VIAJANDO: UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA

VIAJANDO: UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA

Maximiliano Korstanje

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Conclusiones

Respecto a las preguntas planteadas en la introducción del siguiente ensayo, podemos señalar que los motivos de unidad con respecto a la parte están supeditados a la teoría del arte combinatorio en Leibniz. En su juventud, ya el autor concibe la composición y situación de los objetos.

En otras palabras, bajo la lupa de la situación Leibniz señala que el orden de los factores no altera el producto, mientras que al mismo tiempo bajo la mirada de la composición aclara que “el todo” puede se descompuesto en partes sucesivas. En este sentido, como toda sustancia contiene al accidente, (entonces) cuando existe movimiento (desplazamiento) la sustancia no se transforma. Obviamente Leibniz no estaba preocupado por una filosofía del desplazamiento ni mucho menos del turismo. Su objetivo (principal) era llevar a la construcción de una característica que sirviera de lenguaje universal (aritmética y matemática).

Leibniz considera que el lenguaje encierra errores lógicos que por sí mismo es incapaz de resolver; por ejemplo cuando nos representamos un cuadrado redondo. Esta figura puede ser expresada por medio del lenguaje aunque en la lógica carece de sentido y por tanto es espuria.

La única manera de madurar una ciencia que no caiga en las contradicciones del lenguaje ordinario es por medio de la creación de una lingua caracteristica, pero más precisamente una lengua universal basada en ecuaciones y descomposiciones matemático-analógicas. Por medio de su cogitatio caeca, o pensamiento ciego (simbólico), Leibniz es considerado el precursor de los ordenadores personales y los programas informáticos.

Por el contrario, para Kant la preocupación es precisamente a la inversa y radica en distinguir la lengua y el conocimiento metafísico del lenguaje matemático. Así, para el autor existen dos categorías en su tesis de la representación. Por un lado, están las intuiciones que pueden definirse como los objetos que me son dados singulares e inmediatamente, pero por el otro se encuentran los conceptos, los cuales son representaciones generales referenciales mediatas. A diferencia de Leibniz, Kant sostiene que todo análisis es intuitivo y conceptual a la vez.

El tiempo y el cambio no son a los objetos mismos más que dentro de los sujetos que los intuyen. Sin embargo, el pensamiento kantiano hasta aquí encierra otro problema mayor: ¿Cuál es la influencia del tiempo (extensivo) en la intensidad del deseo?, siguiendo el ejemplo planteado, ¿cuál es la influencia del tiempo en el deseo de viajar y cómo ha de fluctuar ese deseo en la extensión del tiempo?.

Kant va a poder resolver esto (recién) en las tres analogías de la percepción con respecto a la sustancia: a) permanencia, b) sucesión y c) simultaneidad.

En resumidas cuentas la analogía de la permanencia de la sustancia se explica en considerar a todos los fenómenos en el tiempo. Pero, éste último como tal no puede ser percibido. Por consiguiente, la percepción del tiempo se halla dentro del objeto (sustancia).

La segunda analogía, la de sucesión se comprende la variación de los fenómenos según la percepción, mientras que la tercera en el principio de la simultaneidad hace referencia a la posibilidad de observar al mismo tiempo varios objetos. La simultaneidad es la que da continuidad a la percepción (entendimiento).

Un paisaje puede ser percibido como un todo, pero está compuesto por partes; una montaña nevada, un cerro, un hotel, el cielo, la tierra, un río, la vegetación, otros turistas etc. Mi percepción puede ir indistintamente dirigida al cerro y al río (en simultáneo). Lo múltiple (el atractivo) se percibe al mismo tiempo. Si por algún motivo, sólo viéramos partes aisladas de ese escenario observaríamos el objeto en sí mas no diríamos esto es un atractivo turístico, sino sólo esto es un río.

En el caso de la industria turística el atractivo turístico puede verse como una conjunción entre estas tres analogías:

Un conjunto de bosques, ríos, cascadas y cerros que son pero por obra del hombre pueden no ser (permanencia), en un momento no estuvieron ahí para ser observados, fueron (progresivamente) producto de procesos geológicos más extensos (sucesión), sin embargo recién después de miles de años todos juntos forman a la vista, sólo de quienes están allí para admirarlo, un paisaje turístico (simultaneidad) lo que a su vez genera atracción.

Comprender tanto a Leibniz como a Kant es imbuirse la filosofía y las corrientes del siglo y el lugar en el cual ellos escribieron. El primero fue influenciado por la lógica formal (del siglo XVII) mientras que el segundo fue formado dentro de la corriente alemana anti-wolffista (del siglo XVIII).

Así pues, tanto los aportes de Leibniz como los de Kant, continuarán en el ojo de la tormenta (incluso) en el siglo XIX a través del debate entre lógicos formales y hermenéuticos. En este sentido, podemos afirmar que ambos han sido un producto de su época pero han podido trascenderla y resistido la prueba del tiempo.

Por ese motivo, no sólo que ambos autores tienen mucho para aportar en los estudios, meditaciones e investigaciones del lenguaje, el signo y la lógica (actualmente) sino que también sus alcances permiten construir una filosofía del desplazamiento y consecuentemente una filosofía del turismo (entendida como actividad derivada de aquel). Si estos han de ser los objetivos de futuros ensayos, más que las diferencias que los separan habrá que investigar sobre las coincidencias que los unen.

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