ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS
Teoría, política y práctica del desarrollo y la integración fronteriza

ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS TEORÍA, POLÍTICA Y PRÁCTICA DEL DESARROLLO Y LA INTEGRACIÓN FRONTERIZA

Nilo Meza Monge

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7.2.1. Propuesta oficial chilena.

En abril de 2005, la Agencia de Cooperación Internacional de Chile hizo llegar al Perú y a Bolivia una propuesta de trabajo conjunto para un espacio fronterizo trilateral, a partir del proyecto denominado “Turismo y Fomento Productivo Rural en la Macrozona Norte de Chile, Perú y Bolivia”.

La propuesta no sería comprensible sin tener en cuenta los antecedentes mencionados. El Proyecto, tal como está presentado, se inscribe en la visión de la política exterior de Chile en el terreno de la integración y, en esta oportunidad, pretende una mejor participación de sus MYPES (Micro y pequeñas empresas) en los alcances del TLC Chile-China. No cabe duda de que la iniciativa es muy ventajosa para Chile. Bolivia cree que, suscribiendo la iniciativa, abre un espacio más donde plantear su salida al mar.

No queda claro lo que gana el Perú con el Proyecto y debiera resultar de la más alta prioridad tener una línea de conducta al respecto, mucho más aún cuando el 60% de su territorio está comprometido con dinámicas fronterizas. En las actuales circunstancias sería recomendable explorar posibilidades de desarrollo compartido de nuestras fronteras con las de países vecinos, buscando generar mejores condiciones de competitividad e inserción en los nuevos escenarios que configura la creciente presencia del proceso de globalización. No se conocen en el Perú propuestas de desarrollo fronterizo con enfoque trinacional que aborden dimensiones económicas, sociales y geopolíticas que, con diferencias de grado, están presentes en los países involucrados.

El ámbito territorial de la propuesta chilena, coincidiendo con aproximaciones previas en la literatura revisada al respecto, incluye los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí de Bolivia; Arequipa, Moquegua, Puno y Tacna del Perú; la Región de Tarapacá (primera Región) con sus provincias de Arica, Parinacota e Iquique de Chile. La extensión total del territorio involucrado es mayor que Bolivia, que Chile y casi tan extensa como el Perú.

Salvadas las diferencias de desarrollo institucional en los países involucrados en la propuesta, los tres espacios subnacionales considerados en la región trinacional comparten situaciones sociales y económicas similares de pobreza y marginación, con índices e indicadores que están por debajo de los promedios en sus respectivos países.

Este espacio, según registra la historia, habría sido una unidad geográfica con potencialidades productivas complementarias, con elementos culturales y sociales de raíces comunes, que fueron dramáticamente afectados por la guerra del Pacífico protagonizada por los tres países en 1879 .

Ese vasto territorio está ocupado por diversos grupos étnicos entre los que sobresalen los aymaras y quechuas, con clara predominancia de los primeros, cuya capacidad para desplazarse espacialmente se condice con lo mejor que saben hacer: comercializar productos propios y ajenos. Este hecho les da una amplia ventaja en la administración y dominio de los puntos críticos de los flujos comerciales y la logística que ello supone. Su presencia otorga a dicho territorio una identidad, sobredimensionada en las actuales circunstancias, hasta convertirla en potencial fuente de alteración de la paz y la tranquilidad de los territorios nacionales en los cuales se encuentran.

Aunque con ventajas para un proceso integracionista de estas dimensiones, es indudable que su promoción y administración sería una tarea muy compleja y un desafío a las capacidades de sus Estados-nación y a la voluntad política de sus respectivos gobiernos.

Mientras tanto, considerando que la cooperación transfronteriza y los procesos de integración de áreas colindantes están en la agenda de los países, convendría evaluar la factibilidad y conveniencia de iniciar procesos integracionistas en espacios trinacionales de tamaños y dimensiones manejables desde el punto de vista de la planeación y programación, así como de la institucionalidad que ello supone.