COOPERACIÓN Y CONFLICTO EN EL MERCOSUR

COOPERACIÓN Y CONFLICTO EN EL MERCOSUR

Coordinadora: Noemí B. Mellado

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CAPITULO V. EL CONFLICTO ARGENTINO – URUGUAYO POR LAS PLANTAS DE CELULOSA

Wilson Nerys Fernández

Resumen

El conflicto argentino uruguayo por las plantas de pasta de celulosa de las empresas Botnia y Ence, además de las implicaciones económica, jurídicas y ambientales manifiestas, conlleva aspectos relativos a temas psico sociales y que comprometen de manera tal vez más grave el futuro del proceso de integración regional, al afectar los sentimientos de pertenencia o de rechazo de los ciudadanos ante dicho proceso.

Aunque los perjuicios económicos provocados por el accionar de los Asambleístas de Gualeguaychú, dependiendo de las ramas de actividad involucradas, también pueden afectar la actividad económica de ambos países.

Palabras clave

Relaciones internacionales, Integración regional, MERCOSUR

* Una versión anterior de este artículo fue presentada en un Seminario Internacional organizado por el Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre Derecho Industrial y Económico (CEIDIE) de la Universidad de Buenos Aires en el transcurso del año 2006.

Abstract

The Uruguayan Argentinean conflict for the cellulose plants of the companies Botnia and Ence, besides the apparent economic, juridical and environmental implications, bear relative aspects to topics social psico and perhaps commit in way more serious the future of the process of regional integration, when affecting the feelings of ownership or the citizens’ rejection before this process.

Although the economic damages caused by working of the Assemblymen of Gualeguaychú, depending on the involved activity branches, they can also affect the economic activity of both countries.

Key words

International Relations, Regional Integration, MERCOSUR.

Desarrollo de la problemática

1) Si bien el surgimiento del conflicto que enfrenta a la República Argentina con la República Oriental del Uruguay por la instalación de dos plantas de producción de pasta de celulosa en la margen uruguaya del Río Uruguay se venía gestando desde al menos un par de años antes1 , su recrudecimiento y el grado de virulencia alcanzado a partir del 19 de diciembre de 2005 .cuando se inicia el bloqueo del Puente General San Martín por parte de los asambleístas de Gualeguaychú-tomaron por sorpresa a muchos de los dirigentes pol
íticos, organizaciones sociales y medios de prensa de uno y otro país, que no se esperaban .ni deseaban-un enfrentamiento de la magnitud que este conflicto ha alcanzado.

De resultados de esta situación parece resurgir nuevamente la idea de que, cuando están en juego los intereses nacionales .cualquiera sean los contenidos y la definición que respecto a este concepto asignen y/o adopten los responsables políticos de las naciones involucradas-las afinidades o diferencias ideológico-partidarias intra y/o supranacionales quedan de lado y los presupuestos del realismo político de la teoría de las relaciones internacionales emergen aún donde menos se les espera.

De este modo, los sustentos teóricos de la teoría de la integración regional, que en su esencia implican cooperación, solidaridad y ganancias compartidas entre los actores dejan paso a un juego de suma cero donde el triunfo de una posición se ve como una derrota por (y para) la contraparte.

2) Los acontecimientos que se precipitaron a partir de mediados de diciembre de 20052 en la frontera entre Argentina y Uruguay han ido generando una creciente desafectación de los ciudadanos, a uno y otro lado del Río Uruguay, respecto del proceso de integración regional en que ambos países están inmersos junto a Brasil y Paraguay desde marzo de 1991, proceso al cual en 2006 se sumó Venezuela y el que podría ampliarse a través de la incorporación, como nuevos miembros plenos, de algunos .si no todos-de los otros Estados asociados con que actualmente cuenta el acuerdo integracionista sudamericano.

Es bueno recordar que el MERCOSUR fue fundado mediante el Tratado de Asunción firmado el 26 de marzo de 1991.

Su nombre (Mercado Común del Sur) estuvo impregnado por una impronta econ
ómico-comercial propia del énfasis mercantilista por entonces vigente entre los círculos dirigentes de sus países miembros, acordes con el auge del pensamiento económico neoliberal de entonces y encuadrado en la tipología que Jacob Viner había pautado para los procesos de integración económica a inicios de los años cincuenta.

Sin embargo, en el inicio del acercamiento argentino-brasileño de la década anterior a la firma de Asunción, en tiempos en que ambos socios eran gobernados respectivamente por Raúl Alfonsín y José Sarney y en ambas naciones se querían superar los múltiples rezagos derivados de las dictaduras padecidas casi simultáneamente, la propuesta conjunta (planteada en el TICE, Tratado de Integración y Cooperación Económica) tendía a una integración que, valga la redundancia, pretendía ser integral, es decir, englobando lo económico, lo político, lo cultural, lo tecnológico y lo social.

Ello nos obliga a recordar que, a contrario sensu de lo que el posterior acuerdo Menem-Collor de Melo implicó, reduciendo los contenidos de una verdadera integración regional, ésta se caracteriza, para ser efectiva, por una serie de dimensiones, condiciones y acciones sin las cuales la misma no se puede completar.

3) Como hemos resaltado en un trabajo anterior3 , Johan Galtung señalaba hace cuatro décadas tres condiciones para la integración entre Estados nacionales, dos de las cuales son de nuestro especial interés para nuestra argumentación: a) la existencia de un sustrato común de valores e intereses entre los actores comprendidos, con una escala de preferencias bien establecida entre ellos que permita resolver conflictos y dilemas, lo que significa .que las visiones del mundo y de la sociedad de los diversos actores deben ser convergentes, obteniendo su legitimación por consenso.;b) .la percepción, por todos los actores, de sus propias ganancias derivadas de la integración, de modo que sean asegurados el apoyo y el compromiso de cada uno de ellos a la asociación supranacional.4

Según Galtung, aunque ninguna de esas condiciones sea necesaria o suficiente, ellas favorecen el desarrollo de redes de interdependencia entre los actores y refuerzan los puntos de identificación que facilitan la transferencia de lealtad del plano nacional para el supranacional, de la cual resultan patrones de intercomunicación humana que van caracterizando sentimientos, actitudes y comportamientos integrativos, sobre todo .de parte de las élites nacionales relevantes.”

La .dimensión psicosocial de los procesos de integración sería .la que se revela condición esencial para su éxito’ por cuanto la integración .es un proceso relacional que, en última instancia envuelve la interacción entre las personas, que pueden ser hostiles o cordiales de acuerdo con las representaciones mentales que se formen, simbólicamente, sobre las bondades o maleficios, para ellos o para sus países, de la propia integración.5

También Joseph S. Nye Jr., al utilizar el concepto de potencial de integración, ha ratificado estos conceptos, al señalar que dicho potencial implica, entre otras cosas, .la complementariedad y consistencia de los valores e intereses manifiestos, compartidos por las élites de los actores envueltos” y .la capacidad de los organismos políticos de los actores para asumir, con continuidad, competencia y flexibilidad, las tareas de la integración.6

A partir de similares premisas, A. Errandonea (h) ha señalado que la integración interestatal presupone: a) la densificación de las interacciones entre los actores implicados; b) la solidaridad o cooperación como elemento prevaleciente; c) un sentimiento de pertenencia al nuevo agrupamiento relativamente excluyente y d) la participación multidimensional .no meramente económica o comercial-de los actores incluidos, todo ello en condiciones de estabilidad que permitan la durabilidad del proyecto.7

Parafraseando a estos autores y aprovechando la pertinencia de sus conceptos ante la creación del MERCOSUR, hemos dicho, en nuestro trabajo del año 2000, que esta dimensión psicosocial es la que -en la medida en que los actores adopten las conductas señaladas, es decir, compartan visiones e intereses tanto del mundo como de la sociedad, adquieran conciencia de sus propias ganancias y tengan una actitud de cooperación y solidaridad prevalentes-garantiza el .apoyo y el compromiso” al proceso de integración, genera .sentimientos, actitudes y comportamientos integrativos., desecha los .sentimientos de hostilidad” y refuerza el traslado de las lealtades nacionales al plano supranacional, generando un .sentimiento de pertenencia, relativamente excluyente” a la nueva asociación.8

A partir de la puesta en funcionamiento del GATT, muchos fueron los acuerdos de integración económica interestatales que comenzaron a gestarse, con el doble objetivo de incrementar el comercio entre sus países miembros pero también de protegerse de las obligaciones de reciprocidad que la Cláusula de la Nación Más Favorecida del Acuerdo General imponía a nivel universal para ser parte de él.

Una nueva división del mundo, con grandes potencias y zonas de influencia redelineadas en base a los nuevos poderes centrales emergentes de la Segunda Guerra Mundial, obligaban a muchos Estados a readecuar sus estrategias de inserción internacional, en particular mediante la creación de acuerdos de integración de base regional que comenzaron a generar nuevos bloques geoeconómicos.

Pero todo bloque de poder tiene y debe tener, para poder funcionar eficazmente, un único líder: la disputa por el liderazgo genera una pérdida de capacidades,9 cualquiera sea el objetivo central que permita .y obligue a formar-la coalición.

En ese sentido, los planteos sobre .liderazgos compartidos” como el que en ciertos medios políticos y académicos se menciona para el caso de Argentina y Brasil dentro del MERCOSUR suelen ser, por un lado, una apuesta política tendiente a evitar disensos internos pero se constituyen, al mismo tiempo, en mecanismos que disminuyen la eficacia y eficiencia de las coaliciones o bloques de poder.

Cada potencia líder crea (y se rodea de) su propia zona de influencia en la que, si la coalición es numerosa, podrán coexistir países integrantes de lo que Silva Michelena llama .zona de equilibrio., poseedores de condiciones relativamente altas de poder .en términos de territorio, recursos, población, poder militar, actividad económica, etc.-en tanto que otros, por carecer de dichos atributos, formar
án parte de la .zona periférica.10

Si la coalición tiene un pequeño número de miembros, las relaciones internas podrán ser más dependientes de las diferencias de poder existentes entre sus miembros, pero también las fuerzas centrífugas suelen adquirir mayor importancia.

El interés del líder en mantener la coalición le obliga a tomar las acciones imprescindibles para cumplir con los objetivos trazados.11 .

4) Con este telón de fondo, cabe recordar que el MERCOSUR que nos ocupa y preocupa -y en cuyo marco se da el conflicto argentino – uruguayo por la instalación de las plantas de producción de pasta de celulosa-se trata de una coalición interestatal integrada inicialmente por cuatro países autoidentificados como subdesarrollados que .pese a la reducción de metas respecto del planteo más ambicioso que implicaba el TICE antes mencionado-buscaban mejorar su inserción económica y política internacional mediante la creación de una serie de mecanismos económicos, comerciales, jurídicos, sociales, etc., que les posibilitasen alcanzar los objetivos de desarrollo y justicia social que fueron enunciados en el Tratado de Asunción que le dio origen.

Aunque no debe olvidarse que la estrategia original del gobierno de Brasil pasaba por utilizar al MERCOSUR como una plataforma de lanzamiento para sus objetivos políticos y económicos de inserción a nivel global, que incluyen tanto integrar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como los demás foros de importancia mundial (Davos, el G-8, etc.).

Todos esos foros .como ha ocurrido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial-son liderados o fuertemente influenciados por Estados Unidos.

Este último país, hiperpotencia militar indiscutida luego de la desaparición de la Unión Soviética, sin embargo se ve aquejado de fuertes debilidades estructurales en el plano económico y en su relacionamiento comercial con las otras grandes potencias .sean nacionales o regionales-y se ve necesitado de reforzar su influencia económica en la región y de re-generar su área de influencia para que le proteja de las disputas por mercados que han caracterizado las últimas décadas del siglo pasado y el inicio del actual.

Alternativamente proteccionista o librecambista según sus propios intereses productivos sectoriales y/o corporativos, pretende alcanzar .al menos parcialmente-y mediante el impulso a tratados de libre comercio con las naciones del Hemisferio, aquellos objetivos económicos más generales que no logró ante el rechazo que recibió su proyecto de creación de un Área de Libre Comercio de las Américas.

5) Ya no existe, para muchos ciudadanos argentinos y uruguayos, sean éstos hombres o mujeres, jóvenes o viejos, trabajadores o empresarios, funcionarios públicos o empleados privados, pasivos o activos, civiles o militares, laicos o religiosos o simples integrantes del colectivo ciudadano de uno y otro país, la percepción de que el MERCOSUR les genera ganancias.

En particular en Uruguay .y algo similar se señala que ocurre en Paraguay-, desde las esferas gubernamentales se critica que los beneficios del bloque han sido para Argentina y Brasil, los dos socios mayores, quedando excluidos de los mismos los dos menores.

Un MERCOSUR así no nos sirve” se ha transformado en una frase com
ún en boca de muchos actores relevantes, entre ellos el propio Presidente Tabaré Vázquez y su Ministro de Economía, el prestigioso economista Danilo Astori, el cual se ha transformado asimismo en el principal vocero de un acuerdo comercial con Estados Unidos, tercero en discordia en el conflicto intra MERCOSUR.

Con énfasis no menor, las acciones y los dichos de muchos funcionarios de primer nivel del gobierno argentino han azuzado el conflicto y han generado, también en la orilla occidental del río compartido, sentimientos nacionalistas y anti-uruguayos que tienden a alimentar el conflicto.

Así ocurre, en el campo de las acciones, con las reiteradas intervenciones del Gobierno argentino ante el Banco Mundial para impedir la concesión de los préstamos necesarios para la construcción de la planta de Botnia12 o las denuncias de que la legislaci
ón financiera del sistema bancario uruguayo permite el lavado de dólares.

En el campo de los dichos, un ejemplo es la declaración del Ministro del Interior de Argentina Aníbal Fernández, señalando que el Presidente Kirchner no debería negociar con Vázquez sino con el .presidente de Botnia, que es quien manda en Uruguay.13

6) Todo ello ha ocurrido ante la pasividad .eventual omisión al cumplimiento de sus obligaciones derivadas del rol asumido y/o pretendido-
de la nación líder del bloque MERCOSUR, Brasil.

Su gobierno, en la ocasión, priorizando su relacionamiento con el socio mayor del bloque, ha prescindido de ejercer su liderazgo, ausentándose voluntariamente de la función y dejando un vacío de poder que procuró resolverse por uno de los involucrados en el conflicto en instancias judiciales internacionales, lo que debilita institucionalmente al MERCOSUR.

Esta ausencia premeditada de Brasil y la pretensión discursiva sustentada en Argentina acerca de un liderazgo compartido entre dicho país y Argentina, a contrapelo de lo que dicta la teoría, han provocado lo que ante dicha ausencia también la teoría anuncia: una pérdida de eficiencia y eficacia y un debilitamiento generalizado del bloque regional y de la precaria institucionalidad que le sustenta.

Es cierto que en el último año han habido varios e importantes cambios que podrían cambiar las tendencias mencionadas y fortalecer al bloque y mejorar su institucionalidad: el ingreso de Venezuela como nuevo miembro pleno del bloque, la creación y provisión de fondos estructurales, la instalación del Parlamento del MERCOSUR, las nuevas adhesiones como países asociados de varios países andinos y los avances en cuanto a integración energética, comunicacional y financiera parecen apuntar en ese sentido.

Sin embargo, la incapacidad del bloque como tal .y en primer lugar, la de su líder natural-para resolver el conflicto entre los dos países platenses sigue siendo una mancha que ensombrece al conjunto.

Y así lo reconoció públicamente, durante la ceremonia inaugural del Parlamento del MERCOSUR, el representante paraguayo que pasó a ocupar la Presidencia de dicho foro.

7) Entre tanto, en la zona de la frontera uruguayo-argentina, para muchos vecinos la cordialidad anterior se ha transformado en hostilidad ante los perjuicios, reales o imaginarios, que la acción de los habitantes de la otra orilla les provocan ahora o les provocarán en el futuro.

Aplicando un símil médico, es posible visualizarlo como si un tumor maligno se hubiese instalado en la región el cual, si no se le controla y/o extirpa rápidamente, corre el riesgo de generar una metástasis.

El Tratado de Asunción planteó objetivos de igualdad y justicia social que en el tiempo transcurrido .aplicación generalizada de políticas económicas neoliberales mediante-no han sido satisfechos.

El 26 de marzo del año 2006 se cumplieron quince años de la firma de aquel Tratado, lo que no debió haber sido un aniversario cualquiera.

Sin embargo, en vez de celebrarse aquella ocasión con festejos y enunciaci
ón de los éxitos alcanzados, el aniversario pasó desapercibido, sin pena ni gloria y sin que los gobiernos de los Países Miembros originales hiciesen ningún gesto que ratificase la voluntad de avanzar hacia nuevos logros.

Un año más adelante, las medidas anunciadas por Brasil tendientes a atender las asimetrías al interior del bloque, la instrumentación y aprobación de los primeros proyectos a ser financiados por el Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR (Focem), la puesta en marcha del Parlamento del MERCOSUR y el (a veces) avasallante ingreso de Venezuela pueden haber dado un nuevo aire al enfermo.

8) En el caso uruguayo, el .más y mejor MERCOSUR” planteado una y otra vez por el Presidente Vázquez en su discurso desde la época en que sólo era candidato al cargo parece haberse agotado y ha ido dando paso a la defensa de la búsqueda de nuevos mercados y asociaciones comerciales fuera del bloque regional, aunque sin una definición a favor de una ruptura con el mismo, cosa a la que muchos intereses internos y externos apuntan.

La estrategia económica a la que apunta el gobierno de izquierda, que heredó de administraciones anteriores el tema de las plantas de pasta de celulosa, se centra en la necesidad de captar inversiones para el país, las que son tradicionalmente bajas.

Los emprendimientos heredados -que suponen el ingreso al país de lo que sería la mayor inversión productiva de toda su historia-son el de la empresa Botnia, de capitales finlandeses (inversión de 1.100 millones de dólares), y el de Ence, de origen español (ídem de 700 millones de dólares).

Recordemos, para tener idea de la magnitud de estos emprendimientos, que en el año 2005 el PBI de Uruguay fue de U$S 16.796 millones (luego de la recuperación posterior a la crisis de 2002) y sus exportaciones .en cifras que marcaron un record-de U$S 3.400 millones.14 La actividad industrial que da origen al conflicto con Argentina surgió a consecuencia de que en las últimas dos décadas se ejecutó en Uruguay un plan de desarrollo forestal que cambió fuertemente la geografía de vastas zonas del territorio nacional.

Exportados inicialmente apenas como rolos, el objetivo establecido suponía la posterior instalación de actividades industriales que agregasen valor agregado a la madera.15

9) Un desarrollo similar se ha realizado en Argentina, donde con fondos del Banco Mundial se está gestionando desde los años noventa un proyecto forestal de similares características, que tiene como objetivos manifiestos generar valor agregado y .mitigar la pobreza.

Desde antes, las propias condiciones geográficas de este país ya permitían una presencia arbórea trascendente, que alcanza las 150 mil hectáreas sólo en la región Litoral .más otras 50 mil en Jujuy y Tucumán-lo que motivó desde mucho antes que en Uruguay la instalación de diez fábricas productoras tanto de pasta de celulosa como de papel, las cuales por su antigüedad habitualmente aplican patrones tecnológicos mucho menos evolucionados .por lo que, en consecuencia y según los criterios de los asambleístas entrerrianos, son altamente contaminantes y riesgosas para la salud humana-que los que Botnia y Ence utilizarían en Uruguay.

La tecnología que aplicarían estas dos empresas es calificada como de .generación verde” y son los que la Unión Europea aceptará a partir de este año 2007 para poder operar en su territorio.16 En particular, cabe tener en cuenta que mientras que en Argentina existe una Ley Nacional, la Nº 25.080, creada para .fomentar el desarrollo de la foresto-industria, entre ellas, la fabricación de celulosa., el Gobernador Jorge Busti, de la propia Provincia de Entre Ríos, propició el decreto Nº 2554 (04/07/90) .que se transformó luego en Ley Provincial para el apoyo de emprendimientos celulósicos.”

10) Ahora bien, ¿qué busca Argentina con su oposición a la instalación de las plantas productoras de pasta de celulosa en Fray Bentos? Esta pregunta ha merecido múltiples respuestas entre gobernantes, analistas y medios de prensa uruguayos las que, a medida que iba transcurriendo el tiempo y la postura del gobierno de Néstor Kirchner se volvía más intransigente, fueron quedando en el camino, dando lugar a otras hipótesis.

No hay dudas de que, como hemos visto, la ciudadanía de Gualeguaychú venía planteando su oposición a este emprendimiento del lado uruguayo desde ya hacía algún tiempo.

Asimismo, esa población tiene fama ganada de estar activamente preocupada por los temas medioambientales, o sea que no es de ahora su desvelo.

Sin embargo, habida cuenta de que el gobierno argentino había informado a su Congreso de que estaba .solucionado el diferendo sobre las plantas de celulosa., a partir de que en marzo de 2004 los Ministros de Relaciones Exteriores de ambos países habían firmado un protocolo al respecto, las primeras medidas tomadas por el Gobernador de la Provincia de Entre Ríos, Jorge Busti, fueron vistas como parte del juego electoral para su reelección.

Cuando el acto electoral pasó y la acción de los entrerrianos se agudizaba, tornándose más y más agresiva cada vez, se pasó a pensar que, o los piqueteros estaban siendo sustentados desde el gobierno argentino .hipótesis .conspirativa.-o que éste no tenía la capacidad de mando suficiente (para no hablar de .gobernabilidad” suficiente) para imponer el orden en aquellas provincias donde el sector del Presidente no tenía fuerzas propias y debía aliarse con caudillos locales.

El Laudo del Tribunal Arbitral ad hoc del MERCOSUR parece dar crédito a esta hipótesis, cuando dice al respecto: .El propio Presidente de la República, según informaciones de prensa, habría manifestado que *no puede pedir (a los manifestantes) lo que no le darán*.

El Ministro del Interior habría ido más allá al expresar: *nada se les puede decir a los ambientalistas*.17 .

Un artículo de La Nación decía por entonces que .la política exterior de Argentina la hacen los vecinos de Gualeguaychú.18 .

Por último también surgió, como posible telón de fondo de este conflicto, un eventual diferendo emergente entre Uruguay y Argentina en torno al manejo y dragado de los canales Mitre y Martín García y a las cuantiosas obras de infraestructura que permitirían tener el control del acceso al tráfico a través de la Hidrovía que uniría a Bolivia y Paraguay con el Río de la Plata, con la consiguiente salida al Océano Atlántico de estos países mediterráneos.

11) La sucesión de reveses que tuvieron los intentos de entendimiento entre ambos gobiernos fueron generando un sentimiento primero de frustración y luego de desconcierto y/o indignación del lado uruguayo.

Se fueron jalonando hechos que fueron dando lugar y crecimiento a estos sentimientos.

En primer lugar, el abrupto levantamiento de la última reunión de la Comisión Técnica binacional que estaba encargada de buscar un acuerdo, decidido por el Jefe de la Delegación Argentina, el Embajador Raúl Estrada Oyuela.

Luego vinieron las reuniones semicasuales entre ambos Presidentes; los intentos frustrados de nuevos encuentros e instancias de negociación; las cartas hechas públicas y no contestadas; los funcionarios de segunda línea que echaban combustible al fuego con discursos cada vez más encendidos; las solicitudes de mediación e intervención regional hechas por Uruguay y la negativa argentina a tratar el tema en ámbitos no bilaterales; la designación de una militante ambientalista involucrada en Gualeguaychú como Secretaria de Medio Ambiente de la República Argentina y, finalmente, la decisión del gobierno de Kirchner de presentar ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya la solicitud de una medida cautelar que impidiese proseguir con las obras en Fray Bentos y la del gobierno de Vázquez de hacer un reclamo contra su vecino y socio ante los tribunales del MERCOSUR.

Todo ello fue alejando las posibilidades de acuerdos directos entre ambos países, deteriorando las relaciones y fomentando el surgimiento de sentimientos negativos entre los dos pueblos, en particular en las zonas directamente afectadas por el enfrentamiento, es decir, en Gualeguaychú y Fray Bentos.

En particular molestaban en Uruguay hechos como la existencia de un doble patrón de conducta en el lado argentino, ya que se denuncia la contaminación que provocarían las tecnológicamente avanzadas plantas que se instalarían en Fray Bentos pero entre tanto no se toman medidas contra las que, como la de Puerto Piray, en Misiones, están en su propio territorio y utilizan tecnologías más atrasadas que la ECF (Libre de Cloro Elemental) que utilizarían Botnia y Ence.19 De igual modo, en Argentina existen múltiples denuncias sobre la contaminación existente en la cuenca del Riachuelo, en La Matanza, en las minas del sur del país, etc., las cuales tienen, en el mejor de los casos, un tratamiento burocrático y poco resolutivo.

Eso da la pauta de que en Argentina habría, según su grado de movilización y poder fáctico y mediático, dos tipos de ciudadanos, los pasibles de ser contaminados y los que no.

O un doble discurso, dependiente del auditorio.

El gobierno de Uruguay viene defendiendo públicamente desde hace ya algún tiempo conductas ambientalistas sustentables, ofreciendo un .Uruguay Natural” como marca de la calidad de su territorio para visitantes de todo el mundo a los que procura captar como turistas frecuentes, conductas que en años recientes le han valido reconocimiento internacional .primer lugar en América Latina en cuidado del medio ambiente y tercero a escala mundial, donde Finlandia ostenta el galardón principal.

A esto se agrega el desagrado por la falta de confianza de los argentinos en el accionar y la seriedad del gobierno de izquierda uruguayo para cumplir con sus compromisos de control medioambiental, como si voluntariamente quisiese perjudicar (es decir que, a sabiendas, facilitaría y provocaría cáncer, muertes y devastación ambiental, según el discurso entrerriano), antes que a los vecinos de Gualeguaychú, a sus propios connacionales.

De igual modo, frases como las del mencionado Embajador Estrada Oyuela, descalificando ante el Congreso de la Nación a los técnicos uruguayos encargados del monitoreo ambiental, o del nuevo Ministro de Relaciones Exteriores Jorge Taiana, señalando ante los asambleístas de Gualeguaychú que su país .impedirá” (¿por la fuerza, si es necesario?) la construcción de las plantas, sólo han servido para agravar la ya difícil situación.

Las reiteradas presiones argentinas sobre el Banco Mundial para la no concesión de los créditos solicitados y sobre los gobiernos de España y Finlandia han aumentado aún más el sentimiento de rechazo existente del lado uruguayo.20 Como señala una de las principales columnas de opinión del Semanario .Búsqueda., vocero de los sectores empresariales y conservadores del Uruguay, parecería que con su conducta Argentina lo único que quisiera es subordinar a Uruguay y restablecer una suerte de .derecho de pernada., dejando claro que sólo se hará aquello que el vecino grande permita, nada sin su consentimiento, todo bajo su control.21 Aclaremos que, en ciertos sectores de la dirigencia política, empresarial y militar argentina, esta no es una actitud novedosa.

De una u otra forma, en el marco de la histórica disputa con Brasil por quien ejercía mayor influencia en los .países bisagra” de la región -Uruguay, Paraguay y Bolivia-, se han reiterado planteamientos de tipo paternalista como el que, en las palabras de un famoso geopolítico de los años sesenta, el Gral.

Juan Enrique Guglialmelli, planteaba la necesidad de .dar igual tratamiento (económico) a Uruguay y Bolivia que el que se da a las provincias (argentinas).

A partir de este momento, y pese a las voces que, provenientes de ámbitos políticos, académicos, sociales, culturales y comunicacionales, reclamaban cordura y acuerdo entre las partes, el diálogo entre ambos gobiernos llegó a un punto en que quedó sin solución de continuidad.

Y comenzó a acelerarse en Uruguay la presentación de un discurso que estaba latente y que encontró en estos hechos base para ampliar su audiencia.

12) El conflicto, especialmente a través del corte de los puentes que unen a ambas naciones, generó su propio impacto económico.

Es cierto que los números de las exportaciones de Uruguay hacia el MERCOSUR en general, y la Argentina en particular, han ido perdiendo importancia relativa luego del pico alcanzado en 1998, previo a la devaluación del real brasileño de enero de 1999.

Dicha devaluación frenó bruscamente el crecimiento del comercio intrabloque.

Sin embargo, fueron las sucesivas crisis bancarias de los dos países platenses en 2001 y 2002 las que tuvieron un mayor efecto tanto sobre el comercio bilateral argentino-uruguayo como de ambos países con el resto del bloque y del mundo.

La más reciente recuperación económica ha vuelto a mejorar las cifras globales de todos esos intercambios, pero en el plano comparativo el MERCOSUR no ha alcanzado aún la importancia relativa a la que había llegado en 1998, ni para Uruguay ni para los restantes países miembros del bloque.

Simultáneamente, los Estados Unidos pasaron a convertirse en 2004 y 2005 en el principal mercado para los productos uruguayos .aunque retrocediendo al segundo lugar en 2006, detrás de Brasil-, y siguen emitiéndose señales desde el gobierno de Bush Jr.

acerca de una mayor apertura comercial que beneficiaría al Estado Oriental.

Sin embargo, cualquiera sean las cifras del comercio, el MERCOSUR debería importar no sólo por las cifras de la economía sino, principalmente, como proyecto político y social regional.

Un sector clave para Uruguay por la importancia que tienen sus ingresos para solventar su Balanza de Pagos es el del turismo.

Y aquí la acción de los asambleístas de Gualeguaychú ha afectado considerablemente el número de turistas que, temporada a temporada, llegan a pasar sus vacaciones de verano en la costa uruguaya.

Si bien la importancia relativa del arribo de argentinos ya había bajado en tanto habían subido la de los turistas procedentes del Hemisferio Norte, de Brasil y de Chile, el corte de los puentes ha afectado considerablemente .y ya a lo largo de dos temporadas de verano-el ingreso de turistas de clase media argentina que viajan con sus vehículos atravesando principalmente el puente Gral.

San Martín, el más cercano a la capital porteña.

Por el lado argentino, a su vez, ocurre algo similar en el plano del comercio, sólo que a partir del hecho de que el intercambio de bienes con su vecino platense es de cifras absolutas más abultadas aunque de mucho menor significación relativa.

En el plano del turismo, en cambio, dado que su temporada alta para el turismo receptivo no coincide con el verano .que es cuando Uruguay tiene mayor afluencia de turistas-no se han producido grandes modificaciones en el comportamiento del número de visitantes procedentes del otro lado del Río de la Plata, toda vez que los cortes de ruta sólo muy esporádicamente han vuelto a registrarse una vez terminada la temporada turística alta uruguaya, cosa que ha ocurrido en ocasión de protestas parciales anunciadas con antelación.

13) Como queda dicho, los cortes de rutas y puentes realizados por los asambleístas entrerrianos, han generado pérdidas económicas reales, actuales y de magnitud considerable – especialmente a la escala uruguaya-para ambas partes, pero ellas se corporizan en empresas y trabajadores concretos de ambas márgenes del Río, todo a cuenta de un supuesto y eventual daño futuro que la evidencia científica descarta y que, en el peor de los casos, recién se podría constatar dentro de una o dos generaciones.

La pertinacia de ese movimiento autodenominado ambientalista, que ha venido actuando en los momentos cúspides para el turismo uruguayo, ha generado crecientes expresiones de rechazo de parte de la ciudadanía oriental, en particular de los habitantes de las áreas más directamente afectadas, pero también del otro lado del río.

Por eso no fue casual que el corte en el puente Paysandú – Colón haya sido forzado a levantarse por primera vez por comerciantes del lado argentino.

Es en base a esto que entendemos que se ha comprometido sustancialmente el sentido de pertenencia y de lealtad al proyecto MERCOSUR de muchos ciudadanos uruguayos y argentinos, muchos más que aquellos que han visto directamente afectadas sus expectativas de ganancias derivadas de la integración regional y que se enfrentan directamente a los perjuicios emergentes del accionar de los activistas de Gualeguaychú.

Como se ha expresado supra, por el volumen relativo del comercio afectado entre los dos países, en términos cuantitativos absolutos los más perjudicados económicamente son aunque ésta no haya sido la intención de los asambleístas-empresarios y trabajadores argentinos.

De este modo, están cuestionados el apoyo y el compromiso de muchos de los ciudadanos comunes y de algunos de sus gobernantes, a ambas márgenes del río, a la asociación supranacional y al proyecto MERCOSUR, y no se cumple entonces .por el contrario, se estaría desandando el camino-con el presupuesto que indicaba Errandonea acerca de la necesidad de generar un .sentimiento de pertenencia relativamente excluyente” a favor del bloque interestatal.

Asimismo, queda claro que los organismos públicos de uno y otro lado .y lo que es más grave, con la intervención directa de sus principales representantes-han sido incapaces de asumir, como señalaba Nye, con la necesaria continuidad, competencia y flexibilidad, las tareas inherentes a la integración, y la solidaridad y la cooperación han dejado de ser prevalecientes entre ambas naciones.

14) Esta es una de las principales causas que ha motivado que en Uruguay se haya replanteado con fuerza la pertinencia de integrar o no el MERCOSUR, retomando la discusión acerca de si este es un instrumento válido para alcanzar los objetivos de desarrollo propuestos o, si por el contrario, es un obstáculo para ello.

Si Uruguay terminara retirándose del MERCOSUR o disminuyendo su nivel de participación a lo mínimo, tal como reclaman importantes sectores políticos, empresariales y sociales del país, el bloque regional ya no será lo que era.

Más allá de la pequeñez relativa del Uruguay, visto al lado de sus dos grandes vecinos, se generalizarían en la región temores y recelos de los países menores ante el accionar coordinado de los grandes, lo que dificultaría, si no es que lo impide lisa y llanamente, el hasta hace poco previsto .y deseable-avance hacia etapas superiores de integración, así como la incorporación de nuevos miembros.

Como señala el Laudo Arbitral del Tribunal Arbitral ad hoc del MERCOSUR, la imprevisibilidad reinaría y todos los países pequeños temerían que cualquier grupo de interés, por legítimo que fuese, recurra a los .piquetes” y al corte de rutas para imponer sus reclamos.

No importa cual sea el tratamiento que en el futuro éstos reciban, ya que por acción y/u omisión (el Laudo no prejuzga intencionalidad), el gobierno argentino generó un precedente que enturbiará el relacionamiento intrarregional.

15) A su vez, se dará la paradoja de que una fuerza política que, como el Frente Amplio del Uruguay, se nutre, por definición, del pensamiento y el sentimiento antimperialista como una de sus razones de ser, deberá verse obligado a buscar precisamente en la mayor potencia imperial jamás conocida las posibilidades de realización de sus objetivos de crecimiento económico.

Y no deja de ser también paradojal que otra fuerza política que, como el Peronismo, tuvo en sus orígenes un marcado discurso y accionar antimperialista .o al menos antiestadounidense-, y en momentos en que dicho discurso ha recobrado protagonismo en la voz del actual Presidente argentino, sea la que empuje al país que es su socio, vecino y hermano de sangre, hacia los brazos de los Estados Unidos, haciéndole el juego a éste y limitando sus propios avances hacia el futuro.

De este modo, las afinidades ideológicas y políticas exhibidas en el inicio de las dos administraciones actuales de los países del Río de la Plata, la del Presidente Néstor Kirchner en Argentina y la de su similar Tabaré Vázquez en Uruguay -afinidad reforzada en la región por la simultánea presencia de Luiz Inácio .Lula” da Silva en Brasil y Ricardo Lagos en Chile-no han actuado como amortiguadores de las tensiones y, por el contrario, han quedado subsumidas en el marco de lo que los dos gobiernos enfrentados entienden sus intereses nacionales particulares.

16) Por su parte, si como hemos comprobado anteriormente22 , el MERCOSUR puede ser catalogado como una coalición defensiva que ha logrado bloquear los intentos de creación del ALCA llevados adelante por los Estados Unidos, con su cambio de estrategia hacia acuerdos bilaterales, la gran potencia se podría ver beneficiada por la debilidad demostrada ahora por el bloque regional, que se muestra incapaz de solucionar sus conflictos internos, y aprovecharse entonces de las fuerzas centrífugas que están actualmente operando y que están acercando a Uruguay .y también a Paraguay-a establecer acuerdos comerciales, financieros e inclusive militares afines a sus objetivos de política exterior.

Entre tanto, de uno y otro lado del río, las fuerzas conservadoras en lo político y en lo económico, habitualmente defensoras del Estado minimalista y del libre comercio a ultranza, se frotan las manos.

Ellas siempre han sido adeptas a alcanzar mayores vínculos con los Estados Unidos, y ver un MERCOSUR fracturado les resulta una buena noticia.