ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS
Teoría, política y práctica del desarrollo y la integración fronteriza

ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS TEORÍA, POLÍTICA Y PRÁCTICA DEL DESARROLLO Y LA INTEGRACIÓN FRONTERIZA

Nilo Meza Monge

Volver al índice

 

 

 

 

5.4. EL EFECTO ZIF.

La dinámica y, sobre todo, la creciente expectativa que viene generando la implementación de la ZIF Perú-Bolivia, no solo le inyecta una nueva dimensión a las relaciones bilaterales sino que afecta directamente las estrategias de desarrollo en las regiones que colindan con otro país.

En estas regiones, las políticas de desarrollo tendrán que trascender lo sectorial colocándose en el marco de una perspectiva global que contempla procesos mucho más amplios como la internacionalización de las economías, la conformación de bloques y, sobre todo, la indispensable adaptación de la normativa y las propia institucionalidad que debiera operar en estos espacios.

La capacidad de las entidades centrales y territoriales tendrá que adecuarse o someterse a procesos de reingeniería institucional que sea funcional a los nuevos retos y exigencias de una administración regional con perspectiva binacional, en un marco de indispensable descentralización económica y administrativa de los países involucrados.

Dicha descentralización en el Perú tuvo su punto más alto en el reconocimiento de gobiernos regionales vía elecciones universales, convirtiéndose en la principal entidad territorial en fronteras, tanto como la Prefectura en el caso de Bolivia, cumpliendo funciones de planificación y de concertación de la inversión pública nacional en cada región. En un plano más restringido pero con autonomías más precisas, y más amplias en el caso de Bolivia, está el nivel municipal en distritos y provincias, cuyo rol protagónico está aún por revelarse.

Por su parte, el sector privado, fundamentalmente el empresariado organizado en gremios y asociaciones, las universidades y otras entidades de desarrollo no gubernamental, tendrán que ir asumiendo en forma gradual el nuevo rol que les corresponde como principales operadores del proceso de integración fronteriza, sobre la base de acciones públicas generadoras de condiciones favorables a tal efecto.

El conjunto de procesos simultáneos que van configurando el escenario “zifiano” trae consigo oportunidades de trabajo compartido, intensos procesos de interacción y la consiguiente invención de nuevas estructuras comunes en el terreno institucional, administrativo y político.

En ese nuevo abanico de posibilidades y oportunidades, es posible establecer un conjunto de ejes de acción compartido que van desde el desarrollo de sistemas y redes de comunicaciones, transportes y energéticos, hasta una nueva organización del territorio de la ZIF. O, desde los más amplios e imaginativos sistemas de cooperación e integración fronteriza en el terreno productivo y cultural hasta elementales procesos de facilitación de flujos en los pasos de frontera.

Todo ello en la perspectiva de ir construyendo esa indispensable asociatividad y organización en todo orden de cosas, pero fundamentalmente en el plano de la oferta y la demanda de bienes y servicios desde y hasta la ZIF. Ese es el reto y no otro si se quiere lograr las mejores condiciones de inserción en la economía internacional tal como, esperanzadoramente, se establece en la DECISIÓN 501. No hacerlo significará optar por el actual estado de cosas como el ideal, donde la dispersión y la desorganización resultan funcionales a la inequidad y marginación de la que se pretende salir con la ZIF.