COOPERACIÓN Y CONFLICTO EN EL MERCOSUR

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Coordinadora: Noemí B. Mellado

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2. Las fábricas de celulosa del Río Uruguay

Greenpeace, una ONG políticamente orientada, eligió para la acción a Evangelina Carrozzo, sabiendo que no sólo era una bailarina conocida a nivel nacional sino también una habitante argentina de la ciudad fronteriza Gualeguaychú, próxima al lugar donde se había dispuesto la construcción de dos grandes fábricas de celulosa: una finlandesa (Orión / Oy Metsä -Botnia Ab) y otra española (Celulosas de M.Bopicuá / ENCE).

Las construcciones se harían en la margen izquierda del río fronterizo Uruguay, en las proximidades de Fray Bentos, debiendo producir pulpa de celulosa durante cuarenta años.

La pastera Celulosa de M.Bopicuá (CMB)¸ accionada por ENCE, a establecerse a 12 km al Este de Fray Bentos, se ha ubicado en funci
ón de una producción estimada en 400.000 toneladas año de pasta, las que se aumentarían con el transcurso del tiempo a 500.000 toneladas.

El número de empleados durante la construcción de la empresa se ha calculado en 1.600.

La instalación de Botnia., que producirá 1.000.000 de toneladas año de pulpa, ha de emplear durante la construcción más de 4.000 empleados.

El volumen de inversión se eleva a 1.000 millones de dólares estadounidenses.

Ambos emprendimientos para su construcción y funcionamiento requieren una inversión de 1.500.000 dólares estadounidenses, lo que será apoyado por el Banco Mundial, en particular, la Corporación Financiera Mundial.

Esa inversión representa por sí sola más del 10% del producto nacional total de Uruguay (sic), lo que pone en evidencia la importancia económica eminente que tienen estas inversiones para las localidades de los emprendimientos.

El valor agregado de los dos proyectos es enorme y significará durante los tres años de la fase total de construcción, entre 2004 y 2007, alrededor del 3.2 % del PBI de Uruguay y luego, en pleno funcionamiento, el 2.5 % del PBI de 2004.

El impacto sobre el mercado de empleo es también considerable, representando un aumento equivalente al 1.3 % de la fuerza laboral durante los tres años de la fase de construcción y el equivalente al 1% de la fuerza laboral nacional a largo plazo.

En total, las exportaciones de las dos empresas disminuirán el déficit de la balanza comercial de Uruguay en un 22% promedio.

Durante la construcción de los emprendimientos, los ingresos de Uruguay se incrementarán en un 2% y luego en un 1%.

Por el contrario, el gobierno de la Provincia de Entre Ríos comunicó que los daños provocados por las dos empresas a la agricultura y al turismo deben estimarse en aproximadamente unos 800 millones de dólares3.

Las dos pasteras, que deben funcionar sobre la base de blanqueo libre de cloro elemental4 , en conjunto, tendrán una producción de 1.500.000 de toneladas año de pulpa5 y más de 30 toneladas diarias de desechos sólidos.

Dado que la producción de celulosa consume un 85% de agua, las dos empresas necesitarán todos los días cerca de 86 millones de litros de agua, a los que tomarán del Río Uruguay y, tras su uso, devolverán al río.

Anticipándose al uso a dar en el futuro, grandes bosques de eucaliptus fueron plantados por ENCE en una extensión de 200.000 hectáreas, bajo disposiciones de la Ley de Bosques de 1987, lo que ha implicado una enorme intervención en la ecología de la zona, pero evidentemente ello no se ha considerado negativo en la década de los años ochenta del siglo pasado.

En total, en Uruguay, los bosques de eucaliptus cubren actualmente una superficie de 700.000 hectáreas6.

La plantación de eucaliptus7, una clase de árbol de rápido crecimiento, no originario de América Latina, se ha realizado con miras a la producción de celulosa para la explotación de papel.

Sorprende en consecuencia que Argentina no se haya mostrado atenta a la situación con anterioridad, más aún cuando debía haber conocido que para la producción de celulosa se precisa enormes cantidades de agua, las que en principio sólo podían provenir del Río Negro o del fronterizo Río Uruguay.

Recién cuando el emplazamiento de las fábricas de celulosa se decidió que no fuera en el Lago Paso del Palmar sobre el Río Negro, ubicado al interior del país, sino en Fray Bentos sobre el Río Uruguay, comenzó la resistencia argentina.

Frente a las vacilaciones argentinas en torno a los procedimientos de autorización de construcción de las fábricas, Uruguay aceleró el estudio de la evaluación de impacto ambiental provisorio para la puesta en marcha de las instalaciones, el que fue alcanzado en octubre de 2003 y exitosamente concluido en febrero de 2005.

Inmediatamente después se comenzó con la construcción, sin que la Argentina hubiese sido oficialmente informada.

Tal como se ha de demostrar más adelante, la ruptura de las tradicionalmente buenas relaciones de vecindad entre Argentina y Uruguay, no sólo ha dañado las relaciones bilaterales sino que, además, ha alcanzado al MERCOSUR – justamente, en momentos en que esa área de integración se halla enfrentada a grandes desafíos.

Probablemente, uno de los mayores retos a que se enfrenta es la consumación de la adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR, cuya solicitud de incorporación ha recibido el visto bueno del Consejo Mercado Común del MERCOSUR, conforme Decisión de 8 de diciembre de 20058.

Mediante un acuerdo marco celebrado entre los cuatro Estados Partes del MERCOSUR y Venezuela9, entrado en vigor inmediatamente, se ha dispuesto que Venezuela puede participar en carácter consultivo de inmediato en los órganos del MERCOSUR.

El Grupo Ad Hoc establecido para negociar el desarrollo del proceso de adhesión (Art. 2) ha de tener su primera sesión en la primera quincena de mayo de 2006 (Art. 4).

Sobre las consecuencias integradas (políticas) de esta adhesión, especialmente, sobre el sector energético10 – aspecto que dominó la Cumbre del MERCOSUR de 8/9 de diciembre de 2005 en Montevideo – no se alcanzó acuerdo.