ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS
Teoría, política y práctica del desarrollo y la integración fronteriza

ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS TEORÍA, POLÍTICA Y PRÁCTICA DEL DESARROLLO Y LA INTEGRACIÓN FRONTERIZA

Nilo Meza Monge

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I. LA TEORÍA DEL DESARROLLO REGIONAL

En los últimos 35 años, los problemas del desarrollo regional han estado en el centro de atención de políticos, estadistas, académicos y científicos de todo el planeta. En América Latina, con regímenes democráticos o sin ellos, se han dedicado miles de páginas a la construcción de un edificio conceptual babilónico sobre la base de una extensa producción teórica y metodológica respecto a los problemas del desarrollo regional.

Aún cuando la diversidad de enfoques es la característica general de esa abundante teoría , su objetivo principal era y sigue siendo coincidente: superar los problemas sociales generados por los desequilibrios, las desigualdades y las asimetrías, la concentración y la exclusión que, también en espacios subnacionales, generaba el sistema económico planetario desde que el capitalismo, bajo la égida de la globalización, se convirtió en el modelo único a seguir, tal como F. Fukuyama proclamaba en su libro “El fin de la Historia y el último hombre” .

El reconocimiento explícito de que el predominio del capitalismo liberal a nivel mundial ha configurado un sistema de extraordinarias desigualdades y asimetrías, y a la vez, un conjunto de situaciones que van mostrando su propio deterioro, ha determinado que en la mayoría de las propuestas teóricas, incluso en las más conservadoras encargadas de justificar la inevitabilidad del crecimiento con desequilibrios (Albert Hirshman, citado por Moncayo), se introduzca la idea de que el desarrollo regional, sea cual fuere el espacio en el que se procese, debería ser “irreversible y autosostenido”.

Para ello, señalan los expertos, será indispensable la gradual disminución, cuando no la eliminación, de la lógica concentradora y excluyente que se reproduce sin cesar en el sistema capitalista mundial, con efectos letales en los espacios subnacionales donde los factores internos del desarrollo terminan siendo ajenos a su propia dinámica (enclaves), incapaces de construir una relación conveniente con factores externos que, sin duda, tienen un rol en las oportunidades y posibilidades de desarrollo de una región. Por ello, insertar la idea de que el desarrollo regional sea irreversible y autosostenido en la evolución, o adecuación, de una parte de corrientes de pensamiento regional, no era sino la respuesta a la prolongada y creciente situación de crisis y exclusión en la que se debaten las regiones, convirtiéndose en escenarios del desencanto y el rechazo del orden establecido. En ese marco de altas sensibilidades en el campo político y social, la idea del autostenimiento, el desarrollo sostenible, las relaciones de equidad, la redistribución del ingreso, el medio ambiente, etc., ocuparon principales lugares preeminentes en el debate y desarrollo subsiguiente de las teorías del desarrollo regional. Por ello, no resulta sorprendente que, en la actualidad, adalides del conservadurismo “coincidan”, en un gesto audaz de modernismo, con quienes consideraban los apologistas del desorden y el atrevimiento político.

En los últimos 10 años se puso de moda el enfoque territorial que, en apretado y arbitrario resumen, hace énfasis en el potencial de las regiones entendido como el conjunto de recursos naturales, históricos, culturales, humanos, tecnológicos, económicos, institucionales y materiales que forman parte del patrimonio regional que cobra vida y un orden propio con la activa participación de los actores locales y regionales en el marco de estrategias y políticas nacionales de desarrollo. De la forma cómo se administre ese potencial, combinándolo convenientemente con factores externos, dependerá el bienestar y el progreso de la población involucrada.

Paradójicamente, si se tiene en cuenta que sus orígenes se remontan a los Estados Unidos con su emblemática Tennessee Valley Authority de mediados de la década del siglo XX, el enfoque territorial alcanzó un alto grado de desarrollo en Cuba como parte de la estrategia de resistencia al creciente endurecimiento del bloqueo americano, luego de la caída del sistema socialista que brindaba soporte y blindaje hasta entonces a la economía cubana. En el Perú, bajo la batuta del Consejo Nacional de Descentralización desde el año 2001, se pretendió aplicar este enfoque con resultados que, con referéndum incluido en el 2005, merecerán un profundo análisis que permitan construir políticas de estado realistas y eviten nuevos fracasos y desencantos en esta materia.

No obstante lo dicho para el Perú, en la base de las reflexiones que presentamos a continuación estará presente el enfoque territorial del desarrollo en los espacios regionales fronterizos, cuya aproximación conceptual pasa por comprender adecuadamente algunos conceptos previos, como “Espacio” y “Región” que, como se verá más adelante, serán de gran importancia cuando estemos hablando de regiones en general, o de regiones fronterizas en particular.