NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

NOTAS SOBRE GLOBALIZACIÓN

Galo Viteri Díaz

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CAPITULO VII. GLOBALIZACIÓN Y COMERCIO

El comercio internacional ha sido otro aspecto central del proceso de globalización. Sobre el particular, Cornejo(82) señala que diez son los cambios principales ocurridos en el comercio mundial en las últimas décadas:

1. Crecimiento del comercio mundial más rápido que el producto mundial

La tasa de crecimiento del comercio mundial (considerando la sumatoria de los valores de exportación e importación) en las últimas décadas ha evolucionado más rápidamente que el del producto bruto interno mundial (PBI).

La tasa de crecimiento promedio del PBI mundial entre los años 1965 y 1980 fue de 4.1%; en ese mismo período las correspondientes tasas de las exportaciones e importaciones mundiales crecieron en 6.7% y 4.7% respectivamente. El PBI mundial entre 1980 y 1991creció a una tasa promedio del 3%, en tanto que las exportaciones e importaciones crecieron a tasas superiores al 4%. Esta tendencia se ha mantenido en los primeros años del nuevo siglo.

2. Cambios en la estructura del comercio mundial

No solamente han evolucionado favorablemente los valores y volúmenes del comercio mundial, sino que también se han producido cambios significativos en su estructura. En efecto, son cada vez menos importantes (en términos relativos) las exportaciones de materias primas o productos básicos y, a la vez, son cada vez más importantes las exportaciones de manufacturas y de servicios.

Las exportaciones de manufacturas crecieron a nivel mundial en el período 1950-1999 más rápidamente que las exportaciones de productos agropecuarios y que las exportaciones vinculadas a industrias extractivas (minería o pesquería, por ejemplo). Las exportaciones agropecuarias crecieron en las cinco décadas analizadas cerca de 19 veces, las exportaciones de las industrias extractivas crecieron casi 60 veces, mientras que las exportaciones de productos manufacturados crecieron casi 175 veces.

3. Productos diferenciados para mercados particulares

Si la revolución industrial de mediados del siglo XVIII estimulaba el desarrollo de productos estandarizados para grandes mercados; hoy la revolución de la información y el conocimiento abre el camino a productos o servicios diferenciados orientados hacia mercados particulares.

Se trata de pasar de productos baratos hacia productos diferenciados en base a distintos factores: tecnología, marca, moda, cobertura geográfica, servicio y oportunidad de entrega, entre otros.

4. Acelerado cambio tecnológico

La innovación tecnológica siempre ha estado a la vanguardia del cambio a lo largo de la historia. El Siglo XX fue pródigo en inventos que derivaron en nuevas tecnologías en beneficio de la humanidad (fibra óptica, Internet, computadora, satélites, láser), que influenciaron decisivamente en el comercio internacional, con menores costos y mayor seguridad en las transacciones.

5. Mercados relativamente más abiertos

Los mercados mundiales actualmente están relativamente mucho más abiertos que hace cincuenta años, habiendo las tasas arancelarias promedio disminuido significativamente.

Sin embargo, el comercio internacional actual está lejos todavía del mercado libre que se plantea en los textos y las barreras al libre comercio no sólo existen en los países pobres sino también en los propios países industrializados.

6. Consumidores mejor informados y más exigentes

En el contexto global y competitivo hay consumidores mejor informados y más exigentes, debido principalmente al avance tanto de las tecnologías de la información como de las comunicaciones, que permiten a los consumidores poder tomar sus decisiones sustentadas en mayores elementos de juicio.

7. Nueva organización del comercio mundial

El nuevo Acuerdo GATT (en español, Acuerdo General de Tarifas y Comercio) suscrito en marzo de 1994 en Marruecos, sustituye al Acuerdo original de 1947.

El nuevo acuerdo, a diferencia del anterior, incluye casi todos los temas relevantes del comercio mundial y establece la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que cuenta con la afiliación de casi todos los países del mundo.

El nuevo Acuerdo GATT muestra una voluntad explícita de países industrializados y países subdesarrollados por avanzar de manera gradual pero firme en el proceso de liberalización comercial. En este sentido, se plantean compromisos y cronogramas concretos para reducir los niveles arancelarios y "desmontar" las medidas para-arancelarias, incluyendo el caso de los productos agrícolas.

La OMC, se constituye en un foro de negociación mundial en materia de comercio, propicia el fortalecimiento de las políticas comerciales para afianzar un proceso sostenido de crecimiento económico y actúa como eventual árbitro para dirimir en los casos en los que existan controversias entre los países.

8. Nuevos temas en la agenda de negociación

Surgen nuevos temas prioritarios en la agenda del comercio mundial. Entre los más relevantes podemos citar el tratamiento de los servicios (considerados explícitamente por primera vez como parte del comercio mundial) y los temas relativos al respeto de los derechos de propiedad intelectual (requisito fundamental para obtener un flujo mayor de inversiones) que incluye legislación adecuada, registro y protección de marcas, patentes, derechos de autor, franquicias y denominaciones de origen.

En la agenda de negociación comercial se incluye también el tratamiento de las inversiones, bajo el postulado principal de un tratamiento igualitario entre inversionistas nacionales y extranjeros, es decir, los dos deben tener los mismos derechos y obligaciones en todos los países.

Otro tema relativamente nuevo de agenda comercial es el del comercio ambiental, que incluye el diseño de estrategias de desarrollo sostenible, evaluación del impacto ambiental de los proyectos, el cuidado de la diversidad y el uso de tecnologías "verdes".

Se ha incluido últimamente en la agenda comercial el tema de la legislación laboral. La cuestión es que, en muchos países industrializados surgen voces de protesta que buscan presionar a sus gobiernos para que se establezcan restricciones comerciales a aquellos países exportadores con abundante mano de obra que sustentan su ventaja competitiva en los relativamente bajos costos laborales.

9. Nuevo regionalismo

En el nuevo contexto mundial el antiguo debate entre multilateralismo (defensa del libre comercio) y regionalismo (apoyo a la integración de grupos de países) carece de sentido. Las distintas experiencias de integración en todo el mundo son una evidencia de que la integración constituye un camino viable para avanzar hacia el desarrollo.

10. Paradigma competitivo

Los antiguos paradigmas basados en la abundancia de recursos naturales o en la abundancia de mano de obra local han sido desplazados por el paradigma competitivo. La competitividad se hace, nadie nace competitivo. Una estrategia competitiva se basa en políticas que buscan el permanente incremento de la productividad, sustentada en el mejoramiento de la eficiencia y la calidad.

Tortora(83) destaca:

i) El volumen de las transacciones comerciales crece tres veces más que el producto real;

ii) Las corrientes de comercio alimentan flujos de inversión y viceversa;

iii) La apertura de los mercados no se limita solamente a las medidas arancelarias, sino a las políticas y normas económicas internas;

iv) La producción se globaliza, el comercio también;

v) El comercio es un motor del desarrollo, pero los países industrializados siguen dominando los mercados importantes;

vi) La estructura del comercio mundial no ha cambiado significativamente en las últimas décadas (caída de los precios de los productos básicos, deterioro de los términos del intercambio, división del trabajo, mayor valor agregado de los productos de alta tecnología), pero los servicios absorben un tercio de las corrientes de comercio; y,

vii) Aparición de factores determinantes para el éxito en los mercados: competitividad sistémica más que ventajas comparativas, importancia de la tecnología y de la información.

Espino y Azar(84) afirman que una de las manifestaciones más características de la globalización ha sido el crecimiento extraordinario ocurrido en el comercio internacional: desde 1950, su volumen ha crecido 12 veces, que significa el doble de lo que ha aumentado la producción mundial. Frente al intercambio comercial tradicional Norte-Sur de bienes manufacturados por materias primas o alimentos se asiste a un nuevo patrón de comercio emergente en las últimas décadas, consistente en la especialización de los países en distintos tipos de manufacturas y servicios. El comercio intra-industrial en que se intercambian productos intermedios, partes y accesorios producidos en diferentes países para su procesamiento y posterior exportación e inclusive el comercio intra-firma (empresas transnacionales), tiende a predominar en el comercio de manufacturas, representando esta situación un cambio con relación al intercambio inter-industrial clásico, esto es, entre industrias o sectores. El comercio internacional de servicios creció a una tasa mayor a la de bienes en los últimos veinte años; en el año 2001, el valor estimado de las exportaciones de servicios fue de 1.5 billones de dólares, cerca de 20% del total del comercio de bienes y servicios.

Aspectos sobre los cuales el Banco de la República de Colombia(85), manifiesta que el comercio global ha experimentado un crecimiento muy significativo desde mediados del siglo XX toda vez que las exportaciones como porcentaje del PIB se duplicaron en los últimos cuarenta años. En lo relativo a la composición sectorial del comercio de bienes se observa que las manufacturas lideran las exportaciones con el 80% del comercio del sector y los servicios han ganado en importancia en los últimos años, principalmente los financieros, los de tecnología y los de consultoría. En lo que dice relación al comercio intra-industrial, más del 40% del comercio mundial tiene esta característica, realizándose la mayor parte a nivel intrarregional, segmentación de la cadena productiva dentro de las distintas regiones comerciales que se ha visto favorecida por los menores costos de transporte y el avance tecnológico.

Mortimore, Vergara y Katz(86) resaltan el hecho de que en los últimos años las manufacturas han profundizado su importancia en los flujos comerciales y muy particularmente aquellas con contenido tecnológico, en tanto que los productos primarios han ido en la dirección contraria.

Paz(87) sostiene que los cambios en la estructura y dirección del comercio mundial están teniendo impactos significativos en las relaciones económicas internacionales, la “nueva geografía” del comercio se manifiesta también a través de la conformación de bloques de carácter regional que se unen y manejan por los efectos de las fuerzas del mercado, entre los que se destacan el Acuerdo de Libre Comercio del Atlántico Norte (NAFTA), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

En este orden de ideas la CEPAL(88), destacando la importancia de la OMC en el ordenamiento del sistema multilateral de comercio, enfatiza en los fuertes desequilibrios existentes entre los diferentes grupos de países en cuanto a costos y beneficios, desequilibrios derivados del cumplimiento de las obligaciones contraídas en los acuerdos; apreciación que se confirma por parte de varios estudios acerca de los efectos de la Ronda Uruguay, que demuestran que aun cuando los países en desarrollo se vieron favorecidos por la mayor protección jurídica que proporcionaban los acuerdos, los principales beneficiarios de la liberalización comercial de bienes y servicios continúan siendo los países industrializados.

Indica que la mayor capacidad negociadora de los países industrializados les ha permitido defender sus intereses nacionales con mayor eficacia que el resto de países, así como utilizar las negociaciones para cambiar diversos principios y disciplinas multilaterales con el propósito de acomodar sus propias políticas e instrumentos de política comercial. En primer lugar, los países industrializados incorporaron al sistema mundial de comercio las áreas en que disponen de una hegemonía tecnológica sólida y hacia las cuales se orientan sus economías y sus empresas; es decir, consiguieron establecer un marco multilateral y acciones ante el mecanismo de solución de controversias de la OMC en áreas en las que anteriormente no existían disciplinas como la protección de los derechos de propiedad intelectual y el comercio de servicios. En segundo lugar, ampliaron las reglas del GATT, referidas originalmente a productos, hasta abarcar derechos de agentes privados (empresas), limitando de forma considerable la capacidad de los gobiernos de los países menos industrializados de modificar la conducta de las empresas transnacionales que operan en sus territorios. En tercer lugar, los países industrializados disminuyeron los costos de ajuste de sus sectores que hacen uso intensivo de recursos naturales, trabajo poco calificado y tecnología madura, a través de la obtención de plazos bastante generosos de transición hacia mercados más abiertos y competitivos. En cuarto lugar, introdujeron diferentes grados de flexibilidad para las disciplinas que afectan a las políticas agrícolas e industriales, y a determinados tipos de políticas industriales.

Criterio con el que concuerda Paz(89), quien sostiene que la globalización comercial no ocurre en la práctica. Los países desarrollados que nos dicen que debemos abrir nuestro comercio para ser más competitivos, poseen un sistema complejo de protección a su producción, que va desde la aplicación de aranceles crecientes a medida que el producto tiene mayor valor agregado, para que la tasa de protección efectiva al valor agregado sea cada vez más alta y de esta forma evitar cualquier competencia en ese terreno, a la aplicación de cuotas que tienen el mismo efecto que los aranceles y que adicionalmente pueden aplicarse como arma de persuasión en cualquier negociación, las restricciones de barreras técnicas elaboradas artificialmente para no permitir el libre acceso al mercado de productos extranjeros, medidas desleales como el dumping y, por último, lo que más afecta a los países de menor desarrollo relativo productores de alimentos, los increíbles niveles de subsidios a la producción agropecuaria, donde estos países por más alto nivel tecnológico que posean no logran ser competitivos y recurren a este tipo de medidas para resguardar su producción.

Particular que es reforzado por Justiniano(90), que dice que si bien existe un creciente libre comercio que por ahora es muy abierto en áreas de tecnología de punta como la informática, los flujos financieros y las telecomunicaciones, en el área de la agricultura y de la industria persisten políticas y actitudes contradictorias con el mundo globalizado (subsidios y medidas para-arancelarias), generando asimetrías en el comercio.

En realidad, como muy bien se afirma(91):

…. el problema no es la liberalización, sino bajo qué reglas se realiza. O dicho de otra manera, cuando hablan de liberalización qué es lo que las potencias que hegemonizan e imperializan el mundo quieren imponer. Y que no es otra cosa que el desarme de los aranceles industriales y la apertura de las puertas a las multinacionales de servicios de los países ricos, a cambio de concesiones ridículas en el terreno agrícola, mientras mantienen, en lo fundamental las subvenciones y las restricciones a la entrada de productos del Tercer Mundo en sus propios mercados.

Bajo la bandera de la liberalización del comercio internacional, las grandes potencias utilizan la OMC, tanto para tratar de imponer nuevas reglas que les permitan su expansión monopolista y la ocupación de los nuevos mercados emergentes, como para disputarse entre ellas el control de esos mercados.

En este contexto, resulta importante destacar la capacidad de las Empresas Transnacionales (ETNs) para influir en las decisiones de la OMC y controlar el comercio mundial.

Con relación al primer punto, Vander Stichele(92) señala que las ETNs han promovido exitosamente reglas de comercio que protegen sus intereses. Así por ejemplo, el Acuerdo TRIPs que ampara los derechos de propiedad intelectual en todos los países miembros de la OMC y dificulta la producción o imitación de productos, mostrando algunos cálculos que sobre el 90% de las patentes de productos y de tecnología en el mundo son de propiedad de las ETNs. El Acuerdo TRIM relativo a medidas de inversión asociadas con el comercio, pone fuera de la ley las medidas de inversión de los gobiernos anfitriones que han obstaculizado a las ETNs al imponer requerimientos de contenido local y restricciones a la repatriación de utilidades.

En lo que tiene que ver con el segundo punto, García(93) destaca que las ETNs al asumir el control del comercio mundial (en gran parte comercio intra-corporativo), se hacen cargo de una esfera que es mucho mayor que la productiva, y esta es una realización concentradora con enormes inversiones y ganancias, que también ha redundado en una serie de fenómenos que tocan nuevamente al área productiva. Mediante el monopolio comercial, del control del transporte, de los almacenes, de los mercados, ellas tienen capacidad de fijar precios desestabilizadores a los medianos y pequeños concurrentes. Por otro lado, al provocar la reducción de la demanda se generan problemas de sobreproducción; la inflación de precios y los altos intereses por el dinero, contribuyen igualmente a deprimir la producción. Pero si se consideran algunas ramas del comercio internacional, se aprecia que con el control mercantil de toda el área de alimentos, se ha destruido la soberanía alimentaria de una parte importante del mundo. La desertificación, la deforestación al servicio de los imperios de la celulosa, la extinción de la vida en los mares, tiene mucho que ver con esto.

Información al respecto(94) señala, por un lado, que más de dos tercios del comercio mundial es explicado por las empresas transnacionales y, por otro, que la mitad de este volumen comercial es intraempresa, es decir, se produce entre sucursales de la misma compañía.

En función de lo expuesto, se puede concluir, como muy bien afirma Ocampo(95), que en el ámbito del comercio, la liberalización es incompleta y asimétrica: los productos “sensibles” de enorme interés para los países en desarrollo están sujetos a los mayores niveles de protección en el mundo industrializado.

Por último, resulta fundamental conocer acerca de los beneficios de la liberalización comercial en materia de crecimiento económico y de creación de empleo.

Al respecto, información sobre el crecimiento económico indica(96):

En un Informe reciente del CEPR (Center for Economic Policy Research), se comparan las tasas de crecimiento medio en 175 países entre 1960-1979 y 1980-2000. Para el estudio, estos países se dividieron en cinco grupos según su renta per capita al comienzo de cada período. En los cuatro primeros grupos, la tasa media de crecimiento cayó más de la mitad, desde medias entre 2,4% y 3,1% en 1960-1979 a medias entre 0,7 y 1,3% en 1980-2000. Solamente el grupo con renta per capita más baja acusó un pequeño incremento en su crecimiento, desde 1,7 a 1,8%, incluso incluyendo el rápido crecimiento de China e India.

Las cifras que dan en el ILO (Organización Internacional del Trabajo) dicen lo mismo: la media de la renta per capita mundial cayó del 3,6% en 1961 hasta el 1% en 2003.

América Latina muestra la peor de las situaciones: entre 1960 y 1979 la región creció más del 80%; sin embargo este porcentaje ha disminuido hasta el 11% en 1980-2000 y hasta un 3% en 2000-2005. Es el peor resultado en toda la historia moderna de América Latina, incluso teniendo en cuenta el período de la Gran Depresión. Aunque las grandes empresas multinacionales sostienen que una mayor liberalización del comercio traería como consecuencia un cambio en esta tendencia, lo cierto es que durante los pasados 25 años América Latina estuvo adoptando la liberalización de bienes y servicios de forma unilateral bajo la tutela de más de 80 programas del Fondo Monetario Internacional.

Por el contrario, 1980-2000 fue un período de liberalización acelerada del comercio: la contribución media del comercio al producto interior bruto pasó del 40% a casi el 60%. No parece que haya una fuerte correlación entre el crecimiento económico y el aumento de los flujos comerciales.

En lo relativo a la generación de empleo, cifras al respecto permiten apreciar que “entre 1990 y 2002 el desempleo se incrementó en 7 de 9 regiones. En el Sudeste Asiático el desempleo casi se duplicó, del 3,6% en 1990 hasta el 6,5% en 2002. Igualmente en ese período, el desempleo creció casi un 50% en América Latina; e incluso en el Este de Asia, que incluye China, el desempleo casi se duplicó desde el 3,6% en 1990 hasta el 6,5% en 2002”(97).