LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD EN LA PROMOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD EN LA PROMOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

Ana Mercedes Díaz de Iparraguirre

Volver al índice

 

 

 

 

El papel de la educación en el desarrollo del capital social

Según Sudarsky (2001), el capital social puede ser generado en diferentes instancias y su desarrollo depende de los valores, las costumbres, las creencias y la cultura de la sociedad. En consecuencia, la educación desempeña un papel muy importante, pues durante los diferentes niveles de formación de la persona, se pueden desarrollar algunas de las características que favorecen la creación de capital social.

En 1998, se realizó un estudio cuantitativo que buscaba medir el capital social en Colombia. La conclusión no pudo ser más desalentadora: en Colombia, hay muy poco capital social. Según los resultados de esta investigación, existen grandes debilidades relacionadas con características como la confianza interpersonal, la confianza en las instituciones y el control social a partir de los mecanismos de participación ciudadana. Sudarsky (2001), encontró que la sociedad civil colombiana, fundamental para el desarrollo del capital social, es bastante débil.

Adicionalmente, según Sudarsky (2001), uno de los hallazgos más importantes de esta investigación fue el establecimiento de la relación positiva entre capital social y educación. El capital social era mayor en aquellas regiones donde los niveles de educación eran superiores. Esta relación entre educación y capital social se establece desde el momento en que los niños inician su educación formal en la escuela, pues comienzan a entender mejor el mundo que los rodea y empiezan a formarse como ciudadanos. Aprenden a ver la importancia de la participación, del control social, así como sus deberes y sus derechos fundamentales.

Para Sudarsky (2001), esta conciencia sobre la ciudadanía (sin embargo), se fortalece en los siguientes niveles de educación, principalmente, durante el bachillerato y por supuesto llega al máximo desarrollo en la educación superior. La educación, entonces, debe constituirse en una estrategia para fortalecer la sociedad civil, por ende el capital social y bienestar de los seres humanos, y de la consolidación de una sociedad más justa y equilibrada, con objetivos de largo plazo que permitan lograr las condiciones necesarias y suficientes, para que el mundo sea un lugar confortable para las futuras generaciones. Una Universidad que cumple con esos postulados podrá trascender, desde el lugar donde está inserta físicamente y pueda volcar sus esfuerzos inmediatos hacia lo regional y global.

El anterior artículo y la presente investigación se relacionan ya que ambas señalan que las universidades deben cumplir con la responsabilidad de proporcionar formación científica, profesional, humanística, artística y técnica del más alto nivel, con el fin de contribuir: a la competitividad económica y al desarrollo humano sostenible; promoviendo la generación, desarrollo y difusión del conocimiento en todas sus formas; para preservar la cultura nacional y desarrollar actitudes y valores que se requieren para la formación de personas responsables, capaces de mejorar la calidad de vida, consolidar el respeto al medio ambiente, a las instituciones del país a través de la creación de redes sociales y las comunidades de aprendizaje y la cooperación mancomunada para conformar el tejido social que logrará la integración económica, social, política y cultural de la sociedad en general.