VIAJANDO: UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA

VIAJANDO: UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA

Maximiliano Korstanje

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CAPITULO II. LA PSICOLOGIA DEL VIAJE

La etimología de la palabra placer, nos lleva al latín antiguo cuya significación es gustar (placere). Esta raíz, ha quedado impregnada aún en algunas lenguas indo-europeas actuales (sobre todo las romances) . Pero la significación que se le da al término en nuestros días, parece ser polisémica.

Es posible, que el placer y el turismo estén (en algún punto) estrechamente emparentados, y también hay indicios que por medio de éste se pueda diferenciar al turismo de la migración propiamente dicha. Ambos fenómenos voluntarios, que conllevan una dinámica diferente. Por otro lado, divertirse también adquiere un sentido contrario ya que proviene de divertere, la cual a su vez connota “separarse, hacerse a un lado, apartarse”. Este segundo término, parece tener más que ver con el turismo (en su dinámica) moderno que el placer en sí mismo, empero existe cierto placer en divertirse y en desplazarse. ¿Pero como se forma?

Las preguntas que inmediatamente (aquí) surgen son ¿Qué es el placer?, ¿se puede comprender este término sin su contrario el no placer?, ¿como juegan ambos dentro de la estructura psíquica?, ¿es el placer el elemento que fundamenta y genera ese desplazamiento al que llamamos turístico?.

Por ese motivo, el siguiente ensayo se predispone a realizar un tratamiento exhaustivo para definir que es el placer y como éste interactúa entre el ego y su capacidad adaptativa.

A nuestro modo de ver (aún con su tendencia filo-genética) creemos que el psicoanálisis es una de las disciplinas que mejor a estudiado el tema hasta el momento y paradójicamente es una las teorías menos utilizadas por los investigadores para explicar el factor lúdico y su influencia en el desplazamiento turístico. Una tarea, que a primera vista, puede parecer sencilla pero que hasta ahora no ha sido realizada.