MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

Manuel Cienfuegos Mateo y otros

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2. Relaciones MS-UE


En primer término, haremos referencia al proceso de diálogo y negociación para luego centrarnos en los temas clave y las dificultades que se han ido presentando para alcanzar un entendimiento definitivo.

 

2.1. Proceso

El acercamiento de la UE al MS naciente fructificó el 29 de mayo de 1992 en un Acuerdo interinstitucional adoptado con el objeto de proveer un soporte técnico e institucional al diálogo entre los dos bloques.

Ese diálogo permitió alcanzar el 15 de diciembre de 1995 el promisorio Acuerdo de Coordinación Política, Asociación Económica y Cooperación entre la UE y el MS, conocido bajo la más simple designación de Acuerdo Marco Interregional de Cooperación.

El Acuerdo, de 37 artículos, tiene una duración indefinida. Coherentemente con su carácter de “acuerdo marco”, conforme al Acuerdo, las Partes poseen libertad para determinar el ritmo, las modalidades y las condiciones de la negociación.

El objetivo del Acuerdo ha sido alcanzar un Acuerdo de Asociación Interregional que -a más de los otros aspectos señalados- incluya la liberalización del comercio de bienes y servicios, apuntando al libre comercio en el marco de las normas del GATT y la OMC (Art. 5).

Es decir, el acuerdo se enmarca en el modelo conocido como, “regionalismo abierto”, “regionalismo de segunda generación”. De allí la dependencia de las negociaciones UE-MS de los resultados que se obtengan en las negociaciones entre países desarrollados y en vías de desarrollo en Ronda de Doha de la OMC (Ronda iniciada en 2001, que se espera pueda alcanzar acuerdo en 2008). El modelo regional en el que se desarrollan las negociaciones es el de aquéllos en el que los Estados y las regiones se transforman en portavoces de las fuerzas de las economías globales.

Pero, más aún, nos encontramos en estos últimos años con una evolución en la percepción del objeto y fin del acuerdo de asociación que se busca alcanzar, perfilándose un nuevo modelo de “neo-regionalismo”, “regionalismo de tercera generación”, en el que las regiones muestran mayor orientación hacia el exterior con visión político estratégica13.

Tal como el nombre del acuerdo marco lo señala, los futuros tratamientos debían desarrollarse en torno a tres niveles: Jefes de Estado, Ministros y Funcionarios de alto nivel.

El Acuerdo de 1995 ha sido completado por una Declaración Conjunta incorporada como Anexo al tratado. La declaración ha destacado la conciencia que tienen los Estados Partes de los lazos históricos, políticos, económicos, de la herencia cultural común y de los lazos de amistad entre los pueblos de las dos regiones14.

La estructura institucional se estrenó en 1996 cuando la Comisión Mixta aprobó el reglamento interno y decidió las reglas de funcionamiento de los órganos.

El principal órgano negociador es el Comité de Negociaciones Biregional y se vinculan a él el Subcomité de cooperación, tres grupos sobre áreas especiales de cooperación y tres grupos técnicos sobre asuntos comerciales (bienes, servicios y estándares comerciales).

Entre 1996 y 1998 no hubo verdaderas negociaciones ya que hizo falta primero un “snapshot”, una “fotografía” de los flujos comerciales, de las relaciones interregionales y de la legislación de ambos bloques. Las negociaciones propiamente dichas comenzaron en 1999, cuando los negociadores presentaron a sus Ministros un documento sobre estructura, metodología y cronograma de las futuras negociaciones. El primer encuentro de Jefes de Estado se realizó en Río de Janeiro el 28 de junio de 1999.

En la segunda Cumbre de Jefes de Estado (Madrid, 17 de mayo de 2002) se adoptó el Plan de Acción, el que consideró el fortalecimiento de la cooperación política en foros internacionales y la cooperación país por país, a través de delegaciones en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El 25 de septiembre de 2002 la Comisión europea adoptó la Estrategia Regional MS, dirigida a apoyar al MS para que complete su proceso integrador con la construcción de instituciones centrales comunitarias,
la armonización legislativa, la unión aduanera, la armonización estadística, la armonización macroeconómica, la adopción de normas técnicas y estándares comunes, entre otros aspectos. Varias veces, con insistencia, funcionarios europeos han destacado que no pretenden imponer modelos ni conductas al MS, sin embargo, tal como señaláramos previamente, si se pretende alcanzar los objetivos de un bi-regionalismo de tercera generación, es imprescindible que MS se transforme en un actor unitario (con personalidad propia en la escena internacional)15 y con un perfil definido16.

La UE solicitó repetidas veces al MS un mandato de negociación unificado, una especie de fast track para poder avanzar en las negociaciones. En diciembre de 2003, tal como ya lo señaláramos, el MS creó la Comisión de Representantes Permanentes del MS (CRP). Sin embargo, ello no es suficiente, ya que, si bien, Presidente de la CRP actúa como personalidad política destacada, sólo lo hace en calidad de portavoz del Consejo Mercado Común y la Presidencia pro tempore del MS.

Desde mayo de 2004 las negociaciones se han estancado y sólo se han llevado a cabo encuentros técnicos informales a nivel ministerial.

Los ministros reiteraron la necesidad de atender en primer lugar las relaciones estratégicas bloque a bloque (lo que no se puede dar por la debilidad institucional del MS). La Declaración Ministerial de Luxemburgo de 26 de mayo de 2005 ha insistido en la negociación bloque a bloque, la necesidad de alcanzar una alianza estratégica que abarque las cuestiones políticas, económicas, comerciales y de cooperación y ha hecho expresa mención de la necesidad de construir la integración interregional, alcanzar la zona de libre comercio sobre la base del regionalismo abierto respetuoso del sistema de libre comercio de la OMC, subordinando los avances en las negociaciones interbloque a las conclusiones de la Ronda de Doha (las que fueron suspendidas en julio de 2005 y tímidamente retomadas en febrero de 2007).

La nueva prevalencia de lo multilateral y la búsqueda de convergencias interregionales en el marco del “regionalismo de tercera generación” es claramente observable en las manifestaciones de quien fuera hasta hace poco tiempo el Secretario General de la CAN, Alan Wagner, quien señaló que, si bien, anteriormente, el tema del Arancel Externo Común (AEC) era el punto central de un sistema regional, en la actualidad, a la luz del proceso de globalización, las políticas comerciales ya no giran en torno al AEC, siendo necesarios modelos más flexibles y abiertos al comercio, resultando esencial ir alcanzando convergencias con otros bloques, ampliando cada vez más los espacios, para una mejor inserción político estratégica a escala mundial.

Esta percepción política a escala global de las regiones ha llevado a que ciertos bloques regionales hayan tenido fragmentaciones y re-
asociaciones. Tal el caso de la CAN con la salida de Venezuela (2006) y el reingreso de Chile (que se había retirado en 1976, si bien ahora, el reingreso a la CAN ha sido sólo en calidad de Miembro asociado).

En la IV Cumbre EULAC (Viena 13 de mayo 2006), se señaló la prioridad estratégica que se asigna a la conclusión de un Acuerdo de Asociación “ambicioso” y “equitativo”17 con el MS, equilibrado en todas las áreas de negociación como “único modo de crear un ambiente seguro, estable, equitativo, de confianza mutua y acción conjunta a largo plazo”.

Es de observar que, al igual que en reiteradas ocasiones anteriores, los negociadores han hecho referencia a que se han realizado “importantes avances”, que ha habido una “atmósfera positiva y flexible” pero, inmediatamente, desdoraron esas manifestaciones, aclarando que “hay mucho por hacer”.