NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

Galo Viteri Díaz

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3.2 EL CASO DE LA SUBSIDIARIDAD: REMOVER EL PREJUICIO GLOBALIZADOR A FAVOR DE LO LOCAL

El principal fundamento de los proponentes de la globalización de la economía es hacer creer que el desplazamiento de los mecanismos de control de los centros donde han residido usualmente (naciones, estados, subregiones, comunidades o comunidades indígenas), traspasándolos a autoridades ausentes que operan globalmente en corporaciones transnacionales y burocracias, todo tipo de sociedad se verá beneficiada. Esto no es cierto, y constituye la razón principal del porque millones de personas protestan con tanto malestar contra la globalización.

La manera de operar de las fuerzas en favor del modelo globalizador es el de desmantelar y apropiarse de los mecanismos de control económico y actividad política; una sistemática apropiación de los poderes, de las decisiones, opciones y funciones que tras la historia de la humanidad han sido ejercidos por comunidades, regiones o estados. Cuando los poderes soberanos sean removidos finalmente del ámbito local y transferidos a burocracias distantes, las políticas locales deberán ser adaptadas para conformar a las normas y reglas de las burocracias distantes. Las comunidades y naciones que previamente se autosustentaban y funcionaban en favor del interés de sus propias comunidades, están siendo transformadas en sujetos no conformistas de una estructura globalizada mucho más amplia de carácter antidemocrático sin control e indiferente a las necesidades de la gente.

Si la democracia se sustenta en la idea de la participación cívica de la ciudadanía en la toma de decisiones que afectan sus vidas, traspasar entonces las decisiones básicas de la ciudadanía a centros distantes, que específicamente están en contra de la participación democrática, la apertura, la responsabilidad y la transparencia, traerá consigo la muerte de la democracia, por lo que es tiempo de cambiar de rumbo.

i. Entendiendo la Subsidiariedad. En tanto la globalización es un problema insoluble, un giro hacia lo local es inevitable; hay que dar nuevos impulsos a las condiciones en que las comunidades locales retomen el control para determinar y controlar caminos económicos y políticos propios. En lugar de remodelar todos los sistemas para conciliar con el modelo globalizador que pone énfasis en la especialización de la producción, con ventajas comparativas, orientadas al modelo de exportación, al monocultivo y la homogeneización de la economía, modelos y culturas políticas que conformen a los directivos de las empresas transnacionales, se deben rediseñar las instituciones para que sean exactamente lo contrario.

El principio operativo para dar un giro a esta situación es el concepto de la subsidiariedad, favoreciendo por ejemplo lo global cuando la opción exista. Esto significa en la práctica que todas las decisiones tienen que ser adoptadas por el nivel de gobierno responsable más cercano a la gente. Las crisis de salud a nivel mundial y la contaminación mundial global requieren usualmente de la toma conjunta y cooperativa de decisiones.

Pero la mayoría de las decisiones económicas, culturales y políticas no tienen que ser tomadas a nivel internacional; éstas deben ser adoptadas a nivel nacional, regional o local, en función del nivel que corresponda. El poder tiene que evolucionar hacia abajo a la hora de la toma de decisiones y no hacia arriba. Las decisiones deben ser tomadas directamente por las personas más afectadas por ellas.

ii. El Camino a lo Local. Lo local busca revertir la tendencia hacia lo global discriminando positivamente en pos de lo local en la gestión de políticas. Dependiendo del contexto, lo “local” se define como los subgrupos dentro la nación-estado; puede ser la nación-estado o ocasionalmente grupos regionales de nación-estado. La idea principal es que el poder tiene que ser transferido hacia la unidad más básica para cumplir con las metas más específicas.

Las políticas que promueven la localización son las que aumentan el control democrático de la economía por parte de las comunidades y/o nación-estado, tomando nuevamente el control de parte de las instituciones globales que se han apropiado de ellas: las burocracias y las corporaciones transnacionales.

Esto permite a las naciones, gobiernos locales y comunidades reclamar el control de sus economías, para diversificarlas lo más posible, y reconstruir la estabilidad en la vida comunitaria, para obtener el máximo de la autogestión nacional y regional de una manera que asegure un aumento en la sostenibilidad de todas las formas de desarrollo.

La orientación en dirección a lo local requerirá un total cambio de ideas sobre la sociedad y va a requerir de mucho tiempo y modificaciones:

- Reintroducir medidas de protección que han sido empleadas tradicionalmente para proteger las economías domésticas (locales).

- Reformas en las políticas de subsidio para beneficiar empresas locales de carácter vital como los cultivos agrícolas orgánicos para el mercado local, pequeñas generadoras energéticas e infraestructura de transporte.

- Nuevos controles a la actividad empresarial, incluyendo políticas de gestión empresarial como “estar establecidos aquí para vender aquí” dirigidos a la manufactura, la banca y otros servicios, de carácter doméstico o regional.

- Controlar el capital invertido y generado en la comunidad, y que las utilidades obtenidas en la comunidad se mantengan principalmente en la localidad.

- Implementar cambios en las políticas impositivas para incrementar los impuestos a empresas extractoras y por el desgaste del capital ambiental como los bosques, el agua, los minerales; es decir, la aplicación de impuestos por la contaminación ambiental.

- Incrementar la participación pública en la toma de decisiones y gestación de políticas, que permita incorporar diversidad y equidad.

- Reorientar la ayuda internacional y normas comerciales y políticas domésticas que influyen en esos cambios, para contribuir en la reconstrucción local en vez de la economía global.

- Nuevas políticas para que las corporaciones transnacionales pierdan el acceso a los mercados locales a no ser que cumplan con las reglas de inversión local.

iii. Foco en la Inversión y los Temas Financieros. Talvez el tema más importante para la viabilidad de la gestión económica local, es si existe o si es posible lograr captar suficiente capital para su factibilidad operativa e innovadora. Para medir el éxito de estas gestiones económicas no hay que basarlo en las mediciones típicas económicas (PIB o PGB), sino en mediciones más subjetivas que consideren las bases sociales y ambientales, que incorpore el valor de no talar los últimos bosques, que no invierta grandes cantidades de dinero en gastos destinados a la seguridad o al sector armamentista.

- Capital: Para prevenir la fuga de capitales, las comunidades deben explorar alternativas que incluyan la reintroducción del control sobre el cambio de divisas; la re-regulación de la banca e instituciones financieras, para obtener mayores ventajas en la inversión local de capital que obstaculice su fuga; la introducción de “vallas altas” que penalicen a inversionistas que mueven rápidamente capital de una a otra oportunidad de inversión.

iv. Críticas de la Localización y la Subsidiariedad. La subsidiariedad no garantiza la democracia ni derechos, pero brinda a las comunidades pequeñas más acceso potencial a fuentes del poder. La globalización corporativa es intrínsecamente centralizada, no democrática y destructiva a la viabilidad de la comunidad y la democracia. De todas maneras, el área de derechos humanos es una en la cual los acuerdos internacionales pueden continuar jugando un papel útil. Otras críticas incluyen la pérdida de estímulos competitivos, las amenazas a beneficios de mercados, el ánimo de “proteccionismo,” etc.