NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

Galo Viteri Díaz

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CAPITULO V. MANIFESTACIONES ACTUALES DE LA GLOBALIZACIÓN

Resulta importante conocer cuáles son las manifestaciones del actual proceso de globalización, para posteriormente centrar el análisis en las de mayor significado.

Carvajal(38), destaca las siguientes:

i) Concentración de la economía. La globalización concentra en los países más industrializados la mayor parte de la actividad económica, especialmente aquella que requiere tecnología de punta, apoyándose en la desregulación y en la estructura internacionalizada de la producción;

ii) Diferenciación y exclusión en la periferia. Las fuerzas de la globalización provocan la creciente exclusión de las áreas periféricas, de aquellas que no le son de utilidad en la reproducción. Varias regiones del Africa, Asia, América Latina e incluso de los propios países desarrollados se encuentran en esa tendencia. En la globalización actúan en forma simultánea fuerzas que concentran y expulsan, que globalizan y regionalizan, que amplía mercados y los elitiza;

iii) Nuevos vientos de la inversión productiva. La inversión extranjera directa creció significativamente en el transcurso de los últimos años, orientada fundamentalmente a los países desarrollados quienes han sido históricamente los países proveedores y receptores de estas inversiones. Aquella dirigida a la periferia no se traduce en ampliación del aparato productivo y no garantiza una reinserción ventajosa en el mercado mundial;

iv) Desplazamiento de la periferia en la producción de alimentos por el centro. Tradicionalmente la periferia ha sido la proveedora de alimentos y materias primas básicas y baratas necesarias para la producción en los países centrales, que actualmente se han convertido en los principales productores de alimentos de clima templado y materias primas; producción protegida y subvencionada por los Estados centrales, perjudicando significativamente a los productores de la periferia, a quienes solamente les queda la producción de productos tropicales y de materias primas no reproducibles; y,

v) Pérdida de importancia de la producción de la periferia. La tecnología de punta aplicada a la producción provoca la reducción del consumo de materias primas debido a la utilización de materiales sintéticos, la miniaturización y el reciclaje, impactando en la disminución de las exportaciones de la periferia, que sumada al deterioro de sus precios, dan lugar a una creciente desindustrialización de nuestras economías.

A criterio de Lopes(39), la etapa actual de la globalización se caracteriza por “la ampliación de la globalización comercial, de forma simultánea a la importante globalización financiera, junto a las tendencias concomitantes de regionalización de los mercados de bienes y servicios, de progreso tecnológico vertiginoso y de generalización de los sistemas flexibles de producción. Se produce la interacción de estos factores entre sí, lo que contribuye a un movimiento dirigido a la concentración en las regiones más desarrolladas de la actividad económica y del aprovechamiento de los frutos del progreso tecnológico”.

La CEPAL(40) manifiesta que la acentuada globalización “se expresa en un aumento del volumen del comercio con respecto a la producción mundial, un gran impulso de la inversión extranjera directa (IED) y de las empresas transnacionales, un sistema financiero mucho más flexible y dinámico, y una nueva organización mundial de la producción y del comercio que se caracteriza por la importancia de la subcontratación y del intercambio intraindustrial (e intrafirma)”.

Larraín(41), por su parte, enfatiza en las siguientes manifestaciones:

i) Creciente integración comercial. Los países descubrieron los beneficios de la especialización por la vía del comercio internacional, incluso los países desarrollados. Estados Unidos, por ejemplo, ha pasado de ser una economía relativamente cerrada hace treinta años, en que las exportaciones constituían menos del 10% del PIB, a la actual situación en que esa cifra se ubica alrededor del 25%; creándose, al mismo tiempo, instituciones de carácter internacional que promueven el libre comercio y vigilan por reglas del juego comunes;

ii) Creciente desregulación a nivel local. Luego de una época de regulación estatal fuerte, los países en la actualidad caminan en la dirección contraria; fenómeno que se origina en factores tanto internos como externos, por la mayor competencia existente entre países;

iii) Creciente integración financiera. Luego de una reducida integración financiera en la post-depresión, a partir de la caída del muro de Berlín se produjo el movimiento contrario. El crecimiento de los flujos de capital internacionales ha superado el crecimiento del comercio, el cual a su vez ha excedido el crecimiento económico mundial. Desde 1995 esta integración financiera ha estado acompañada por numerosas y sucesivas crisis financieras (México, Tailandia, Malasia, Indonesia, Corea del Sur, Sudáfrica, Rusia, Brasil y Turquía); apareciendo con la integración financiera y el desarrollo tecnológico un nuevo fenómeno: el “contagio financiero”;

iv) Creciente multinacionalización de las empresas. La inversión cruzada entre los países ha significado que el carácter multinacional no se reserve solamente para las empresas de los países desarrollados sino también para las de los países en desarrollo, siendo sus ejemplos más conocidos en América Latina los de YPF en Argentina y Embotelladora Andina y Enersis en Chile;

v) Carencia de una adecuada supervisión internacional en los planos financiero y comercial. El Fondo Monetario Internacional se ha convertido en una especie de prestamista de última instancia, sin poseer en la práctica todas las características de los Bancos Centrales nacionales para el manejo directo, por ejemplo, de las políticas monetaria y cambiaria, papel que en determinados aspectos ha sido asumido por el Banco de Pagos Internacionales; y,

vi) Creciente movilidad internacional del trabajo calificado. Existen restricciones a la movilidad de la mano de obra menos calificada.

El Banco Mundial(42), destaca el aumento de las actividades económicas transfronterizas como las manifestaciones más evidentes de la globalización actual:

i) Comercio internacional. Se dedica a las importaciones de otros países una creciente proporción del gasto en bienes y servicios, y una proporción creciente de la producción de los países es vendida al extranjero en calidad de exportación. En los países desarrollados, la proporción del comercio internacional respecto del producto total (exportaciones más importaciones en relación con el PIB) se incrementó del 27% en 1987 al 39% en 1997. En los países en desarrollo se elevó del 10% al 17%;

ii) Inversión extranjera directa (IED). Las empresas constituidas en un país invierten cada vez más en otros países. En 1998, firmas estadounidenses invirtieron en el exterior US$133 mil millones y empresas extranjeras invirtieron US$193 mil millones en los Estados Unidos. A nivel mundial las corrientes de IED se triplicaron significativamente entre 1988 y 1998, pasando de US$192 mil millones a US$610 mil millones, aumentando igualmente, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, la proporción de la IED en relación con el PIB. Estos últimos recibieron, en promedio, alrededor de una cuarta parte de las corrientes de IED movilizadas en todo el mundo entre 1988 y 1998, constituyendo la forma más cuantiosa de transferencias de capitales privados; y,

iii) Corrientes de los mercados de capital. En muchos países, principalmente en los industrializados, los ahorristas diversifican de manera creciente sus carteras para incluir activos financieros extranjeros (bonos, capitales y préstamos en el exterior) y los prestatarios, igualmente cada vez más, recurren a fuentes de fondos externas, además de las internas. Si bien la afluencia de capitales de esta clase hacia los países en desarrollo asimismo se incrementó de forma considerable en el transcurso de la década del noventa, fue mucho más inestable que las corrientes comerciales o de IED, limitándose a un reducido grupo de países que constituyen “mercados emergentes”.

Rodríguez(43), caracteriza a la globalización actual a través de los siguientes aspectos:

i) Acelerada liberalización del comercio tanto de bienes como de servicios;

ii) Integración de los factores productivos a nivel local, nacional o mundial, superando toda limitación en función al costo de oportunidad de los mismos;

iii) Privatización de las empresas públicas y la anulación de la intervención estatal sobre el mercado;

iv) Desregulación de los mercados financieros, es decir, la liberalización de la banca y otros sectores conexos, provocando “fusiones”, “absorciones” o, en su caso, “desapariciones” de unidades económicas que no pudieron superar el reto;

v) Alianzas “estratégicas” entre empresas para poder competir con otras en la búsqueda de economías de escala, incorporación de “know-how” no solamente en función del mercado interno sino también para la atención de los mercados externos;

vi) Superación de las fronteras físicas mediante sistemas digitales de comunicación;

vii) Flexibilización de las políticas de tratamiento al capital extranjero y de las políticas sociales y laborales;

viii) Rebasamiento del concepto de “soberanía nacional”;

ix) Paulatina “homogeneización” de los patrones de consumo, estandarización de los gustos, preferencias y modas;

x) Incorporación de nuevos comportamientos y rasgos culturales, dando lugar a lo que se denominado “transculturización” de los pueblos.

Dabat, Rivera y Toledo(44), enfatizan en los cambios mundiales sucedidos en la década del noventa, agrupando los fenómenos en cinco categorías:

i) Extensión de la revolución tecnológica y sus nuevos efectos productivos. De finales de los ochenta a inicios de los noventa el capitalismo mundial entra en una nueva fase de la revolución informática sustentada en el predominio del software, la revolución de las comunicaciones, las redes de computadora y su extensión masiva hacia las más diversas actividades económicas y sociales. Esta evolución consolida y extiende el predominio de la informática sobre la producción, las comunicaciones y el intercambio global, generando la conformación de un nuevo núcleo articulador de la producción social y la acumulación de capital denominado sector electrónico-informático. Este sector, en el plano internacional, se convertiría en el nuevo eje dinámico del comercio mundial y en la principal base de la nueva división mundial del trabajo gracias a las grandes posibilidades de la nueva tecnología de fraccionar y dispersar la producción en el espacio;

ii) Cambio geoeconómico y redistribución del poder económico mundial. El cambio tecnoproductivo tuvo consecuencias significativas en la globalización de la economía internacional, la articulación de los países y las regiones y la redefinición del poder económico mundial. Como resultado de su papel central en la nueva fase de la revolución tecnológica, Estados Unidos recuperó el liderazgo económico mundial que perdió en los años setenta, en coincidencia con el inicio de la crisis económica del Japón y la conversión de China en potencia económica regional;

iii) La nueva empresa transnacional flexible y las redes productivas internacionales. Otro de los grandes cambios mundiales fue la expansión internacional de un nuevo tipo de empresa transnacional flexible de alcance mundial, sustentada en el desarrollo de redes internacionales de producción y de cadenas productivas globales que operan como células básicas de la denominada globalización de la industria o producción mundial integrada;

iv) Nueva regionalización abierta con integración asimétrica de economías nacionales de diferentes grados de desarrollo. Otros cambios de los noventa asociados a la globalización fueron los bloques económicos regionales de países orientados a la competencia global, como la APEC (Cuenca del Pacífico), el TLCAN, la Unión Europea, el Mercosur o la ASEAN (Sudeste de Asia), que se ampliaron con distintas modalidades formales e informales para abarcar la mayor parte de los países periféricos de cada región. Dichos bloques, en términos mundiales, tendieron a funcionar como combinaciones de potencias industriales y financiero-regionales y de países periféricos de bajos costos laborales y con recursos naturales que actuaban en áreas de libre circulación de mercancías y capitales y costos y tiempos de transporte reducidos, todo conforme a una lógica competitiva global que discriminaba de hecho el comercio o la inversión internacional de los países y las regiones excluidos; y,

v) Nuevo sistema financiero mundial. La primera mitad de los noventa implicó también la culminación del proceso de liberalización y globalización financiera iniciado a fines de los setenta, aunque ahora vinculado a un tipo nuevo de intermediarios e instrumentos financieros mucho más complejos y volátiles (titularización del crédito, papel determinante de los fondos mutualistas y de “protección”, mayor participación de las bolsas de valores, mercados de derivados).

Mittelman(45) anota que entre las manifestaciones de la globalización están la “reorganización espacial de la producción, la interpenetración de industrias a través de las fronteras, la diseminación de los mercados financieros, la difusión de bienes de consumo idénticos a países distantes, las transferencias masivas de producción -principalmente dentro del Sur y también desde el Sur y el Oriente hacia Occidente-, los conflictos entre los inmigrantes y las comunidades establecidas en vecindarios anteriormente herméticos, y una preferencia mundial (mas no universal) emergente por la democracia”.

Caputo(46), respecto a las principales características del proceso actual de globalización, dice:

Lo más significativo de la globalización actual de la economía mundial está constituido por los profundos cambios en las relaciones sociales de producción y su impacto en las categorías, leyes económicas y formas de movimiento del capitalismo. Estas modificaciones profundas de la realidad objetiva, de la legislación y de la política económica expresan los cambios de las relaciones entre los capitales y de éstos con el trabajo y los recursos naturales. La base es el neoliberalismo a pesar de sus profundos errores teóricos y metodológicos. Sin embargo, ideológicamente ha triunfado transitoriamente apoyado en varias ocasiones en diferentes grados de autoritarismo. La hegemonía del neoliberalismo a nivel de amplios sectores de la sociedad, incluyendo organizaciones sociales y políticas vinculadas a los trabajadores y a otros sectores sociales populares, es una característica de la situación actual.

En el plano del comercio exterior se promueve el libre comercio en reemplazo de la política comercial anterior, que era fundamentalmente proteccionista con carácter permanente. Se trata de promover la libre circulación internacional de las mercancías. En algunos países se ha recurrido a la apertura unilateral. De esta manera, se ha intensificado la competencia en los mercados de bienes tanto a nivel internacional como en cada uno de los mercados nacionales.

En política económica un cambio muy importante que caracteriza la fase de globalización es el tratamiento a la inversión extranjera. Las empresas transnacionales constituyen la unidad básica de la economía mundial actual. Se reemplaza la política reguladora y de control sobre la inversión extranjera por una política que promueve la inversión extranjera, otorgando la más amplia libertad para la actuación de las transnacionales. La política de trato nacional a las empresas extranjeras y la no discriminación, de hecho deja en mucho mejores condiciones competitivas a las empresas extranjeras que a las empresas nacionales. De esta manera se ha facilitado la creación de estructuras productivas mundiales de las empresas transnacionales, que atraviesan las múltiples economías nacionales en las que ellas están actuando.

Las modificaciones en relación al trabajo han sido profundas a nivel de la economía mundial y más profunda aún en las economías atrasadas como las de América Latina. La flexibilidad laboral, expresada en sus múltiples formas e impulsada por las nuevas formas de la competencia internacional y concretada en la legislación laboral que elimina todos los aspectos que protegían al trabajador y su familia frente al capital, es una expresión categórica de las nuevas formas de la relación capital/trabajo.

En la actual etapa de globalización de la economía mundial, se da una profunda transformación de la relación capital/recursos naturales que se refleja en una normativa en el tratamiento a la inversión extranjera, en la tributación y -como tendencia- la transformación de la propiedad de los recursos naturales, que está en manos de las naciones, en propiedad privada de las empresas. Lo anterior expresa la libertad de movimiento y de actuación que exigen las transnacionales. Desde el punto de vista teórico este comportamiento se corresponde con las bases esenciales del neoliberalismo: libertad individual, propiedad privada y respeto a los contratos. Se produce una ruptura entre la existencia de la renta que producen los recursos naturales y la normativa, lo que provoca grandes incentivos que conducen a la sobreproducción mundial, a la disminución de los precios de los recursos naturales. Con ello desaparece en diferentes grados la renta -llegando a veces a ser total- que captaban nuestros países por la explotación de sus recursos naturales y se produce el traslado de esa renta a las transnacionales que usan estos recursos como materia prima.

Por otro lado, la tendencia a la sobreproducción de recursos naturales conduce a situaciones de crisis en dichos sectores agregando una inestabilidad adicional a la fuerte inestabilidad de la economía mundial.

Las modificaciones en las relaciones del capital con el trabajo, y de las relaciones del capital con los recursos naturales, así como las nuevas relaciones entre los propios capitales -libre movilidad del capital, trato nacional, nueva forma de la competencia internacional, etc.- constituyen los elementos más significativos que caracterizan la actual etapa de globalización de la economía mundial. Sus impactos en las categorías económicas, así como en todo el proceso de producción y reproducción mundial, pueden estar configurando la situación actual y futura de la economía mundial.

Otro aspecto muy importante de la globalización actual, se refiere a los cambios en las modalidades de acumulación de las economías nacionales. La globalización se ha caracterizado por promover reestructuraciones más o menos profundas de las modalidades de acumulación en las economías nacionales. En síntesis, en mayor o menor grado se ha pasado de un desarrollo de las economías nacionales basado preferentemente en los mercados internos, a un desarrollo o proceso de acumulación basado preferentemente en un desarrollo hacia afuera. Por lo anterior, la globalización significa un incremento de la competencia por parte de los países y por las grandes empresas transnacionales que compiten en todos los espacios. La primacía del monopolio, de economías monopólicas, ha sido reemplazada por la competencia en general en muchos sectores y por la competencia oligopólica en las principales esferas de la economía.

Otro cambio notable en el proceso de globalización actual de la economía mundial, se da a nivel de los Estados. De un Estado que participaba fuertemente en la economía, caracterizado por algunos enfoques como capitalismo monopolista de Estado, se pasa a un Estado subsidiario y a lo sumo regulador en un sentido muy particular, porque se trata de regular para que los mercados funcionen competitivamente. En sí, el Estado tiene un poder fuerte aunque diferente a la fuerza que tuvo en el pasado. El Estado actual ha permitido el profundo proceso de transformación que ha impulsado la globalización. Ha ayudado y ha creado las condiciones para destruir muchas de las estructuras que se crearon en la modalidad de acumulación anterior. Así también, ha ayudado a destruir o ha destruido directamente las organizaciones sociales, en particular las organizaciones de los trabajadores, y ha eliminado gran parte de los servicios públicos y sociales que eran suministrados por el Estado.

Es en la esfera estatal donde se ha tenido más claridad que en los propios empresarios, de la necesidad de la globalización, de la competencia, de la privatización, etc. Los Estados actuales, ahora más que nunca están expresando los intereses del capital. Pero en particular, expresan la vocación universal del capital.

Los Acuerdos Regionales: NAFTA, CEE, Sudeste Asiático, Mercosur y otros, son una característica distintiva de la economía mundial actual. No deben ser entendidos como opuestos a la globalización. En general, se trata de acuerdos regionales que permiten una competencia al interior de la región para fortalecer su capacidad competitiva en la economía mundial.

Finalmente, Moncayo(47) destaca los siguientes elementos como los más relevantes de la globalización actual:

a. El papel del progreso técnico y particularmente la capacidad de éste, para reducir el costo de transportar bienes, servicios, dinero, personas e información, disminuyendo la relevancia de la geografía y la efectividad de las barreras de política.

b. Incremento en la capacidad de las firmas para fragmentar la cadena de valor (producción flexible) y nueva lógica de ubicación de los procesos productivos (deslocalización), dando lugar a una interdependencia de las economías basadas en actividades de producción y a un cambio profundo en la organización y en la cultura de las empresas.

c. Transnacionalización de los mercados de capitales (especialmente los de corto plazo) a mayor velocidad y profundidad que los mercados productivos. El valor de los flujos financieros es 50 veces el de las transacciones reales de mercancías.

d. Acentuación del predominio de las empresas transnacionales en la acumulación y en los flujos de capital a nivel mundial, a través de todo un nuevo acerbo de estrategias corporativas como "joint ventures"; licenciamiento y franquicias; acuerdos de distribución de mercados; fusiones y adquisiciones; maquila y subcontratación, etc.

e. Esfuerzos deliberados de política para apoyar la integración de los mercados ya no de manera "superficial" a través de la reducción de barreras fronterizas como ocurrió durante el último medio siglo, sino mediante la "integración profunda" que incluye virtualmente todas las políticas y prácticas nacionales para el manejo macroeconómico y la promoción del desarrollo (El concepto de la "nivelación del campo de juego").

f. Nueva división internacional del trabajo, en la que los países avanzados que han logrado "exportar" los procesos productivos intensivos en mano de obra, están entrando aceleradamente en una fase postindustrial, caracterizada por la "desmaterialización" de la actividad productiva y el peso creciente de los servicios en sus economías nacionales.