VIAJANDO: UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA

VIAJANDO: UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA

Maximiliano Korstanje

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CAPITULO IV. EL CONOCIMIENTO COMO FORMA DE VIAJE

En la actualidad, la necesidad de viajar se ha proyectado a nivel mundial como una de las necesidades básicas del hombre; pero lo cierto es que no siempre fue así. Según estadísticas mundiales, en 1950 unas 25.000 millones de personas se desplazaban fuera de sus lugares de residencia por ocio o negocio; en el 2000 esa cifra subió a 700 millones de personas. (Getino, 2002: 13)

Los medios de transporte se han multiplicado año tras año acompañando por medio de diversas inversiones a ésta gran masa de viajeros. Fue surgiendo, no sólo en Argentina sino en todo el mundo, una infraestructura capaz de soportar y llevar a cabo los diferentes desplazamientos masivos que generaba el turismo. (Wallingre, 2007)

Sin embargo y paradójicamente, a medida que más personas se lanzan hacia lo desconocido ya sea por auto o por avión, mayores temores y fobias surgen en los contextos urbanos como forma de reacción social. Una de estas, la fobia a los viajes (agorafobia) ha y continúa agobiando al viatore moderno.

Aun cuando no existan en Argentina, datos estadísticos sobre grandes cantidades poblacionales con respecto a las fobias, se estima según un sondeo en 2.000 pacientes (entre febrero de 2000 y julio de 2004) con esa afección que 1 de cada 3 consultas se relaciona con la agorafobia. En este sentido, el 61% de las consultas fue realizado por mujeres mientras el 39% por hombres.

En este contexto, surgen preguntas que ameritan ser analizadas y respondidas, tales como ¿por qué el viaje se configura como un fenómeno en su origen occidental?, ¿cuál es la relación entre el capitalismo y los viajes?, ¿puede explicarse este fenómeno desde un punto de vista metafísico o filosófico?, ¿es la fobia a los viajes un fenómeno moderno?, ¿qué lo genera?.