustentable e inclusivo. Donde una sociedad civil cada vez más articulada y participativa, y una opinión pública crecientemente activa, están demandando, por múltiples vías, la incorporación a la agenda pública de los grandes desafíos éticos pendientes de la región. Junto a la necesidad de enfrentar y erradicar la corrupción, se están planteando muchos otros temas de amplias proyecciones para el desarrollo, los cuales son percibidos por la ciudadanía como elementos cruciales para poder enfrentar los alarmantes indicadores de pobreza e inequidad que aún perduran.

Entre los indicadores más relevantes se tienen: las relaciones entre ética y economía, la movilización del capital social, las responsabilidades éticas de los lideres políticos, la responsabilidad social de las organizaciones, la participación y vigilancia ciudadana, el empoderamiento productivo de las comunidades desfavorecidas, la superación de las discriminaciones de género, etnia, color entre otros.

En respuesta a lo anteriormente expuesto el BID/SDS (2006), aspira a través de la Iniciativa Interamericana de Capital Social Ética y Desarrollo a ser un factor catalizador que despierte interés para impulsar las temáticas de ética, desarrollo y capital social por parte de gobiernos, partidos políticos, entidades empresariales, sindicatos, universidades, comunidades religiosas, organismos no gubernamentales y todas las organizaciones que trabajen por el bienestar colectivo en las sociedades del continente. De tal manera que, la movilización de un amplio frente de acción conjunto en estos campos cruciales permitirá mejorar la calidad del debate sobre el Desarrollo, enriquecerá los marcos para la adopción de políticas, aumentará las posibilidades de amplias concertaciones de acción y contribuirá a la asunción de códigos y conductas acordes a los criterios éticos deseables por parte de los principales responsables del desarrollo; integrando la ética en el desarrollo de programas sistemáticos que hagan de la Universidad un auténtico lugar de formación para profesionales socialmente responsables, lideres éticos de su comunidad.

Por otra parte, se tocará del tema de Responsabilidad Social, como una dimensión ética que toda organización o institución debería tener como visión y promover en su actividad diaria. En este sentido, se busca promover la Responsabilidad Social Universitaria, por considerarla clave para lograr un verdadero cambio en la enseñanza superior en América Latina, a fin de que los futuros líderes y profesionales de la región tengan siempre en mente la ética y el desarrollo participativo.

El trabajo sobre ética y capital social del BID/SDS se relaciona con la presente investigación, ya que ambos pretenden impulsar la definición de políticas de responsabilidad social que hagan de la Universidad un centro para la formación de profesionales socialmente responsables con las comunidades que los rodean y fomenten el tejido social que requiere la sociedad para promover la apertura a nuevos proyectos educativos y nuevas formas de gestión que aseguren una adecuada respuesta a las necesidades de la sociedad logrando su desarrollo social y sostenible.

6.-Revista Cedice. Artículo sobre “Responsabilidad Social o la Socio eficiencia” presentado por la Dra. Cira Romero de Barboza (Abril 2006)

Romero (2006), señala en su artículo que la moda actual de Responsabilidad Social (RS), transcurre a través de conceptos tales como filantropía, solidaridad, inversión social, relaciones públicas, imagen corporativa. Las empresas contratan “especialistas” quienes elaboran Programas de Responsabilidad Social que, independientemente de sus bondades intrínsecas, a veces es difícil encontrar su racionalidad y pertinencia empresarial. Lo relevante para una empresa no es hacer caridad –incumbencia de sus Accionistas con sus dividendos- sino la socioeficiencia.

Para Romero (2006), la Responsabilidad Social empresarial es interna y externa. La interna supone el cumplimiento de sus objetivos, aportando a la sociedad bienes y servicios de calidad, con estricto cumplimiento del marco legal, incluyendo el pago oportuno de sus impuestos, la eficiencia en la gerencia de sus recursos, con énfasis en los humanos, y la valoración de tales desde una perspectiva humanitaria. ¡Hemos visto empresas “cacareando donaciones” y “tramposeando“ clientes, trabajadores o proveedores.

De tal manera que la responsabilidad externa, en analogía con el concepto de ecoeficiencia del modelo de desarrollo sustentable, implica analizar su misión y objetivos, cuantificando las “unidades sociales” requeridas para garantizar su sustentabilidad, su flexibilidad a la abundancia de esos “recursos sociales”, y cómo asegurar su provisión a largo plazo para alcanzar sus objetivos. Programas de Responsabilidad Social no basados en la socioeficiencia particular de cada empresa, son actos de caridad y buena voluntad apreciables y aplaudibles, pero desvinculados de la racionalidad empresarial y competencia exclusiva de sus accionistas. Siendo los “insumos sociales” semejantes para muchas empresas, lo eficiente es adelantar programas de socioeficiencia empresarial, a través de acuerdos y alianzas, optimizando el esfuerzo y maximizando los resultados.

El presente artículo de la Doctora Romero (2006) señala la necesidad de establecer programas en alianzas con otros organismos sean estos públicos o privados que busquen darle respuestas a las necesidades que se plantean

tanto internamente en una organización como en las comunidades externas que hacen vida con ella. En vista de lo anterior, este articulo se relaciona con la presente investigación ya que ambas señalan la necesidad de recurrir a las alianzas como un medio para generar programas dentro de comunidades especializadas que buscan darle respuestas a los problemas inherentes de la sociedad en general, estas alianzas podrán ser a través de la creación de centros de voluntariado, servicios comunitarios , comunidades organizadas , comunidades de aprendizaje, donde se discutan los problemas y se le den un abanico de posibles soluciones.

7.- Aula Virtual del Portal Educativo de las Américas .Curso ¿Cómo enseñar ética, capital social y desarrollo en la universidad? Cuarta Edición, iniciativa conjunta entre la OEA y el BID.

• Hacia una visión integral del “Bienestar” humano y ecosistémico

Robert Prescott-Allen (2001), un renombrado experto mundial en materia de Desarrollo sostenible, ha contribuido a llenar el vacío de las definiciones y los indicadores de Desarrollo. Su reciente libro: El bienestar de las naciones, puede ser una respuesta inteligente al problema. “Prescott-Allen combina 39 indicadores de salud, población, riqueza, educación, comunicación, libertad, paz, delincuencia y equidad en un Índice de Bienestar Humano, y 39 indicadores de sanidad de la tierra, áreas protegidas, calidad del agua, suministro de agua, atmósfera global, calidad del aire, diversidad de las especies, uso de la energía y presiones sobre los recursos en un Índice de Bienestar del Ecosistema.

Estos dos índices se combinan para formar un Índice de Bienestar / Presión que mide cuánto obtiene cada país de bienestar humano, a cambio de la cantidad de presión que pone sobre el medio ambiente”. La idea del autor es de incentivar las políticas públicas e internacionales para que se orienten hacia la búsqueda del máximo de calidad de vida humano con la mínima huella ecológica posible.

Libertad, Educación y Buen gobierno son las claves, según él para lograr este propósito, lo que coloca la Universidad en primera plana en cuanto a su responsabilidad política de facilitar esta orientación del “desarrollo”. Frente al mero Índice de Desarrollo Humano que mide ante todo salud y educación.

El investigador Prescott (2001) opinó que las ubicaciones en el Índice no son tan importantes como la distancia que separa a cada país del óptimo de bienestar humano y ambiental. "Es significativo que la mayoría de los países con alta relación entre bienestar humano y calidad ambiental, entre ellos Suecia y Suiza, también presenten altos niveles de libertad, calidad de gobierno y educación, básicos para adoptar decisiones sensatas", comentó.

Sin embargo, el PNUD sigue trabajando con el muy pobre IDH y los esfuerzos para conjugar desarrollo humano con desarrollo ambiental siguen siendo escasos. Desde la perspectiva académica nuestra, esto significa que estamos todavía en la fase heurística de la investigación para ponernos de acuerdo sobre lo que es o no “el Desarrollo”. Necesitamos indicadores de nueva generación que tomen en cuenta la totalidad del problema que significa la residencia humana sobre la Tierra, y cómo ésta problemática de los indicadores del desarrollo está ligada con la necesidad de pensar en una ética también de nueva generación, que supere la estrechez de los puntos de vista clásicos sobre nuestros deberes y responsabilidades.

El presente apartado sobre bienestar humano y ecosistémico del curso ética, capital social y desarrollo universitario guarda relación con el presente trabajo, ya que a través del mismo la autora pudo considerar que para que el desarrollo se de cómo tal es necesario señalar qué elementos son lo que afectan el desarrollo humano y como estos pueden influir en el desarrollo de los pueblos y como la influencia de un buen gobierno, y la educación orientada hacia la conservación ambiental pueden incidir en la sostenibilidad del planeta. En vista de eso, la autora consideró ciertos aspectos plasmarlos a través de un cuestionario de observación para conocer como es el comportamiento de la comunidad universitaria hacia el ambiente, de manera tal que los resultados generados pueden ser considerados a la hora de tomar acciones para proteger el ambiente del campus universitario y crear consciencia en todos sus miembros para la conservación del planeta y el desarrollo de la sociedad como tal.

• El Capital Social y la redefinición de los procesos de desarrollo

Si la definición del desarrollo y de sus instrumentos de medición está en crisis, también está en seria duda el proceso de conducción tradicional de las políticas de desarrollo, proceso vertical y deductivo, centralizado y basado en las decisiones tecnocratitas. Se habla de la necesidad de “participación” desde hace décadas, pero los hábitos políticos suelen seguir siendo verticales.

Sin embargo, en los últimos tiempos, la introducción del concepto de Capital Social en los discursos y programas de los organismos de desarrollo ha permitido también hacer grandes avances en cuanto a la comprensión de la complejidad del proceso de “desarrollo”. Existen varias definiciones del Capital Social, que giran todas alrededor de factores intangibles como son los valores, normas y actitudes de confianza, redes sociales que facilitan la coordinación y cooperación para lograr propósitos. Por ejemplo, la CEPAL entiende el concepto como: “el conjunto de normas, instituciones y organizaciones que promueven la confianza y la cooperación entre las personas, las comunidades y la sociedad en su conjunto”.

Al medir el grado de asociatividad existente entre los diferentes actores sociales que facilita acciones colectivas y de cooperación, el concepto de Capital Social resalta la importancia de los valores éticos en el juego de los intercambios económicos y sociales. Esta puede tener varias dimensiones:

a.- Una individual, es decir el grado de integración a su entorno a partir de las relaciones más cercanas de una persona, familia o empresa; •

b.- una dimensión sectorial, es decir la acción de personas u organizaciones en su entorno ampliado, su interrelación y su relación con los poderes públicos (pertenencia a redes comunitarias, gremios, asociaciones empresariales.).

c.- Finalmente, la dimensión colectiva o nacional, es decir el capital social entendido como un acervo de una sociedad en su conjunto. En ese sentido, el concepto de Capital Social agrupa nociones de confianza, asociatividad, conciencia cívica y valores éticos predominantes que, en conjunto, facilitan o dificultan el Desarrollo de una determinada sociedad.

La gran ventaja de este concepto nos lleva a reconocer que las relaciones sociales de solidaridad, cooperación y confianza son productoras de una riqueza y beneficio social sostenible (porque ligados con el mismo tejido social) que no podría ser obtenido desde el mero mercado. Permite criticar lo absurdo que constituye, desde un estricto punto de vista económico, el hecho de destruir relaciones sociales y culturales reemplazándolas por meras relaciones económicas, al incentivar la mercantilización de todas las dimensiones de la vida humana. Desde el punto de vista de las disciplinas universitarias, el Capital Social es el puente teórico entre un enfoque meramente económico y un enfoque social y cultural del Desarrollo de la sociedad. Es definitivamente un concepto útil para el diseño de políticas públicas con una óptica más integral, multidisciplinaria y sistémica.

Ahora bien, cuando las estrategias de desarrollo dependen del enfoque de Capital Social, en lugar de centrarse en las metas del crecimiento económico o en los bienes y servicios por producir desde una visión asistencial de la ayuda a los sectores desfavorecidos, el eje estratégico se centra en los sujetos del desarrollo, sus capacidades asociativas y de autoliderazgo para emprender acciones de cambio social desde sus propias fortalezas y cultura.

La creación y el mantenimiento de Capital Social dependen de factores como son: la conformación de redes sociales y la existencia de relaciones basadas en la confianza y en un principio de reciprocidad mutua. Necesitándose para eso de valores compartidos, sistemas de normas y sanciones internalizados por los miembros de la comunidad, que permitirán la disminución de los comportamientos oportunistas, luego la disminución de los riesgos en los intercambios sociales.

En relación a las redes, se necesita saber qué tipo de intervención social la Universidad necesita promover desde su Responsabilidad Social. En vista de esto, investigadores de la Social Capital Initiative (SCI) de la Michigan State University consideran que existen varios tipos de Capital Social que se diferencian por la intensidad de las relaciones de simpatía entre las personas de la red:

I. El capital social de vínculo (linking social capital) existe en las relaciones sociales cerradas. Generalmente está basado en características comunes heredadas o en características comunes adquiridas en base a compromisos de por vida y de frecuente contacto personal.

II. El capital social de nexo (bonding social capital) existe en relaciones sociales semi-cerradas y generalmente está basado en características comunes adquiridas y algunas veces creada en base a compromisos de mediano plazo.

III. El capital social de puente (bridging social capital) existe en relaciones asimétricas entre personas con muy pocas características comunes, limitado contacto personal y generalmente entre personas con significantes diferencias en la posesión de recursos.

Por otra parte, existen 2 enfoques opuestos sobre la calidad intrínseca de las redes que implican Capital Social:

a) Según James Coleman (op.cit.), es muy importante la densidad de las redes. A medida que el grado de interdependencia entre los individuos aumenta, que existen más contacto entre las personas y más intercambio de favores para contratar deudas morales frente a los demás, es decir más relaciones de obligaciones y expectativas recíprocas, la “densidad” de las redes se incrementa, generando altos niveles de cohesión grupal y Capital Social.

b) Pero Ronald Burt se opone a esta argumentación y desarrolla la teoría de los “agujeros estructurales” y “las conexiones puente”, prefiriendo resaltar los provechos del Capital Social de puente. El autor desestima la importancia de la densidad de las redes y se enfoca en la calidad de las mismas, midiéndose ésta en función de la posibilidad de acceso a información referente a entornos lejanos e inaccesibles al individuo por sí solo.

Para el autor Burt, las conexiones que tienden puentes hacia otros grupos constituyen pues una ventaja y generan Capital Social, sobre todo en nuestra sociedad llamada ahora “de la información”, en que se perfila una nueva pobreza (luego una nueva riqueza): la exclusión de los canales de información pertinente. La construcción de capital social no parte del establecimiento de vínculos estrechos, sino de la capacidad de los actores para establecer diferentes relaciones fuera de su grupo de pertenencia.

Para la OEA / BID, el enfoque de Burt, parece ser el más importante para determinar el rol social de la Universidad como actor de gestión social solidaria del conocimiento en el siglo XXI. La Universidad debe crear accesos a los “agujeros estructurales” para las personas más marginadas de los capitales y beneficios sociales ligados a la sociedad de la información, en concordancia con la misma definición de desarrollo humano del PNUD: "El proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades”. Esto es una de sus responsabilidades sociales, que va más allá de una mera “extensión universitaria” (transmisión de tecnologías, becas estudiantiles, capacitación a grupos marginados.)

De acuerdo a este segundo apartado de El Capital Social y la redefinición de los procesos de desarrollo del curso Ética, Capital Social y Desarrollo Universitario, nos señala un aporte importante para la investigación la cual fue la de crear alianzas entre organismos privados o públicos, sociedad civil y gobierno para trabajar en forma mancomunada para lograr construir un espacio más equilibrado en lo económico, político y en lo social y así asegurar la formación del capital social.

En vista de lo anterior, la autora a través de los resultados obtenidos en las entrevistas a diferentes profesores de las universidades objeto de estudio, consideró necesario que la universidad a través de los miembros de la comunidad universitaria y el trabajo mancomunado que realiza con los organismos públicos y privados promueva acciones sociales y la difusión de valores como la solidaridad, la cooperación, la responsabilidad con el fin de que estas acciones y valores difundidos sirvan para generar redes sociales que busquen el bienestar de las personas más marginadas de la sociedad.

• la Responsabilidad Social Universitaria

Definir lo que es la Responsabilidad Social Universitaria es ahora muy simple, después de haber definido a la Responsabilidad Social en términos de gestión de impactos: lo que necesitamos saber es cuáles son los impactos que la institución universitaria genera en su entorno. Los dos principales propósitos académicos de la Universidad son ante todo (1) la formación humana y profesional (propósito educativo) y (2) la construcción de nuevos conocimientos (propósito de investigación), sabiendo que estos dos fines se relacionan estrechamente: es a partir de las investigaciones de sus profesores que la Universidad construye los contenidos académicos que se transmiten a los estudiantes para su formación. Notemos que la Universidad no está naturalmente destinada a jugar un papel de ONG de Desarrollo, ni de substituto del Estado en el alivio de la pobreza, por lo que su “Responsabilidad Social” no puede ser confundida con la de dotarse de una oficina de ayuda social.

En cuanto a los impactos que genera la Universidad en su actuar cotidiano, nos parece que estos pueden ser agrupados en cuatro rubros:

1. Impactos de funcionamiento organizacional: Como cualquier organización laboral, la Universidad genera impactos en la vida de su personal administrativo, docente y estudiantil (que su política de Bienestar social debe de gestionar) y también contaminación en su medioambiente (desechos, deforestación, polución atmosférica por transporte vehicular.). La Universidad deja “huellas” en las personas que viven en ella y tiene también su “huella ecológica”.

2. Impactos educativos: La Universidad tiene por supuesto un impacto directo sobre la formación de los jóvenes y profesionales, su manera de entender e interpretar el mundo, comportarse en él y valorar ciertas cosas en su vida… Influye asimismo sobre la deontología profesional, orienta (de modo consciente o no) la definición de la ética profesional de cada disciplina y su rol social.

3. Impactos cognitivos y epistemológicos: La Universidad orienta la producción del saber y las tecnologías, influye en la definición de lo que se llama socialmente “Verdad, Ciencia, Racionalidad, Legitimidad, Utilidad, Enseñanza, etc.” Incentiva (o no) la fragmentación y separación de los saberes al participar en la delimitación de los ámbitos de cada especialidad. Articula la relación entre tecnociencia y sociedad, posibilitando (o no) el control social de la ciencia. Genera actitudes como el elitismo científico, la “expertocracia” o al contrario promueve la democratización de la ciencia.

Influye finalmente sobre la definición y selección de los problemas de la agenda científica.

4. Impactos sociales: La Universidad tiene un impacto sobre la sociedad y su desarrollo económico, social y político. No sólo tiene un impacto directo sobre el futuro del mundo en cuanto forma a sus profesionales y líderes, sino que ella es también un referente y un actor social, que puede promover (o no) el progreso, que puede crear (o no) Capital Social, vincular (o no) la educación de los estudiantes con la realidad social exterior, hacer accesible (o no) el conocimiento a todos. Así, el entorno social de la Universidad se hace una cierta idea de su papel y su capacidad (o no) de ser un interlocutor válido y útil en la solución de sus problemas.

Estos 4 impactos definen 4 ejes de gestión universitaria socialmente responsable:

1.- De la ORGANIZACIÓN misma, del clima laboral, la gestión de recursos Humanos, los procesos democráticos internos y el cuidado del medio ambiente. Para lograr un comportamiento organizacional éticamente ejemplar para la educación continua no formal de todos los integrantes de la Universidad, trabajadores administrativos, personal docente, estudiantes. Reafirmando a diario valores de buen trato interpersonal, democracia, transparencia, buen gobierno, respeto de los derechos laborales, seguridad, prácticas ciudadanas, los estudiantes aprenden normas de convivencia éticas, sin pasar por las aulas de clase. Al acatar a diario reglas de cuidado medioambiental, selección de desechos, ahorro de energía, reciclaje de residuos y agua, en un campus ecológicamente sostenible, los estudiantes aprenden las normas de conducta ecológica para el desarrollo sostenible, otra vez sin necesidad de pasar por las aulas.

2.- De la FORMACIÓN académica y pedagógica, tanto en sus temáticas, Organización curricular como en sus metodologías y propuestas didácticas. La idea es que la formación profesional y humanística se oriente realmente hacia un perfil del egresado que haya logrado e incorporado competencias ciudadanas de Responsabilidad Social para el desarrollo sostenible de su sociedad. Esto implica que la orientación curricular general, y parte de los cursos de cada carrera, tengan una relación estrecha con los Problemas reales de desarrollos económicos, sociales, ecológicos y puedan dictarse in situ en contacto directo con actores externos, bajo el método del Aprendizaje Basado en Proyectos Sociales.

3.- De la PRODUCCIÓN Y DIFUSIÓN DEL SABER, la Investigación, y los modelos epistemológicos promovidos desde el aula. La idea es de orientar la actividad científica y la práctica experta hacia su responsabilización social, no sólo a través de una negociación de las líneas de investigación universitaria con interlocutores externos, a fin de articular la producción del conocimiento con la agenda del desarrollo local y nacional y con los grandes programas sociales emprendidos desde el sector público, sino también para que los procesos de construcción de los conocimientos se den de modo participativo, con actores no académicos. Asimismo, la responsabilización social de la ciencia implica la tarea de difundir ampliamente y de modo comprensible los procesos y resultados de la actividad científica, para la accesibilidad social del conocimiento.

4.- De la PARTICIPACIÓN SOCIAL de la Universidad en el Desarrollo Humano Sostenible de la comunidad. La idea se refiere a organizar proyectos con actores externos de tal modo que se constituyan vínculos de puente (Capital Social) para el desarrollo social entre los participantes de los proyectos, de modo que estos últimos puedan aprender juntos. Razón por la cual la participación socialmente responsable de la Universidad en el desarrollo social de su entorno no se limita en proyección para la capacitación de diversos públicos necesitados, sino hacia la constitución de Comunidades de aprendizaje mutuo para el desarrollo, en las que se beneficie tanto los estudiantes y los docentes como los actores externos.

El último apartado referido a la Responsabilidad Social en el curso de Ética, Capital Social y Desarrollo Universitario aporta elementos clave para la investigación, que le permitió a la autora al haber participado en dicho curso incorporar en el guión de preguntas aplicadas a los informantes clave , así como la elaboración de un cuestionario aplicado a los estudiantes para conocer la acción responsable de las universidades objeto de estudio en el cuidado de sus instalaciones, servicios y respeto del medio ambiente del campus universitario y la aplicación de otro cuestionario a los estudiantes de diferentes niveles académicos para conocer la pertinencia de los programas con la realidad social del país con el fin de generar en ellos un compromiso social con las comunidades y contribuir al desarrollo de los grupos sociales más marginados de la sociedad. Por otra parte, la participación en el curso le permitió a la autora tener una visión sobre la realidad de la investigación universitaria el cual no es utilizado como el vehículo que busca dar respuestas a las necesidades de la sociedad. Estos dos trabajos se relacionan ya que ambos persiguen que la comunidad universitaria se integre en la búsqueda de soluciones a los problemas que confrontan la sociedad en general