LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD EN LA PROMOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD EN LA PROMOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

Ana Mercedes Díaz de Iparraguirre

Volver al índice

 

 

 

 

CAPÍTULO VI. REFLEXIONES DE LA INVESTIGADORA.

La Investigadora una vez concluido el proceso de la investigación ha reflexionado sobre la misma y ha considerado pertinente presentar una reflexión sobre lo que considera debe ser la responsabilidad de la universidad en la actividad económica, política y social del país, Dicha reflexión nació de la actividad realizada en la investigación así como, de la actividad realizada en el curso virtual ofrecido por la OEA y el BID denominado Ética, Capital Social y Desarrollo Universitario.

• La Universidad sometida a un proceso de cambios a nivel nacional. Regional y global, la han obligado a generar transformaciones incorporando las nuevas tecnologías de información para ofrecer y ampliar sus servicios a la comunidad universitaria, utilizándolo como medio de transmisión de conocimiento y generación de programas para ser usados dentro de lo que se conoce como formación online.

• Igualmente, la Universidad debe mantenerse dentro de los parámetros de competitividad que están exigiendo las comunidades universitarias a nivel global para atender las necesidades de su entorno social. En principio incorporando tecnologías para desarrollar redes globales así como, mejorar sus procesos en todos los ámbitos universitarios y que puedan se concebidas por la sociedad como innovadoras, flexibles que tienen claro su rol en la formación de individuos para que contribuyen al fortalecimiento del país.

• De igual manera, la universidad debe favorecer los procesos de integración regional como factores de redefinición de la actividad universitaria, donde sus pensúm de estudios incorporen además de las asignaturas que involucran aspectos económicos, políticos, considerar aquellas que involucren el ámbito cultural, ambiental, ético y responsabilidad global con sus comunidades y el mundo en general, que les permitan la movilidad universitaria y sus títulos sean reconocidos para el ejercicio profesional en otros países en los que están implicados los acuerdos de integración.

• De manera tal que en su función de formación de profesionales, las universidades deben certificar o acreditar las competencias que tienen muchos estudiantes a raíz de su experiencia profesional, las cuales pueden ser un gran aliado a la hora de impartir clases, ya que serían un complemento en la educación de los estudiantes sin experiencia, esto pondría a la universidades a las vanguardias de muchas instituciones a nivel técnico superior que forman a los individuos para ingresar al mercado laboral por necesidades económicas y no han podido culminar una carrera a nivel de licenciatura u otro grado profesional. Por otro lado, esto sería una gran fortaleza para la universidad ya que permite el otorgamiento de certificados o acreditación de un grupo individuos con alta competencia profesional.

• Por otra parte, las universidades también deben considerar como competencia académica: el auto estudio; conocimiento éste que empieza a estar disponible electrónicamente en todos los puntos del planeta. En este sentido, la capacidad de los individuos en ciertos niveles y estadios de la formación, es mucho mayor que la actual, diluyendo su dependencia de la universidad como proveedor integrado de conocimiento. Por lo que, la universidad a través de vínculos con otras áreas tecnológicas y con organizaciones abocadas a este tipo de formación, deben vincularse para crear programas viables, que tengan una gran base de sustentación académica que permita al individuo dentro de su hogar obtener certificaciones, títulos que le acrediten una competencia formativa que le permita acceder al mercado laborar y así mismo formar parte de los individuos que dentro de una comunidad le dan sostenibilidad económica.

• De igual manera la autora considera que la Universidad debe propiciar la participación ciudadana para difundir y poner en práctica un conjunto de principios y valores, para lograr ciudadanos íntegros, que concluyan su carrera con conocimientos que validen las funciones para las cuales sus títulos los habilitan, personas comprometidas con la sociedad de la que forman parte. En este sentido, la universidad debe formar profesionales de excelencia y, al mismo tiempo, personas éticamente comprometidas, con espíritu cívico, capaces de entender sus deberes hacia sus conciudadanos y que entre los cuales puede surgir los líderes de una sociedad humanitaria, justa y próspera.