MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

Manuel Cienfuegos Mateo y otros

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3.3. ASEAN y Asia del Este

Hablando de Asia aquí, me refiero a las regiones de Asia del Este, a las del Suroeste, a Japón y a China. Dejando aparte a la India, este bloque de países representa a la mayoría del poder económico asiático.

Al principio, hay que destacar que la región no practicó ningún tipo de regionalismo oficial hasta hace poco. En realidad, la mayoría de los países no tenían vínculos estrechos, ni políticos, ni económicos.

Por un lado existían fuertes obstáculos políticos que bloquearon cada intento de acercarse económicamente. En China, por ejemplo, el Maoísmo había rechazado contactos con el extranjero de manera permanente. Desde hace aquella época, la situación está cambiando poco a poco, abriendo nuevas opciones regionales. El camino de los demás países comunistas no era muy distinto del de China.

Por otro lado, Japón y las llamadas economías en vía de desarrollo industrial (NICs) de la primera generación (Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur) practicaron estrategias de exportación al mercado mundial. En los primeros años no encontraron sus mercados en Asia, pero sí en Europa y los EE.UU. Hacía allá exportaron con mucho éxito usando sus ventajas relativas. Consecuentemente, el potencial de comercio intra-regional y las necesidades de cooperación regional habían sido limitados.

Esta situación cambió cuando Japón practicó un proceso fuerte de expansión en el mercado mundial. Las ventajas comparativas de la economía japonesa se transformaron hacía bienes más elaborados, y se perdió la ventaja comparativa en procesos sencillos y laboriosos.

El cambio en las estructuras económicas de Japón repercutía en los NICs de la primera generación. Estos países empezaron a producir los bienes en los que el Japón había perdido la ventaja comparativa.

Pocos años después, el proceso de graduación también afectó a otros países, pasándose las ventajas de producción laboriosa a los NICs de la segunda (Tailandia, Malasia, Indonesia) y tercera generación (China y Vietnam).

En la literatura, este proceso de crecimiento y desarrollo tiene varios nombres. En Asia, lo llaman Flying Wild Geese Pattern (desarrollo tipo vuelo de ganso) (Yamazawa). Otros hablan del stages approach to comparative advantage (escalones de ventajas comparativas) (Balassa, 1977), o del Continuo de ventajas comparativas dinámicas (Preusse, 1991). Este último término ofrece la oportunidad de interpretar el espíritu de la teoría estática de Heckscher y Ohlin en términos dinámicos.

Dejando de lado los términos técnicos, hay que anotar que el proceso de graduación sucesivo ha aumentado el potencial del comercio intra-regional vía dos caminos principales:

1. Mientras que las empresas japonesas se graduaron en su mercado nacional, apoyaron la industrialización de sus vecinos en los sectores en que Japón perdió sus ventajas. En consecuencia, se desarrolló un sistema de producción bien anclado en la región con Japón como ‘ganso’ líder. Paralelamente, se desarrolló una expansión rápida del comercio intra-regional con insumos.

2. La expansión industrial puso en marcha un proceso dinámico de crecimiento económico. De esta manera, los sueldos subieron, la demanda aumentó rápidamente y el potencial de exportaciones e importaciones dentro de la región siguió creciendo.

También hubo intervenciones políticas con la finalidad de reforzar los procesos de desarrollo económico. El gobierno japonés, por ejemplo, intervino en el proceso económico en muchas ocasiones y apoyó fuertemente a los NICs en la construcción de infraestructuras.

Los NICs, a su vez, experimentaron con zonas especiales de producción.

También se establecieron ciertas formas de cooperación subregional, los llamados triángulos de crecimiento.

El triangulo SIJORI, por ejemplo, delimitado por Singapur, Johor en el sur de Malasia y Rían en el oeste de Indonesia, es uno de los más conocidos. La zona económica Greater China, que comprende a Hong Kong, Taiwán y a unas provincias de China, como Guangdong y Fujian es otra. Sin embargo, todas estas actividades se celebraron a nivel subregional y se desarrollaron principalmente como actividades privadas. Las autoridades estatales no han intervenido, meramente las han tolerado.

Por lo tanto, se puede concluir que en Asia, hasta hace poco, no existían estrategias políticas institucionalizadas de desarrollo regional salvo ASEAN. ASEAN fue fundado en 1967 y principalmente persiguió objetivos de política exterior y de seguridad hasta hace poco. Sólo cambió hacía el ámbito económico en los noventa.

Ignorando el caso ASEAN, se puede concluir que hasta los años noventa la región no aplicó políticas sistemáticas de integración regional.

A pesar de la ausencia casi entera de actividades políticas de integración, la región se desarrolló con vínculos más y más estrechos en el ámbito económico. Hoy en día, hay interdependencias fuertes entre producción y comercio. Mientras tanto, las políticas de integración regional también han cambiado bastante. El cambio comenzó en 1990, cuando el primer ministro de Malasia, Mohammed Mahatir, propuso que ASEAN se reúna con Japón, Corea del Sur y China para formar el llamado grupo económico de Asia del Este (East Asian Economic Group).

La propuesta de Mahatir no se realizó, pero durante la gran crisis de Asia del 1997, su idea renació con el proyecto de ampliar al área de libre comercio del ASEAN, AFTA, fundado en 1992, en el ASEAN+3, incluyendo a Japón, Corea del Sur y China.

Todavía no hay ningún acuerdo sobre el ASEAN+3. Solamente existen cumbres políticas anuales en las que se discute la factibilidad de este proyecto. Sin embargo, muchos observadores opinan que la mera realidad de conferencias conjuntas entre los enemigos de antes señala una declaración clara de cambio de rumbo en las políticas regionales de Asia del Este.

En realidad, una nueva región en Asia, que comprendería a los diez países de ASEAN, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia (1967), Brunei (1994), Vietnam (1995), Myanmar y Laos (1997) y Camboya (1999) más Japón, China y Corea, cambiaría drásticamente la estructura de la economía internacional.

Dado el peso económico y político de aquellos países, no parece inútil echar un vistazo a estas ocurrencias. En primer lugar analizaré cuales son las raíces de esta nueva pasión por el desarrollo regional en Asia. Voy a destacar cuatro puntos esenciales que dominan las discusiones en la región:

1. La crisis asiática de 1997. Esta crisis sorprendió al mundo entero, y más a la región misma. Mucha gente en Asia, al igual que observadores internacionales, como Joseph Stiglitz, creen que la fuerte dependencia asiática de recursos del Fondo Monetario Internacional y de los EE.UU. ha agravado la crisis. En consecuencia, se alzaron voces que reclamaron más independencia para la región. De este punto de vista, se puede explicar bastante bien por qué las ideas de Mahatir han tomado nuevas fuerzas en 1997.

2. La pérdida creciente de fe en el futuro de la OMC y del multilateralismo en conjunto, con la expansión misma del regionalismo en el resto del mundo, han llevado a los políticos en Asia a reconsiderar su percepción propia del regionalismo. Claro que sí, el fracaso de las negociaciones de la ronda de Doha en julio 2006 ha intensificado la discusión sobre el regionalismo en Asia.

3. La situación delicada de la OMC no se puede explicar suficientemente sin reconocer la debilidad de los EE.UU. como patrón del sistema multilateral. Hoy en día, los EE.UU., bajo el concepto ‘multitrack’ –multilateral, regional e unilateral– ya no perciben su responsabilidad por el funcionamiento del sistema. Al contrario, ellos mismos lo perjudican frecuentemente con su política unilateral agresiva.

El tema de los estándares ecológicos y de trabajo, por ejemplo, alarma a todos los países en vía de desarrollo. En Asia, en particular, el tema de la protección de la propiedad intelectual es de alta importancia. En Asia, también se acusa a los EE.UU. de que el desenvolvimiento del APEC no pudo tener lugar por exigencias inaceptables por parte de éste país.

4. La expansión misma del regionalismo en todas las partes del mundo da fuerza de participación a este proceso, si bien, no se esperan ventajas propias. Es decir, en el ambiente del regionalismo mundial parece necesario reunirse a nivel regional para aumentar el poder político y asegurar el acceso a los mercados.

Evidentemente, tres de los cuatro argumentos indican que la discusión en Asia sobre el tema del regionalismo se alimenta de la preocupación de que el sistema unilateral caiga:

-La percepción de que el multilateralismo ya no tiene ningún líder responsable.

-La debilidad de la OMC, causada por varios factores.

-El miedo a la proliferación descontrolada de acuerdos preferenciales regionales.

Si eso es correcto, hay que notar que las nuevas políticas en Asia no (sólo) son una reacción que tira a la imitación de los modelos exitosos en Europa y en las Américas. Más bien es una reacción defensiva para protegerse de los efectos negativos del regionalismo en otras partes del mundo.

Sin embargo, los problemas más delicados no se esperan en el campo económico, sino en la esfera política. Económicamente, el ASEAN+3, sin duda, tiene sentido. Como consecuencia de la estrategia del ganso volante, las relaciones entre la producción y el comercio de la región son relativamente estrechas. Hoy en día, casi el 50% del comercio exterior de la región es del tipo intra-regional. Además, incluye países con niveles económicos muy diferentes, como Japón, Malasia y Camboya. De tal manera, la región, incluyendo China, incluye aproximadamente un tercio de la población mundial y revela la estructura de la economía mundial. Según Kreinin y Plummer (1994), esta estructura crea buenas condiciones para la formación de una región exitosa. También se sabe que grupos regionales del tipo norte-sur tienen más potencial que los proyectos sur-sur.

No obstante, la situación política de la región no favorece a ninguna cooperación estrecha. Hay fuertes obstáculos históricos y además, diferencias graves de cultura y religión. No trataré estos aspectos culturales aun cuando son de suma importancia para el entendimiento de la situación en Asia. En este contexto me fijo en algunos aspectos políticos que tienen su raíz en el ámbito histórico-
cultural.

En particular, son las tensiones históricas que rigen las relaciones entre China y Corea por un lado y Japón por el otro. No hay muchos que, bajo las condiciones actuales, pueden imaginarse una cooperación intensa entre estos tres países. Por eso, el proyecto ASEAN+3 parece bastante ilusorio.

Sin embargo, la demanda de cooperación ha crecido bajo las nuevas condiciones externas y ahora exige soluciones. Una solución serían las negociaciones bilaterales o las llevadas a cabo con participantes que no viven en plena confrontación. Una vez que haya un acuerdo entre ellos se puede ampliar el círculo de participantes e incluir a candidatos más problemáticos. Esta estrategia ya es discernible. Lee/Park (2006) por ejemplo cuentan más de veinte nuevos acuerdos regionales en la región. 28 más están en estado de negociación. La mayoría son programas bilaterales.

Los hechos más importantes se observan alrededor del proyecto ASEAN+3. En la actualidad, Japón, Corea del Sur y China están negociando acuerdos de libre comercio con el ASEAN, cada uno por su lado. Se dice que las negociaciones más avanzadas hasta ahora son las entre ASEAN y China. Se han puesto en marcha programas parciales de comercio libre, y algunas cooperaciones.

Todas esas actividades son muy delicadas desde el punto de vista geopolítico. Pues en el caso de que no se establezca un acuerdo que reúna a la región entera, una de las economías grandes se quedará fuera. En realidad, un acuerdo entre ASEAN y China que excluyera a Japón sería tan conflictivo como un acuerdo entre ASEAN y Japón que excluyera a China. A causa de esto, algunos protagonistas proponen que ASEAN contrate acuerdos bilaterales con China y los demás países. Pero tal solución tampoco sería satisfactoria, ya que implica una construcción llamada hub and spokes (cubo y rayo).

La construcción ‘cubo y rayo’ llevaría a una situación en la que el ASEAN (cubo) disfrutaría de todas las ventajas del libre comercio con todos los participantes. Los rayos sólo disfrutarían de las concesiones bilaterales del ASEAN. Tal construcción sería inestable y potencialmente peligrosa en el sentido político. Por lo tanto, el proceso de realización de una mega-región ASEAN+3 que incluya a China y a Japón implicaría un combate serio por la supremacía en Asia. Por supuesto, la exclusión de uno de los grandes poderes causaría peligrosas turbulencias internacionales.