ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS
Teoría, política y práctica del desarrollo y la integración fronteriza

ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS TEORÍA, POLÍTICA Y PRÁCTICA DEL DESARROLLO Y LA INTEGRACIÓN FRONTERIZA

Nilo Meza Monge

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3.2. Políticas macroeconómicas y economías regionales de frontera.

Se ha dado por hecho irrefutable que las economías de frontera no solo son pobres sino que tampoco están integradas a sus sistemas económicos nacionales. Es más, se ha dado por aceptado aquello de que las zonas de frontera no tienen contacto con sus centros nacionales por que “las tienen olvidadas”. Estas afirmaciones encierran un poco de verdad y otro tanto de falsedad. Veámoslo por partes.

Las señales y razones del aislamiento de las fronteras se cuentan por decenas, pero los más importantes son los siguientes:

 La falta de infraestructura vial.

 La escasa dotación de infraestructura de servicios básicos.

 La falta de apoyo al “del desarrollo económico” de las áreas fronterizas.

Estos factores que están en la base del aislamiento y marginación de las zonas de frontera, no suponen necesariamente, que éstas estén libres del alcance de las decisiones políticas y económicas de orden nacional. Al contrario, parecen ser las áreas donde el impacto de ellas es virtualmente potenciado por su doble carácter: son áreas nacionales y, a la vez, internacionales por las razones que hemos sostenido en el capítulo II del presente trabajo.

No necesita demostración el hecho de que, contrariamente a lo que se piensa, existe una intensa relación de dependencia de las economías regionales de frontera respecto a las políticas macroeconómicas. Si bien esta relación no puede interpretarse como una forma de articulación/integración al mercado nacional, queda absolutamente clara la situación de dependencia y sometimiento de aquellas economías a los mecanismos de acción de las diferentes políticas macroeconómicas (política cambiaria, política de comercio exterior, política de empleo, inversiones, políticas regionales, etc.).

Como es obvio, esta relación es en una sola dirección: del centro a la periferia, sin ninguna opción de ajuste o adecuación a sus propios intereses. Lo mismo ocurre con otras regiones, aunque con la “ventaja” de no tener una frontera internacional.

Las medidas de tipo cambiario, por ejemplo, dependiendo de su magnitud, pueden hacer cambiar el sentido de los flujos. Es decir, puede convertir a un vendedor en comprador de la noche a la mañana, lo que resulta muy importante en la vida del poblador fronterizo, pues significa reacomodos sustanciales en su vinculación a los procesos económicos regionales y, por tanto, en su estrategia de supervivencia y reproducción.