MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

Manuel Cienfuegos Mateo y otros

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3. Consecuencias de la retirada de Venezuela de la CAN

La CAN tiene sus raíces en el Tratado de Cartagena (1969) que estableció el Pacto Andino (PA). El PA, a su vez, nació como un grupo subregional de la Asociación Latino Americana de Libre Comercio (ALALC). Cinco países (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Peru) tomaron parte en éste. Venezuela entró en 1973, mientras que Chile se retiró en 1976.

El PA ha sido un tratado del tipo de sustitución de importaciones que empleaba un nivel de aranceles bastante alto3 y, bajo la decisión 24, fuertemente rechazó al capital extranjero, y a las inversiones directas en particular. Dadas estas condiciones, el PA tenía el fin de generar crecimiento económico equilibrado. Para realizar este objetivo se planificó el crecimiento industrial por medio de Programas Sectorales de Desarrollo Industrial (PSDI). Los instrumentos principales debían ser políticas económicas armonizadas de la reducción de los aranceles internos (hasta 1980) y la construcción de un sistema de aranceles externos comunes (hasta 1975).

Sabemos hoy que el PA fue un pleno fracaso, porque no existía voluntad política para realizar un proyecto tan avanzado, ni existían precondiciones económicas favorables en la región para integrarse con éxito. Así, por ejemplo, la distancia entre Venezuela y Bolivia es altísima (en el sentido económico) y el mercado potencial permanecería muy pequeño también bajo condiciones de plena integración.

Más importante aún es que las ventajas comparativas de los miembros del Pacto Andino se dan hacía terceros países. Por eso, la ampliación del comercio intra-industrial tiene un potencial bien restringido (Preusse, 2001). Todo eso impidió el desarrollo del PA durante los años 70 y durante la época turbulenta de los ochentas casi no funcionó4.

Sin embargo, ha sido exactamente la década perdida de los ochentas que forzó a los países de la región a reconsiderar sus estrategias de desarrollo y el foco de su integración regional.

La nueva época comenzó con un encuentro de los presidentes del PA en Venezuela en 1989, en el que decidieron fortalecer la dimensión política e institucional de la comunidad. Siguió una serie de conferencias con las que el PA se convirtió paso a paso en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) (Protocolo de Trujillo, 1996).

El objetivo de la CAN es la formación de un Mercado Común bajo un régimen arancelario relativamente abierto hacía el mercado mundial.

En 1994 ya, los aranceles externos promedio variaron entre 9.3% en Bolivia y 12.1% en Venezuela, señalando un cambio fundamental del pensamiento político en la integración regional. Sin embargo, quedaron muchas excepciones que siguen frenando al intercambio regional hasta hoy. Además, Bolivia y Ecuador reivindicaron un estado preferencial en la CAN y Perú recibió un tratamiento especial en el área de los aranceles externos comunes. Sin embargo, en los demás países, el arancel externo no se implementó todavía.

Durante los años noventa, el comercio intra-regional creció con más rapidez, pero la integración solamente progresó de forma parcial.

En realidad, la mayor parte del comercio intra-regional se realizó entre países vecinos (Venezuela-Colombia, Perú-Ecuador), pero hubo poco intercambio entre los miembros más alejados. La excepción es Perú, que tiene relaciones comerciales más profundas con Colombia y Venezuela. Políticamente, el proceso de integración tampoco avanzó de manera suficiente bajo el nuevo concepto.

Se puede concluir entonces, que todavía la CAN no tiene gran fuerza política ni contenido económico. Esta aserción está subrayada por la observación de intensivas actividades que los países miembros emprendieron fuera de la región. Hay que mencionar, por ejemplo, la participación de Bolivia y, recientemente, Perú, como asociados del MERCOSUR, la formación del Grupo 3 (Colombia, México, Venezuela) que Venezuela abandonó hace poco, y las actividades recientes de Perú y Colombia de formar pactos bilaterales con los Estados Unidos.

Todo eso significa que los miembros de la CAN no se sentían obligados a cumplir a sus obligaciones en el PA y en la CAN con gran entusiasmo.

En consecuencia, la integración regional no se muestra muy estrecha aún en 2007, ni en lo económico, ni en el plano político. La salida de Venezuela, entonces, no va a causar turbulencias económicas en los demás países miembros de la CAN. Por única excepción, las relaciones entre Colombia y Venezuela pueden cambiar de manera significativa: económicamente, la apertura de Venezuela hacía el MERCOSUR amenaza a las exportaciones no-tradicionales de Colombia y políticamente, la oposición fundamental de Venezuela frente a los Estados Unidos ha de causar tensiones con su vecino.

Sumando todo eso, parece probable que el CAN va a sufrir la misma suerte que el PA y desaparecer clandestinamente del mapa político durante los próximos años. Entonces, la pregunta más importante que queda es, si el MERCOSUR, bajo esas condiciones, ganará fuerza con la entrada de Venezuela y atraerá a los países todavía petenecientes a la CAN, en un proyecto más amplio de integración de toda la región.