SISTEMAS LOCALES DE INNOVACIÓN:
LAS EMPRESAS PYMES METALMECÁNICAS DE TANDIL (1995 ¿ 2005)

SISTEMAS LOCALES DE INNOVACIÓN: LAS EMPRESAS PYMES METALMECÁNICAS DE TANDIL (1995 ¿ 2005)

Sergio Farinelli

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Introducción

La revolución tecnológica iniciada en la década de los ‘70 se expande en la actualidad como la reformulación del paradigma social y económico cuyos resultados son una evolución en el área de comunicaciones y una metamorfosis en la política económica internacional. En este sentido, puede decirse que la acumulación de conocimientos, en especial en el terreno de la informática y las comunicaciones, estimula la creación de máquinas que generan y retro-alimentan la información con finalidades productivas. Todo esto permite el procesamiento de datos útiles para el trabajo humano, que potencian el conocimiento.

Esta nueva rama industrial de “alta tecnología” tiene su origen en la revolución microelectrónica, que ha creado los componentes de transmisión eléctrica (semiconductores o “chips”), que permiten acelerar el procesamiento de la información. El “high tech” incluye desde la fabricación de los “chips” hasta el desarrollo de los elementos físicos (hardware) y lógicos (software) de las máquinas universales (computadoras), que transmiten, combinan, almacenan o auto-modifican la información.

Las telecomunicaciones constituyen otro pilar sobre el cual se asienta la revolución. Los avances centrales en este campo han sido la conversión al formato digital de distintas modalidades de la información (textos, sonido, imágenes) y el incremento de la capacidad de transmisión logrado con la introducción de la fibra óptica.

Estas transformaciones por una parte han generado una evolución en las áreas institucionales, sociales y productivas, cuyas consecuencias más notorias son: la comunicación en tiempo real a escala planetaria, con efectos colectivos e individuales, un acceso ilimitado al conocimiento, una creciente diversificación geográfica de los centros de producción. Por otra parte, “la transformación terminó por allanar el terreno a la expansión del liberalismo como sistema económico imperante, produciéndose un proceso fundamental de reestructuración del sistema capitalista.(Nochteff, N: 1991). En el proceso, esta revolución tecnológica fue remodelada en su desarrollo y manifestaciones por la lógica y los intereses del capitalismo avanzado, sin que pueda reducirse a la simple expresión de tales intereses.

El otro factor de transformación, se manifiesta en el ámbito de la lógica organizacional. Introducido originalmente a partir de las experiencias y observaciones de Taichi Ohno en Japón y adaptado en múltiples maneras y difundido a escala global, el paradigma tecnoproductivo y organizacional postfordista (Kan Ban),des-estructura las pirámides centralizadas de la producción en serie, que atendían eficazmente las necesidades de empresas y gobiernos, universidades, hospitales y organizaciones privadas y públicas de toda índole, durante la vigencia del paradigma Fordista-Keynesiano.

Actualmente, existe un modelo de gestión diferente orientado al trabajo en equipo que surge de conceder estrategias, y exige una reformulación completa tanto de los sistemas de educación y capacitación como de la política en materia de ciencia y tecnología. Estas dos vertientes de cambio, en lo tecnológico y en lo organizativo, son esencialmente compatibles e interdependientes. Los principios de “óptima práctica” de la organización moderna surgen de la fusión de ambas.

Ambos factores afectan la faz productiva, estimulando el crecimiento de las empresas a nivel global. Estas nuevas empresas, tienden a la incorporación de tecnología y a la contratación de personal con habilidades multipropósito, lo que a futuro significa un incremento de capacidad y desarrollo productivo. Por ejemplo en los países en desarrollo, esta cuestión no se percibió claramente durante el período de las políticas de sustitución de importaciones, que permitieron en muchos países alcanzar resultados relacionados al crecimiento a partir sólo de la inversión en instalaciones y equipo, sin propiciar esfuerzos de aprendizaje y capacitación. Sin embargo,

“a mediados de la década de los noventa comienzan a instalarse por ejemplo en la Argentina las nuevas oleadas que van a dar forma a lo que se conoce en términos generales como el nuevo paradigma tecnoeconómico, este tiene entre sus principios el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, todo esto conlleva de manera directa a un rediseño del sistema económico por parte del empresario moderno”. (Nochteff, N, 1991, p 6.)

Todo este conjunto de factores son los que forman parte de los grandes cambios a los cuales las empresas debieron adaptarse. Esta combinación de un conjunto dado de fuerzas va a remodelar el diseño económico por parte de las empresas y un fuerte despegue en la competitividad de las mismas. Las empresas en su gran mayoría empiezan entonces a ser parte de esta revolución tecnológica que requiere, de un gran esfuerzo de gestión, para su consolidación ya que se presenta como una opción de alto valor estratégico para la empresa.

Esta tendencia que se manifiesta a nivel mundial, fue adoptada por diferentes empresas entre ellas las PyMES (Pequeñas y Medianas Empresas) quienes las volcaron al sistema productivo interno como una forma de lograr un dinamismo y una mayor competitividad. Ahora bien, si hacemos mención a conocimientos hacia adentro de las PyMES, debemos mencionar que estos se dan a través de una generación y difusión de innovaciones que implican adaptación y motivación en forma conjunta entre trabajadores y aquellos encargados de dirigir los objetivos de la empresa. En este sentido, esquemas y modos de organización más descentralizados y participativos, como el propuesto por Aoki basado en el procesamiento horizontal y participativo de la información y las comunicaciones entre todos los empleados, talleres y departamentos, son determinantes de la capacidad de innovación de la empresa.