NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

Galo Viteri Díaz

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CAPITULO XV. PROPUESTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

A continuación se exponen de forma resumida tres de las principales propuestas realizadas tendientes a solucionar los problemas de la globalización analizados a lo largo del documento.

1. PROPUESTA DE LA CEPAL

La propuesta de la CEPAL(201), orientada al desarrollo de una globalización más sólida y equitativa y una mejor inserción de América Latina en dicho proceso, gira alrededor de los siguientes temas: estrategias nacionales, papel crítico del espacio regional y agenda global.

1.1 ESTRATEGIAS NACIONALES

Toda estrategia de desarrollo nacional en la era global tiene que tener como bases pactos sociales sólidos y democráticos, que garanticen la estabilidad política, sistemas locales no discrecionales y formas de comportamiento de los agentes que otorguen seguridad en los contratos, y la constitución de una burocracia estatal imparcial y relativamente eficiente. Adicionalmente, a estos elementos institucionales de carácter general, las estrategias a ser adoptadas deben poseer como mínimo otros cuatro elementos:

Estrategia macroeconómica. Debe centrarse en evitar los déficit insostenibles, públicos y privados; vigilar los desajustes financieros, tanto en los flujos como en la estructura de los balances; y, controlar la inflación y la inestabilidad de las variables reales de la economía.

Es importante la ampliación del horizonte temporal de la gestión macroeconómica, para lo cual resulta indispensable enmarcar su accionar en el conjunto del ciclo económico. Esto conlleva el rescatar los márgenes para la adopción de políticas macroeconómicas anticíclicas, sustentadas en políticas fiscales de carácter plurianual, en las que se definan objetivos de déficit o endeudamiento público estructurales; un manejo anticíclico de las tasas de interés, facilitado por apropiados márgenes de flexibilidad cambiaria; y, un manejo igualmente contracíclico de las regulaciones prudenciales a los sectores financieros y a los flujos internacionales de capital. Este tipo de gestión macroeconómica debe recibir el respaldo explícito de las instituciones financieras internacionales.

Creación de competitividad sistémica. La transformación de las estructuras productivas debe ser una prioridad explícita de toda estrategia de desarrollo y orientarse principalmente a la creación de competitividad sistémica mediante: desarrollo de sistemas de innovación que aceleren la acumulación de capacidad tecnológica, apoyo de la diversificación y la creación de encadenamientos productivos, y la provisión de servicios de infraestructura de calidad.

Toda estrategia de competitividad debe sustentarse en el incremento de las inversiones públicas y privadas en educación, capacitación laboral y empresarial, ciencia y tecnología, cuyo objetivo sea crear sistemas de innovación dinámicos.

La diversificación productiva tiene tres prioridades claves: diversificación de la base exportadora y de los mercados de destino, que requiere de una intensa diplomacia comercial y el desarrollo de servicios competitivos y de buena calidad que respalden las actividades exportadoras (financiamiento, seguros, promoción y certificación); ejecución de programas destinados a ampliar los encadenamientos con la producción de las ramas de actividad nacionales orientadas al mercado internacional o con elevada participación de inversión extranjera directa, es decir, de “políticas de encadenamientos”; y, la prestación de apoyo a la formación de conglomerados productivos, en respuesta al dinamismo creciente de los espacios locales y a la necesidad de integrar a las pequeñas y medianas empresas en la producción para el mercado internacional.

La provisión de buenos servicios de infraestructura en las telecomunicaciones, servicios portuarios, transporte marítimo, vialidad y energía (electricidad y gas), mediante combinaciones público-privadas, es fundamental dentro de la política de competitividad.

Prioridades de la agenda ambiental. Hay que consolidar marcos regulatorios claros y coherentes y conseguir un nivel de gasto público estable que permita sinergias amplias con el financiamiento internacional y la inversión privada. Es indispensable impulsar el desarrollo de una generación nueva de instrumentos más eficaces y preventivos, orientados a la integración de las áreas económica y ambiental, constituyendo una de las actividades más promisorias en este campo la creación de auténticos mercados nacionales y regionales de servicios ambientales.

Políticas sociales activas. Como resultado de la globalización, es urgente desarrollar sistemas económicos más competitivos, cautelar la interrelación entre competitividad y empleo, y reaccionar frente a los nuevos riesgos sociales. En este sentido, las estrategias sociales deben concentrarse en tres áreas: educación, empleo y protección social.

En materia de educación, es necesario avanzar hacia la cobertura universal, preferentemente hasta la educación media, y reducir las diferencias de calidad que existen en función del origen socioeconómico de los estudiantes; así como, facilitar el acceso al conocimiento, la participación en redes y el uso de tecnologías de información y comunicación. Sin embargo, no resulta suficiente con modernizar los soportes educativos, más importante es desarrollar las funciones cognitivas superiores, orientando el aprendizaje a la identificación y solución de problemas, la capacidad de reflexión, la creatividad, la habilidad de distinguir entre lo relevante y lo irrelevante, y la capacidad de planificar e investigar.

Las políticas laborales activas deben ser formuladas a partir del reconocimiento de que la creación de puestos de trabajo solamente es sostenible cuando las actividades económicas son competitivas a largo plazo. La reconversión productiva y la creciente movilidad laboral exigen proporcionar a los trabajadores la oportunidad de adaptarse al cambio técnico, a través de una agresiva política de capacitación laboral y de apoyo a la modernización de las pequeñas empresas y microempresas.

El desarrollo de sistemas de protección social debe orientarse por los principios de universalidad, solidaridad, eficiencia e integralidad. El fortalecimiento de la universalidad requiere reducir la falta profunda de equidad en lo relativo al acceso y la calidad de los servicios. La solidaridad debe ser asegurada a través de un conjunto de contribuciones de carácter obligatorio, transferencias públicas y subsidios cruzados entre diferentes estratos de ingreso y grupos de riesgo.